En política, desde una veintena de años, la cuestión de la salud so"lo se plantea en general desde el punto de vista del problema de la financiación de los cuidados.
Se coloca como una cuestión social (al sentido de los seguros sociales), y no empresarial (o político al sentido de la vida de la ciudad).
El aumento de los gastos de salud "es explicado " por el envejecimiento de la población, y por la sofisticación creciente de los tratamientos que pasaría a ser más en de más costosos.
Con todo, la eficacia mayor de los tratamientos genera economías, y la duración de la vida cargada de una desventaja no deja de disminuir.
Es necesario pues buscar a otra parte las causas del aumento de los gastos de salud, y retirarse de la delimitación tradicional del campo de la salud.
La hospitalización es un ejemplo de toma en carga por un colectivo, que compensa temporalmente a las necesidades de dependencia de un enfermo, y prosigue una mejora de su autonomía.
Todos los estudios ponen de manifiesto que la necesidad de recurrir a la hospitalización es influida sobre de manera masiva por las características del medio del enfermo analizado en términos de red social y apoyo social.
Giró de depresión igual, la decisión de hospitalizar o no un enfermo será influido mucho por su grado de aislamiento o al contrario de apoyo por sus prójimos.
El aislamiento en sí es el lo más a menudo posible a la vez una causa y una consecuencia de desordenes psicológicos o incluso mentales.
En los pacientes que sufren de desordenes mentales, puede ser protector o agravante según la naturaleza de los desordenes.
Pero, independientemente del vínculo complejo entre aislamiento y desorden mental, el aislamiento es un factor de recurso a las formas colectivas de toma en carga (véase los trabajos de J.P.
Escaffre).
Los gastos de salud aparecen entonces para una amplia parte como efectos colaterales de la dilaceración del tejido social.
Ésta quizá medido según algunas sus de característica distancia entre la gente, porcentaje de solas personas vivo, tiempo de transporte entre el domicilio y el trabajo, este último dato correlacionando mucho con la frecuencia de las visitas.
Cuanto más el tiempo de transporte domicilio- trabajo aumenta, menos la gente se visita, menos los vínculos de vecindad se refuerzan de solidaridades de trabajo.
Esta relajación de los vínculos sociales altera las solidaridades entre vecinos, entre colegas, y en el seno de una familia.
La capacidad de apoyo de la red social disminuye, la necesidad de recurrir a una asunción colectiva en caso de dependencia aumenta.
El ámbito de la salud se sitúa sobre la esfera de los intercambios no monetarios (esfera de la vida de familia y la red de apoyo) y sobre la esfera de los intercambios monetario (el de los cuidados entregados por profesionales).
Derriba a esta división.
Algunas recientes interrogaciones en el momento de la canícula sobre las responsabilidades respectivas del sistema de cuidados, servicios sociales, y familias en los riesgos corridos por los ancianos ilustran bien esta tesis.
La situación de las personas que sufren de desordenes mentales (que en los menos de 65 años forman al grupo más numeroso de víctimas de la canícula) es también ejemplar de la precarización de la existencia que acompaña los grandes aislamientos.
la movilidad social (al sentido de la movilidad geográfica) exigida para su desarrollo por la economía liberal se acompaña pues necesariamente de un crecimiento estructural de los gastos de salud.
Las políticas que se destinan a un control del aumento de éstas, cuando "3.oussissent ", son pesadas de una agravación de la carga que pesa sobre las familias y los prójimos o se acompañan de la agravación de tensiones sociales dolorosas y mudas.
Movilidad social, destrucción del tejido social, y salud mental.
La relajación de las solidaridades no es sino un efecto mecánico de la movilidad social.
Lucien Bonnafé hablaba de "presiones aislantes" para describir todos los factores que desviaban de la búsqueda de soluciones que implicaban a un colectivo, que se trate de familias, grupos sociales, o colectividades.
Desviarse de la dimensión colectiva encierra en la búsqueda de soluciones individuales a problemas que no la son.
La evolución de la familia (reducción de su importancia, menos generaciones bajo el mismo techo), la de las carreras profesionales (divididas, estalladas geográficamente), la crisis larval del alojamiento (que limita la elección y obliga se éloigner ") acumulan sus efectos aislantes.
En este contexto se observa la multiplicación de las solicitudes de tratamiento individual dirigidas a la psiquiatría.
No se trata más de desordenes mentales o enfermedades psiquiátricas que deben tratarse, sino de "noticias demandes " que correspondería a un "sufrimiento psychique".
La generalización de la condición por los generalistas de antidepresores, de anxiolytiques, y de somníferos es un fenómeno similar.
El conjunto traduce la tendencia moderno" a volverse hacia la búsqueda de soluciones defensivas individuales en detrimento del desarrollo de una conciencia y de una movilización colectiva.