Se levantó a las cuatro de la mañana para tomar el avión.
Visitó Paraná, fue a la radio, dio conferencias de prensa.
"No tengo ganas de hablar de nada.
Menos si pensamos en el momento histórico que estamos viviendo.
Además me hizo mucha gracia que un mago antecediera lo que venía a decir yo -antes de la disertación hubo un número de magia-.
Si ustedes esperaban una nota de optimismo, habrá que volver a la magia, no a la filosofía", comenzó.
Si bien el tópico anunciado era "Política e Identidad Nacional", León Rozitchner decidió centrar su discurso en la constitución de la subjetividad a partir de la mitología cristiana.
Para eso, utilizó como soporte la comparación con el mito judío.
El objetivo de su exposición fue explicar "qué hay detrás del capitalismo, que ha desarrollado la gran capacidad de exterminio a la que hoy asistimos".
"Este siglo tiene sólo seis años y ya ha parido monstruos.
El siglo pasado fue el de mayor destrucción de población civil en toda la historia, por enfrentamientos armados.
Creo que éste es el punto de partida para empezar a pensar: ¿qué hay en el origen de todo esto?".
Para encontrar el hilo que condujera a una posible respuesta, Rozitchner se remontó veinte siglos atrás: "La persecución del judío surge hace dos mil años, cuando nace el cristianismo.
El hecho de que haya aparecido una religión que pone como causa del asesinato de su Dios a un pueblo, es la fórmula más terrible que pueda pensarse".
"¿Tendrá algo que ver esto con lo que está pasando en el presente? Con el cristianismo comienza algo que está terminando ahora de expresarse cabalmente: a ese comienzo debemos remitirnos para entender lo que estamos viviendo", manifestó.
UN TRIÁNGULO PSICÓTICO
"La referencia a la protección de un Dios que los convierte en hijos, no hace más que simbolizar aquello que todo pueblo siente.
Los judíos adquirieron la presencia de ese Dios como una figura particular, patriarcal, abstracta.
Ellos tienen su mitología", definió.
"Podemos decir que toda la racionalidad occidental parte de mitos: Lévi-Strauss habla del tótem, del operador totémico: aquel que organiza, a partir de la figura de algo, toda la realidad para los hombres.
Toda la cultura tiene su mito.
Lo extraño es que nuestra cultura no tiene mitos: tiene religión.
En el diccionario se define Mitología como `narración que da cuenta del origen de los pueblos, excepto en el cristianismo".
Al separar al cristianismo de esta categoría, se lo convierte en algo indiscutible, con carácter de real", explicó.
Para explicar la mitología que crea la religión católica, "que es ordenadora, bajo sus figuras míticas, del mundo en el que vivimos", realizó un análisis de cómo se ubican los conceptos de padre, madre e hijo.
"En el origen de la mitología judía hay un hombre convertido en Dios, que es productor de la vida.
En el caso de la católica, el mismo comienzo de la historia, con María y José, es un mito.
La mujer no tiene relación con el hombre.
María aparece embarazada y José sueña que un ángel le dice que no se separe de ella.
María concibe sin deseo, sin ganas.
Y José desaparece del relato".
En la reconstrucción del mito ordenó el triángulo con las figuras de "una madre virgen, un hijo de Dios y un padre sin contenido".
En este sentido, sostuvo que "la operación más siniestra que hizo el cristianismo fue despojarnos de nuestra figura de madre".
El disertante realizó un ida y vuelta permanente con el psicoanálisis; hasta llegar a la definición de que "el cristianismo es un triángulo psicótico": "La madre excluye al cuerpo sintiente para hacer aparecer un cuerpo espiritual.
La vivencia carnal de la madre se contrapone con la vivencia desnaturalizada de la madre virgen.
El Hijo está en la alternativa de creerle a la madre y morir como hijo de Dios: debe reafirmar la verdad que la madre expresa.
El padre material no existe.
Esta es la mitología a partir de la cual se organiza el sistema occidental cristiano".
"El sujeto, entonces, debe identificarse con las figuras de una madre Virgen y un hombre crucificado.
Al recibir la hostia, al escuchar `Este es el cuerpo de Cristo" y agachar la cabeza, se establece una materialidad simbólica que impone una figura de mí mismo", concluyó.
DEL MITO AL HECHO
"¿Qué pasó que la izquierda no se preguntó qué es lo que el mito hizo en nosotros? Estaban viendo la realidad con las categorías del enemigo: en Argentina, por ejemplo, cuando mataban a Aramburu, repetían categorías del enemigo en su propio modo de ser y de pensar", opinó.
"Respecto del genocidio, lo económico no alcanzó para explicar lo que pasaba en el país.
Lo político tampoco.
Había que retroceder para tratar de comprender cómo era posible que hubiese, dentro del orden de la política occidental, esta pulsión de exterminio y de muerte para preservar el sistema".
En este sentido, sostuvo que "hay que incorporar al análisis algo que la política de izquierda no tomó en cuenta.
Cuando Marx escribe sus obras, existe una crítica a la religión.
Después, para la izquierda esto dejó de convertirse en un problema.
El fundamento por el cual se preguntaba Marx; aquel germen sin el cual no hubiese podido pasar lo que ocurre, ha sido relegado completamente: se trata del problema de la construcción de la subjetividad".
Para explicar este punto retomó nuevamente el hilo de la historia.
"Con el Renacimiento surge el pensamiento racional en Occidente, primero en el campo de la física y de los astros, con Copérnico y Galileo.
Pero la ciencia occidental comienza a trabajar sobre el concepto de objetividad, que excluye lo subjetivo.
El racionalismo deja en manos de la religión el pensamiento sobre el sujeto.
La Iglesia sigue siendo el lugar donde se construye la verdad espiritual del hombre".
"Entonces, si llegamos al campo de lo biológico, que tiene que ver con la vida y con la naturaleza; y ese modelo mítico subsiste, estamos en presencia de un proceso en el que el fundamento de la vida humana ha desaparecido.
"La hipótesis que planteo es que sin la desmaterialización de la vida del hombre no hubiera sido posible la objetivación de las cualidades de lo humano, que permite que puedan ser comercializadas como mercancías.
El cristianismo y el capitalismo, en este punto convergen.
Esta es la materialidad del pensamiento que hoy aparece en nuestro muestrario de país católico, que sale a defender la vida de un nonato, condenando a la muerte a una chica discapacitada".
Recorrido
Rozitchner es doctor de la Universidad de París.
Junto con David Viñas, Noé Jitrik y Oscar Masotta trabajó en la revista Contorno.
Profesor de la Universidad de Buenos Aires, fue también docente en Venezuela.
Entre sus numerosas obras sobresalen "Freud y los límites del individualismo burgués" (1972), "Las Malvinas: de la guerra sucia a la guerra limpia" (1985), "Perón, entre la sangre y el tiempo" (1985) y "La cosa y la cruz: cristianismo (en torno a las Confesiones de San Agustín)" (1997).