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La felicidad de los chilenos tiene su costo

Amalia Torres y Cristián González

Para los chilenos, una buena relación con los hijos, la pareja y la familia es un factor clave para lograr una mejor calidad de vida, tal como lo demuestra la Encuesta Nacional Bicentenario UC-Adimark, publicada este domingo en "El Mercurio".

En ella, la mayoría de los entrevistados declara tener una vida satisfactoria, sobre todo en base a una buena relación con sus seres más cercanos.

"Ésta es una de las dimensiones más importantes y que contribuye enormemente al nivel de satisfacción ", analiza el sicólogo Jaime Barrientos, académico de la Universidad Católica del Norte y autor del libro "Calidad de vida.

Bienestar subjetivo".

Bomba de tiempo

La buena relación que se ve en la encuesta muchas veces se basa sólo en el discurso, advierte Dariela Sharim, sicóloga de la U.

Católica: "Los chilenos tenemos dificultades para comunicarnos con nuestros hijos, pero la gente no lo reconoce -dice refiriéndose a que 86% contestó estar satisfecho en la relación con sus hijos-, como si al hacerlo significara que no los quisiera.

El problema es que no reconocer los conflictos es una bomba de tiempo".

Y agrega: "Ser feliz no es no tener problemas, sino saber qué hacer con ellos".

Por esto, no le sorprenden datos que parecen contradictorios, como los siguientes: pese a que la mitad de los encuestados reconoce sentirse con frecuencia agobiado por las deudas, al momento de la evaluación general el resultado es positivo.

"Eso tiene que ver con las expectativas; una vez alcanzado un cierto nivel de desarrollo económico, social de una nación, la gente dirá que está satisfecha, independiente de su nivel de ingreso", dice Barrientos.

El sociólogo Eugenio Tironi, autor del libro "Chile y la ruta de la felicidad", coincide con Barrientos.

Para él, la prosperidad que ha alcanzado el país es fundamental en el grado de felicidad que se reporta.

"Pero también influye que gozamos de un nivel de libertad mayor a raíz de la consolidación de la democracia, y eso afecta la conciencia que se tiene sobre la felicidad".

Sin embargo, explica Tironi, la sociedad está cambiando.

"Salimos de la etapa de la felicidad fácil, que está vinculada con los factores más estructurales, y estamos entrando a una etapa en la que hay que prestar mayor atención a las variables emocionales, que tienen que ver con la familia, las relaciones comunitarias, la amistad, el tiempo de ocio.

Y alcanzar esto está en contradicción con la presión que sentimos por ser exitosos e incrementar el nivel de bienestar material".

Y no se equivoca.

De hecho, uno de los mayores grados de insatisfacción (42%) está relacionado con la falta de tiempo libre.

"Alcanzado cierto nivel de desarrollo, se vuelve algo fundamental poder disfrutar de lo que se tiene.

Y si no se dispone de tiempo, es porque se está haciendo algo, trabajando o estudiando.

Y ahí es importante dar cuenta de la satisfacción que eso genera", dice Barrientos.

Un aspecto que el sociólogo Manuel Antonio Garretón destacó en su análisis del domingo en Reportajes: "Llama la atención la ausencia de indicadores de satisfacción en el trabajo (o estudio), especialmente en un país con alto tiempo dedicado al trabajo, y el bajo nivel de "bajoneos" o depresión o estrés declarado no se corresponde con la realidad de los altos niveles de alcoholismo o de uso de antidepresivos".

Al respecto, casi un tercio de los encuestados reconoce haberse sentido con estrés, muy nervioso o angustiado en las últimas semanas.

"Es un porcentaje que de ninguna manera es bajo.

Pero una cosa es estar sometido a síntomas depresivos y otra es la enfermedad misma, que tiene consecuencias distintas", advierte el psiquiatra Pedro Retamal, de la U.

de Chile.

Según el médico, una persona no siempre interpreta bien estos síntomas.

Y las percepciones varían entre los sexos -los porcentajes femeninos en el tema están 10 puntos más arriba que los de los hombres-, algo que, según Dariela Sharim, se debe en parte a que ellos muchas veces no saben reconocer sus emociones y, por otro lado, porque las mujeres siguen con una doble carga al tener que trabajar, pero a la vez hacerse cargo de la familia, lo que las estresa aún más.

Ni más ni menos amistosos

Un promedio de 3,6 amigos dicen tener los chilenos en la encuesta, una cantidad que no es significativamente mayor ni menor que en otros países, según el sicólogo Jaime Barrientos.

A su juicio, lo importante es la calidad de esas relaciones, y en este punto, el 64% dice tener amigos que lo acompañan "en las buenas y en las malas".

Si bien los más jóvenes declaran tener más amistades que los adultos, "eso tiene más que ver con el ciclo de vida que con una transformación social -opina Barrientos-.

Pero se ha dicho que Chile transita hacia una cultura más individualista, y uno podría pensar que eso se asocia a menos amigos".

EN CIFRAS

59% de los chilenos dicen estar satisfechos con su estado de ánimo.

28,4% de los encuestados reconocen haberse sentido estresados o muy tensos en las últimas dos semanas.

66,7% admite sentirse bien con el tiempo que le dedica a su familia.

49% de los jóvenes de entre 25 y 34 años dicen no estar satisfechos con el tiempo libre que tienen.

36,6% está contento con su situación económica.

63% de quienes tienen entre 33 y 44 años reconocen sentirse frecuentemente agobiados por las deudas.

Esta cifra baja al 51% cuando se habla del total