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El deseo sexual inhibido, disfunción que más crece entre los españoles

EVA SACRISTÁN. Gaceta Médica Digital

En sexualidad es muy difícil separar el factor orgánico del psicológico, que a veces es tan importante que es el que peor pronóstico tiene si no se trata".

Descuidar esta relación tan estrecha es un error muy frecuente que se produce cada vez más en parejas jóvenes y explica una realidad puesta de manifiesto en el IX Congreso Español de Sexología: que el deseo sexual inhibido es la disfunción que más está aumentando entre los españoles.

Así lo explicó Miren Larrazábal, directora del Instituto Kaplan de Psicología y Sexología de Madrid, asegurando que "cada vez hay más hombres y mujeres que no saben por qué han perdido el deseo e interés sexual" y profesionales que tampoco aciertan a resolver este problema.

A su juicio, la clave está en cambiar la balanza de prioridades: "Nos centramos en la ejecución y el funcionamiento sexual ?puntualiza?, pero falta deseo y juego sexual, falta cuidar el tema afectivo.

Ése es el reto en la salud sexual de los españoles, que tienen un aprobado justito".

Respaldan estas declaraciones los resultados de un estudio realizado a finales de 2005 entre más de 2.500 españoles y españolas que señala que el 53 por ciento de las mujeres y el 20 por ciento de los hombres reconoce no estar satisfecho con su vida sexual, cifras que se suman a un 22 por ciento de los varones que sabe que su pareja no está plenamente satisfecha con la misma.

Las conclusiones del trabajo, expuesto en el congreso, sacan a la luz otros problemas sexuales de los españoles, como la eyaculación precoz, cuya prevalencia ha registrado un ligero aumento, dado que un 27 por ciento de los encuestados no supera el minuto de eyaculación.

En cuanto a la sequedad vaginal, según la investigación, afecta a un 35 por ciento de las mujeres, mientras la disfunción eréctil es el "caballo de batalla", en mayor o menor medida, de cuatro de cada diez españoles, el doble que hace una década.

Estas cifras, analizadas en el contexto de una sociedad supuestamente abierta, informada en salud sexual y conocedora de la importancia de ésta en la calidad de vida, contrasta con otra conclusión del estudio: sólo una de cada tres personas busca ayuda profesional para tratar sus disfunciones sexuales.

Además, en el caso de la disfunción eréctil ?que afecta a dos millones de españoles, sigue siendo el problema sexual más prevalente en nuestro país y es síntoma centinela de patologías como los vasculares?, el tabú y la vergüenza siguen marcando la pauta, ya que los hombres tardan una media de cuatro años en consultar este problema con un profesional médico.

Otro trabajo, el Estudio Global de Actitudes y Comportamientos Sexuales, realizado en 2002 con la participación de 26.000 personas de 29 países, sitúa el porcentaje de varones que ha pedido ayuda a su médico sobre problemas sexuales en un escaso 18 por ciento.

Pero también, y esto quizá es lo más preocupante, revela que sólo un 6 por ciento de los profesionales les ha preguntado al respecto.

Una situación que Larrazábal no entiende "con los muchos profesionales formados para atender estos problemas y fármacos de eficacia comprobada para tratarlos disponibles actualmente".

A este respecto, la presidenta del congreso aseguró que "se ha creado mucha alarma" en relación a los supuestos efectos secundarios de los tratamientos de la disfunción eréctil, que "son muy pequeños y están muy controlados".

Ésta es, de hecho, la tendencia que siguen los fármacos que tratan las disfunciones sexuales: "Tener un efecto más moderado, no tan espectacular, pero cuidar más los efectos secundarios, aunque el objetivo final siempre es combinar mayor eficacia y seguridad".

Los problemas sexuales específicos de la mujer, para los que Larrazábal espera salgan al mercado nuevos y eficaces fármacos en un plazo no mayor a tres años, los trastornos sexuales asociados con algunas enfermedades ginecológicas o urológicas o la sexualidad y los trastornos de alimentación fueron otros de los muchos temas abordados en el congreso.



Seducir es un arte que se puede aprender para utilizar como terapia sexual


Aunque el deseo sexual no tiene por qué disminuir con la edad, es frecuente que esto ocurra.

Lo que no es tan normal es que suceda en parejas jóvenes, una situación a la que los especialistas se enfrentan cada vez más a menudo.

¿Qué ocurre en una pareja con buena idoneidad y pocos conflictos pero que tiene problemas de deseo sexual? La respuesta puede estar en una falta de entrenamiento en la seducción.

Para paliar este déficit el Congreso Español de Sexología acoge desde hace cinco años un taller que enseña a sus participantes que "todos llevamos un seductor dentro de nosotros, que con la práctica y el aprendizaje de habilidades específicas podemos potenciar", explicó Larrazábal.

El resultado debe ser satisfactorio porque, según la presidenta del congreso, "es el taller que más éxito tiene en cuanto a asistencia".