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El suicidio: Una tragedia social

Daniel Garrido. Actualidad Colombiana

Por estos días varios medios de comunicación han dedicado parte de sus espacios para reseñar una situación que por sus dimensiones amenaza con convertirse en un problema social: el suicidio, particularmente de jóvenes y adolescentes.




Precisamente debido a los ribetes de tragedia que este acto está presentando,  la Asociación Colombiana de Psiquiatría Biológica convocó en días pasados a un foro donde se discutió sobre los factores tanto de orden genético, neurológico como social del suicidio.



Inicialmente, el doctor Jorge Téllez presentó estadísticas, verdaderamente escalofriantes, de este fenómeno que se presenta frecuentemente tanto en Colombia como en otros países.

Según datos recogidos por el doctor Téllez y el Dr.

Luis Carlos Taborda cada año en el mundo se suicida un millón de personas, que corresponde al 1.8% del total de fallecimientos.

Es esta además la tercera  causa de mortalidad en los jóvenes entre 15 y 24 años de edad, después de los accidentes y el homicidio.



Obviamente hay razones de tipo cultural que inciden en la forma como se suicidan y en las razones por las cuales lo hacen.

En Irán, por motivos religiosos se ha encontrado un alto número de suicidas (hombres y mujeres) que prefieren morir incinerándose; en tanto en Estados Unidos  lo más  utilizado  para quitarse la vida es  el arma de fuego.



Según el género en la mayoría de los países los varones son quienes más se suicidan pero las mujeres son quienes mas intentos fallidos tienen, a excepción de China donde el número de mujeres y de hombres es similar.



¿Qué pasa en Colombia?



En Colombia, según la Encuesta Nacional de Salud Mental 2003 (Ministerio de Protección Social) sobre comportamiento Suicida, el 12.1% de los hombres y el 12.5% de las mujeres han tenido ideas suicidas alguna vez en la vida, y el 4.9% ha intentado suicidarse.

El mayor índice de suicidios se registra en el Eje Cafetero, seguido de Tolima, Huila, Nariño y Santander. 



Con respecto  al método, el ahorcamiento es la forma más común sobre todo en las ciudades (antes era el arma de fuego);  y según el estado civil el mayor riesgo está en los solteros, divorciados y viudos, siendo estos últimos cuando se trata de  jóvenes, el grupo con mayor número de suicidios.

La viudez es el mayor estresor y el divorcio es factor de riesgo a mayor edad.



Según la ocupación o profesión, los estudiantes, (tanto de bachillerato como los universitarios) amas de casa, agricultores y desempleados ocupan los primeros lugares.

(Según datos del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Colombia 2006).

En esto ha habido una variación reciente,  pues antes los desempleados y jubilados eran los más vulnerables.

Esta situación que ha llevado a prender las alarmas:¿Qué está pasando con los jóvenes y adolescentes?



No obstante que algunos médicos declaran que actualmente se presta mayor atención a las personas con síntomas de depresión y se están  recetando más antidepresivos, el número de intentos de suicidios se mantiene y la variación de un año a otro es muy baja.



¿Qué pasa en el cerebro de quienes han intentado suicidarse?



La Doctora Nancy Colimón, psiquiatra reconocida, presentó en el evento mencionado lo que ella llamó la neurobiología del suicidio; es decir  qué hay en el cerebro de quienes han consumado sus intentos de suicidio.

En los estudios que ha realizado ha tomado como modelo la depresión y la  esquizofrenia, porque muchas de las personas que han hecho intentos por quitarse la vida, lo que han tenido es un trastorno de éstos o una respuesta mal adaptativa a un estresor.



Según la doctora Colimón hay eventos en el ciclo vital, sobre todo en la primera infancia, que generan rastros cerebrales que posteriormente van a repercutir en comportamientos futuros.

Por ejemplo el caso de los niños abusados sexualmente,  al igual que los de desplazamiento forzado, los convierte en seres más vulnerables a la posibilidad del suicidio.



Al estudiar los cerebros de personas que se han suicidado, se ha encontrado que hay algunos cambios químicos que generan comportamientos o bien impulsivos que llevan a la agresividad o bien depresivos que llevan a la desesperanza, que es en últimas lo que desencadena la conducta suicida.



Sin embargo, mas allá del problema puramente mental, está el panorama social que se presenta a los jóvenes: pocas posibilidades de desarrollo personal, limitadas alternativas de desempeño laboral, familias en crisis, conflicto armado interno,  escasa atención médica a enfermedades de tipo psicológico y una enorme desigualdad social.


 


Señalesde alarma


 


Algunos signos que deben ser tenidos en cuenta en la actitud o comportamiento de los jóvenes que pueden estar evidenciando una conducta suicida son:





  • Falta de interés en las actividades cotidianas


  • Descenso general en las calificaciones


  • Disminución del esfuerzo académico


  • Comportamiento inadecuado en clase


  • Ausencias inexplicadas o repetitivas


  • Fumar en exceso, consumir alcohol o sustancias psicoactivas


  • "Volarse" de la casa


  • Incidentes que conduzcan a violencia estudiantil o a intervención de la policía

Este foro que convocó a educadores, psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y algunos estudiantes es un llamado a la sociedad para que asuma el compromiso de buscar un mejor futuro que logre vencer la desesperanza que ha llevado a tantos jóvenes a tomar la decisión de acabar con sus vidas.