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Empecemos a comprender la sexualidad

Joaquín Rocha. Revista on line

 Frente a las sombras del pasado, nace hoy una actitud antagónica y diferente que busca sustituir el miedo y el pecado por la verdad del sexo.

Las ciencias que afectan a esta dimensión de la persona han disipado ya muchas ignorancias e ingenuidades, purificando una atmósfera demasiado enrarecida.

Hemos llegado al final de una clandestinidad que se celebra como una verdadera conquista.

El abrazo de la reconciliación se ha hecho posible.

Y, como cristianos, hay motivos para alegrarse por la superación de antiguas barreras y tabúes irracionales".
(Eduardo López Azpitarte.

Simbolismo de la sexualidad humana, Editorial Salterre, Santander).


Para dar más claridad al tema que vamos a desarrollar a lo largo de varios artículos, primero hemos de conceptualizar la terminología a utilizar.


Cotidianamente, se les da a los vocablos sexualidad, sexo y genitalidad una misma significación, lo que ha llevado a incurrir en serias equivocaciones.

Cuando hablamos de sexualidad se la reduce a la genitalidad.

La sexualidad humana dista mucho de esto.


La palabra sexo es usada en cualquier ambiente y con diferentes acepciones que limitan su real significación.

El diccionario de la Real Academia Española dice que el sexo es "la condición orgánica que distingue al macho de la hembra.

Por extensión, se aplica este concepto a algunos animales y plantas".
Esta definición, si bien es verdadera, no alcanza a dimensionar en su totalidad al "sexo como conjunto de cualidades orgánicas, psíquicas, culturales, éticas y religiosas que forman y estructuraran las diferencias entre el hombre y la mujer"1. El reducir el sexo a los órganos genitales ha acarreado un sinfin de problemas.

Nacemos con un sexo determinado, anatómica y fisiológicamente hablando, pero esto no es suficiente para dar cuenta de las conductas sexuales adultas.


La genitalidad se refiere, desde un punto de vista orgánico, al aparato reproductor del ser humano y de los animales, a una etapa de la evolución psicosexual vista desde el psicoanálisis.

Es ahí que para Freud la sexualidad se inicia con el nacimiento, y su evolución es determinante en el desarrollo psicológico de las personas.

Entiende a la sexualidad en un sentido amplio, que incluye la sexualidad madura, a la que llama genital, pero no es lo único que tiene en cuenta.

"Frente a una concepción biologicista, que lo ataba en una relación demasiado estrecha con la genitalidad y la procreación, el psicoanálisis ha visto en ella (la sexualidad) todo un conjunto de fantasías y actividades existentes desde la infancia, que producen placer y que no se reducen a la satisfacción de una necesidad fisiológicaâ?¦ En última instancia, la sexualidad designa una función orientada a la búsqueda de un encuentro funcional, totalizante y placentero".2 Cabe aquí rescatar la definición de libido como la energía dinámica del impulso sexual.

Es una pulsión que, a diferencia del instinto, no tiene un fin u objeto de satisfacción determinado previamente.

La humanización de la libido, en todas sus expresiones, es el primer requisito para una conducta sexual.

No es una fuerza estática que aparece de pronto con el despertar de la adolescencia.

Hay una sexualidad infantil, como lo plantea Freud en Tres ensayos para una teoría sexual, que se caracteriza por una búsqueda de placer al margen de lo genital y con independencia de los fines procreativos.

Por otra parte, la sexualidad aparece también en la infancia, multiplicada en toda una serie de pulsiones parciales, que solas difícilmente alcanzan su integración.


La represión de estas dará pie a las neurosis, mientras que la no integración en una organización última (Freud denomina a esta última genital) dará lugar a la perversión.


La sexualidad no es algo que podamos manejar tan fácilmente.

Se presenta, a veces, amenazante y con demandas y, por otro, gratificante con la promesa de una felicidad suprema.

"Por ello, la fascinación y el terror la rodean.

Parece prometer la felicidad, una plenitud que eludiría cualquier tipo de carencia afectiva; y, a la vez, le acompaña la sombra de la culpa, de la muerte y la destrucción".3


No podemos negar que, desde un contexto socio-político, la sexualidad ha aparecido como símbolo del poder aspirando a convertir a toda persona en sujeto dócil y obediente del poder constituido.

Al menos así lo han demostrado los gobiernos dictatoriales o de tirana institucional.


Queda aclarado que lo genital, en el orden biológico, no es sexo, como así tampoco es sexualidad, ya que esta constituye el modo que cada uno tiene de vivir su propio sexo, masculina o femeninamente.

Los que reducen la sexualidad a reproducción no pueden comprender ni abarcar lo que nuestra cultura aporta y descubre, día a día, acerca de ella.


La sexualidad es comunicación.

Esto implica que su función dialogal hace de ella una de las formas más expresivas y primordiales de comunicación de las personas sexuadas entre sí.

La apertura al otro como ser sexuado es uno de los desafíos del ser humano.

Un encuentro con otro, libre y diferente, y no como mero objeto de posesión y dominio, dado que tanto una como otra pertenecerían a las primeras etapas de la evolución libidinal.


La sexualidad es ternura. Es la humanización de la sexualidad genital.

Permite respirar un clima que hace posible que no caigamos en una genitalidad desintegrada y agresiva.

Que no sea una búsqueda egoísta del otro sino una apertura de sentimientos.

"Sólo el reino de la inconciencia es el que más sabe de lo que ocurre cuando un ser sale de sí por una manifestación de amor hecho ternuraâ?¦ mediante el contacto físico se obtiene la comunicación plena y la prueba más tangible de que existe un diálogo de lo más intimo de nuestro ser.

Tan sólo el tacto puede satisfacer el profundo anhelo de la persona de huir de la soledad.

La caricia tiene mucho más sentido que el acto sexual, al menos en la forma tradicional de efectuarse.

Acariciar y ser acariciado: todo el cuerpo se presta a ese goce, sólo los prejuicios pueden privarnos de él." 4


Comprender la sexualidad es comprender que un aspecto esencial de la persona.

Forma parte y expresa la personalidad de un individuo, hombre o mujer.

No debemos limitarla a ser una acción utilitaria y productiva para la obtención de un placer y pierda de esta manera por completo su dimensión expresiva y simbólic