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Contra el goce de la vida

Juan Diego Castrillón Cordovez. https://cuaohumanidades.tripod.com/te


Un hecho se muestra de manera notable en la era de las comunicaciones, a través de las noticias cotidianas: el terror, hasta el punto de configurar ideologías de alcance global que pretenden justificar la aniquilación del otro.


 


A diferencia del pasado, el terror es hoy un trascendental elemento en la representación mediática "universal" de nuestro "estar ahí...

en situación" como una realidad que nos hace evidente, indudable, el mundo real.


 


¿Por qué hoy la intensidad en su presentación y re-presentación cotidiana en el lenguaje, como "casa del ser"?


 


Más allá de la distinción de las pulsiones de vida, y muerte, Eros y Thánatos, (construcción - procreación  Versus destrucción - aniquilamiento) ¿Cuál puede ser el factor desencadenante de apelo al terror como condicionante de la identidad colectiva de hoy?


 


El factor podría estar del lado de ideologías de dominación como las culpables de la profusión del terrorismo en los medios de comunicación global,  si es debido a la cultura que hay efectivamente sufrimiento por efecto de la represión, o por el contrario, es por la pulsión de muerte que tiende a acallar a una pulsión de goce en cada sujeto, que se objetiva en los aparatos ideológicos, para prohibir o restringir en el hombre la esperanza de toda felicidad posible.


 


Es decir, si es, o si es la cultura la causa, o la consecuencia de la pulsión a la muerte.

En el Malestar de la Cultura, la posición de Freud es señalar que no es debido a la cultura que hay efectivamente sufrimiento por efecto de la represión, sino que es a causa de la pulsión que existe la cultura.


 


Frente a las dos alternativas, hay indicios de interdependencia entre la liberación del placer y la intensificación del llamado a la sumisión con lo cual se estaría pretendiendo restablecer el equilibrio.


 


La evidencia apunta al profuso manejo del tema del terror, el auge del terror en el escenario global de la representación del sujeto en los medios masivos de comunicación, alternado como hecho noticioso, con la publicidad que promueve la búsqueda de sensitud, que provoca la exploración de todas las sensaciones inimaginables, inacabables, desde una reeditada filosofía empirista que exalta lo útil como expresión de lo bueno con su secuela de hedonismo consumista global que asume la libertad absoluta en la búsqueda de placer de la vida.


 


La licencia hedonista pareciera demandar el equilibrio con mayor represión al placer.


 


Los aparatos de control ideológico  estarían reafirmando la necesidad de la sumisión y mostrando la condición de sometidos, cuestión que recuerda la hipótesis de Freud de un deseo de muerte insuficientemente reprimido, un "consentimiento voluntario" que sostiene la sumisión impuesta.


 


En el caso de un desfogue del hedonismo como parece ser la que funda la sociedad  contemporánea, las ideologías amantes del equilibrio y del "statu quo" lo que evidentemente muestran es una reacción igual y de sentido contrario, exaltación del dolor y el terror.


 


Estas ideologías reaccionarias hacen un giro dogmático e imperativo, frente a  la exaltación del placer y el goce en una pretendida y sectaria identidad cultural propia, exigen sacrificios.


Así convierten en iconos sagrados discursos políticos, religiosos y sectarios, que agrupan a los individuos no conscientes de su estado delirante entre el placer y el dolor y procuran la vigilancia renovada sobre el deseo, a nombre de las instituciones seculares.


 


 


Estas ideologías imponen una renuncia y una servidumbre constantes ante la brevedad de la vida.

Son las mismas ideologías de la limitación del goce hasta la destrucción del otro, defensoras de los valores perpetuados socialmente, que se renuevan con propuestas redentoras, como una manera de trabajo cultural sobre el goce del otro.

Y a favor del gozo propio del amo se hace del otro una propiedad y objeto de explotación.


 


Hoy el control impositivo del estado tiene un reconocido frente de batalla contra el consumismo hedonista, fuente de Ingresos tributarios al Valor Agregado, (I.V.A.) nueva manera de reclamo sutil del sacrificio del individuo en aras de un supuesto interés colectivo.


 


Como efecto colateral el consumismo ha provocado con mayor intensidad el discurso de dominación al sujeto, también por parte de instituciones emergentes,  de grupos de intereses del paraestado y del antiestado.


 


Estas ideologías predican la necesidad de una actitud arrodillada ante lo inevitable, actúan en todas las formas de "ascetismo intra mundano", (Marcuse,1955), y se pueden rastrear entre el creer medieval, el pensar moderno y el existir postmoderno.


 


En la edad media la apología del goce de la vida eterna y beata conllevó la condena de muerte.

¿Acaso no fue el control al deseo, la represión a la expresión jubilosa de la carnalidad, el dispositivo para establecer el dominio en apoyo al discurso contra el pecado, a favor de la penitencia y ante la amenaza de la condenación? En este escenario el problema central fue la fe: ¿Qué creen los seres humanos?¿Qué creen los enemigos de la fe del género humano? 


 


En la edad moderna, centrada en la racionalidad orientadora del avance científico y de la transformación industrial, ¿Acaso no fue propiamente la racionalidad una declaratoria del primado de la razón sobre los sentidos y el llamado a convertir a la sensación en percepción, es decir, a lo meramente sensorial para que sea filtrado por la criba de la razón? Sería un problema de la modernidad, ¿Qué piensan los seres humanos? ¿Qué piensan los que no han tomado el tren de la historia del género humano?


 


La modernidad bajo el impulso del racionalismo dimensionó la razón, el pensamiento, como prueba verdadera de la existencia.

"Si dudo sobre el mundo, pienso, y si pienso existo".

De allí surgió el método hacia la productividad y eficiencia tecnológica con frutos del imperio de la razón, los grandes monstruos de la segunda guerra mundial con sus armas de destrucción masiva.

La razón fue usada como instrumento para avasallar el existir, para invocar la muerte en el altar del sacrificio de la historia (Hegel).


 


En los albores y hasta la primera mitad del siglo XX, el problema cambiaría a ¿Qué angustia a los seres humanos que perfila su relación con el mundo?


 


La crítica del existencialismo a la modernidad invirtió el enunciado a: "Existo luego pienso".

A partir de la angustia de un sujeto problematizado, como dato radical, si me angustio existo, (Kierkegaard) y así puedo dar el salto de la fe.

Esta existencia que se reconoce  en la angustia  permite el pensar mi estar ahí en libertad de optar, en relación con el mundo, donde  "El lenguaje es la casa del ser" (Heidegger), del cual salgo a través de la muerte que me convierte en un "factum brutum", sin lenguaje para expresar la angustia, ni la condena de estar libre (Sartre), sin posibilidad de "existir", ni otra posibilidad de vincularse con los otros, al no habitar en un sistema de representaciones.


 


¿Será que el goce que vigiló la cultura medieval religiosa dominante, el goce que se asesinó y se dividió en raciones para facilitar su análisis por la cultura moderna, el goce que había sido subordinado por la angustia como el dato fundamental existencial en la primera mitad del siglo XX, se podrá redimensionar sin causar un colapso social?


 


Sería peligroso confiarse en la destrucción de las ideologías del control al placer como futura conquista pues en el fondo toda sociedad está construida sobre la tentativa de limitar el goce del otro.

Según Freud en el Malestar de la Cultura, supondría violentar un tabú.


 


Un nuevo "principio de realidad" que liberaría el "principio del placer" en vez de reprimirlo, supondría un giro radical de los valores sociales: la buena conciencia de ser un cobarde, la desglorificación, la renuncia al "esfuerzo heroico".

(Marcuse)


 


Serían catastróficas las consecuencias para el Estado y para los proyectos de agentes del paraestado o el antiestado.

Una reducción de los controles al placer por debajo del nivel en que funciona de un modo socialmente útil liberaría la búsqueda del placer más allá del nivel "tolerable".

Ello supondría un grado de desublimación que atentaría inclusive contra las nuevas formas de esclavitud en que se han convertido los compromisos de pago de individuos y de los súbditos del estado con las instituciones de crédito.


 


Como los datos de la sociedad consumista apuntan a que está ocurriendo la exaltación al placer para responder a una oferta agregada con una demanda agregada, se requiere una reacción, una maniobra de supervivencia de la cultura tradicional basada en el sacrificio, la expiación y la búsqueda de la unidad del Estado, más impuestos, más sacrificios, más pago de intereses bancarios, más esfuerzo heroico, más guerra, más terror.


 


Lo que se observa es que en cada época el terreno se abona para un distinto abordaje del principio de realidad a través de restricciones a la sensitud.

Y a mayor provocación al goce de la vida, mayor prédica de controles, el sacrificio de la felicidad de los individuos que se impone por el progreso de la totalidad (Hegel).


 


En nuestra sociedad postmoderna que puede llegar a defender la libertad como valor absoluto, estaríamos abriendo la puerta al terror absoluto, el más allá de la violencia interna, que es el más acá de la violencia externa, la autodestrucción de parte del mundo representacional interno tradicional del individuo, la violencia contra su narcisismo.


 


El análisis converge a una intrincada red multicausal de causas objetivas y subjetivas del fenómeno, en las cuales la estructura psicológica de los individuos y de las sociedades no puede desecharse como irrelevante.


 


La profusión de noticias del teatro de la crueldad que alimentan los provocadores del consumismo parece confirmar con creces esta macro tendencia: Contra el goce de la vida, por la defensa del dios de papel de las instituciones, por la patria, por la cultura, por la vigencia de una forma de estado tradicional o por un nuevo proyecto de nación, la intensificación de la ideología de la dominación por el terror y la muerte es replicada igualmente no sólo por el estado sino por los enemigos del estado.


 


Hombres y Mujeres sin educación ofrecen el terreno fértil para que continúe la denegación de sus derechos civiles y políticos, para que acepten con resignación una propuesta mediática de identidad sometida, para que a modo de niños atrapados en la lactancia "ad nausseam", nunca puedan reciban ni reclamen carne, ni sueñen con la posibilidad de limitar la potestad del padre o de renunciar al padre.


 


 


BIBLIOGRAFIA


 


 


FREUD, S.

Obras completas.

Vol.

XVIII.
Buenos Aires: Amorrortu, 1979.

p.

67.


HEGEL, G.

W.

F., The Philosophy of Fine Art
, G.

Bell & Sons, Londres, 1920, vol.
II.


HEIDEGGER, M.

1940 Carta sobre el Humanismo
, Trad- de Helena Cortés.

Alianza Ed.

Madrid, 2000


MARCUSE, Ensayos sobre Política y Cultura, Editorial Planeta-De Agostini, S.A.

Traducción cedida por Editorial Ariel, S.A.


SARTRE, El ser y la nada.


VEVIA Fernando, La dimensión filosófica del dolor, Universidad de Guadalajara.1999. En


http: //fuentes.csh.udg.mx/CUCSH/Sincronia/vevia2.htm.


CARMONA, Jaime Teoría del vínculo social de Jaques Lacan Fundamentos para una reflexión sobre terrorismo y otros síntomas modernos del lazo social.

En, Poiésis Nº3.

Octubre de 2001.

Programa de Psicología de la FUNLAM.