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Soportar la presión en Sydney 2000

Revista de Actualidad de la Psicología del Deporte

Número 2, Volumen 1
30 de Septiembre de 2000
ISSN: 1576-527X


Todavía hay personas que siguen sin valorar sufcientemente que los factores psicológicos pueden afectar al rendimiento.

Estas personas piensan que el rendimiento se consigue sólo con entrenamientos duros y mucho sacrificio.

Desde luego, la preparación es muy importante, lo más importante.

Pero este concepto también debe incluir la preparación de variables psicológicas.


En Sydney 2000 hemos podido escuchar declaraciones de muchos deportistas que, pese a haber llegado en un momento de preparación magnífico, no eran capaces de demostrarlo en los momentos clave.

Por ejemplo, el portero de la Selección Española de Balonmano, David Barrufet, decía que "tenemos que aprender a jugar los últimos minutos", después de un partido.

Más adelante supieron solucionarlo y se hicieron con la medalla de bronce.
Sin embargo, aquel mismo día, los entrenadores de las selecciones de Balonmano y Waterpolo coincidían em que no apovecharon suficientemente las superioridades numéricas y ello les puso en apuros.
David Martínez, lanzador de Disco español manifestó que para un lanzador que no se basa en la fortaleza física sino en la técnica, como él, es imprescindible poder aplicar la técnica correctamente en estas ocasiones, pero no pudo.
La selección de Gimnasia Rítmica de España llegó a Sydney como campeona olímpica.

En su primera actuación quedó como última clasificada, después de varios errores de principiante, propios de situaciones de bloqueo debidos a la altísima ansiedad.
El atleta J.C.

Higero, campeón de España de 1500 m., reconoció después de participar en la final olímpica que corrió sufriendo dolor en el costado y lo atribuyó a que los nervios le habían jugado una mala pasada.


Estos ejemplos sirven para darse cuenta de que la preparación psicológica de muchos deportistas de alto nivel puede mejorarse.

En estos juegos queda patente que la inversión de mucho tiempo de trabajo no garantiza por sí sola el éxito deportivo, mientras el deportista no esté entrenado para rendir bajo presión.


Entre tanto, muchos psicólogos del deporte se quejan de que no se les dan oportunidades de trabajar con deportistas o se menosprecia el valor de su trabajo.
Lógicamente, nadie va a poner a un atleta de máximo nivel en manos de un psicólogo sin experiencia en alto nivel.

Por tanto, los psicólogos del deporte tendremos que ganarnos la confianza desde un sólido trabajo con la base porque queda patente que la necesidad en el alto nivel existe.