Inicio

psicoanálisis se necesita para el periodismo

María Urruzola. Montevideo Com

Invitado por la B´Nai B´rith para dictar una conferencia sobre el "El poder de la prensa", Morales Solá concedió una entrevista al semanario Búsqueda en la que repitió una tesis sobre la que ya ha escrito en sus columnas bi-semanales del diario La Nación.

Refiriéndose a los gobiernos de Argentina, Venezuela y Bolivia, Morales Solá dijo que "son gobiernos de signo populista que claramente privilegian el trato directo con la sociedad y en ese trato directo el enemigo no es el partido político, es la prensa, porque es la que obstaculiza ese tipo de relación.

En la devaluación de la democracia siempre el primer afectado es la libertad de prensa".


Recurriendo a un ejemplo utilizado por un famoso sociólogo francés (1) en un análisis sobre los medios, la afirmación de Morales Solá nos remite a los efectos simbólicos del paralogismo del "Rey de Francia": "Cuando se dice El Rey de Francia es calvo , se juega con los dos sentidos del verbo ser , disimulando una tesis de existencia (hay un Rey de Francia, el Rey de Francia existe) bajo una proposición predicativa (el Rey de Francia es calvo, tiene la propiedad de ser calvo).

Se concentra la atención en el hecho de que el Rey es calvo y en realidad se plantea como de suyo que hay un Rey de Francia",
escribió Bourdieu.

En la declaración realizada por Morales Solá a Búsqueda se realiza un paralogismo similar: los gobiernos son populistas porque "privilegian el trato directo con la sociedad y el enemigo de ese trato directo es la prensa", y ese trato directo significa además "devaluación de la democracia", y siempre que eso sucede el primer afectado es "la libertad de prensa".

En una sola frase Morales Solá nos contrabandea varias tesis de existencia, que como el Rey de Francia parece que van de suyo: el trato directo de los gobernantes con la sociedad sería populismo y sería una forma de devaluar la democracia, ergo, el trato entre los gobernantes y la ciudadanía debe ser a través de los medios como forma idónea de democracia, y por último, el trato directo entre los gobernantes y la ciudadanía es una forma de afectar la libertad de prensa .

Por arte de biribirloque, Morales Solá no necesita probar sus afirmaciones; van de suyo.



Es más, para recalcar el carácter "populista" de esa relación directa entre Kirchner y la ciudadanía, pone como ejemplo que "jamás ha hecho una conferencia de prensa, lo que elige es el atril.

¿El atril qué significa? Significa que él dice lo que quiere, de los temas que quiere y como él quiere.

No enfrenta la opción de responder una pregunta, de tratar un tema que no quiere tratar".
Dónde está escrito que un presidente está obligado a dar conferencias de prensa, es algo que -como la existencia del Rey de Francia- Morales Solá no se siente obligado a poner en discusión.

Parece claro que en algún momento del avance arrollador de los medios de comunicación como sistema dentro del cual se juegan y se dirimen prácticamente todas las relaciones sociales, los periodistas llegaron al estado del Nirvana profesional: el derecho ciudadano a saber, a que los gobernantes le rindan cuentas y a acceder a la información pública se volvió una tesis de existencia del periodismo o mejor dicho de los periodistas.

Nada puede suceder sin los periodistas pues sería atentatorio a la libertad de prensa, a la democracia verdadera y al derecho de los ciudadanos.

De allí a sustituir los derechos de los ciudadanos por lo que digan y opinen los periodistas sólo hay un pequeñísimo paso que el sistema de medios da gustoso apenas alguien pretende salirse de las "reglas de juego" impuestas por los propios medios.

A diferencia de otras corporaciones (políticos, médicos, empresarios, universitarios, científicos, sindicalistas, obreros), sujetas a crítica, análisis, investigación, denuncia, etcétera, la corporación periodística no se somete a la observación y la crítica de nadie, pues eso pondría en peligro la democracia.

¿Por qué los periodistas no toleran el análisis de los mecanismos que rigen la producción de información, el análisis del sistema de propiedad de medios y el análisis del poder mediático en la sociedad?

Al decir de Pierre Bourdieu "una gran cantidad de palabras que empleamos casi sin pensar, en especial todos los pares de adjetivos (rico/pobre, burguesía/pueblo, nacionales/extranjeros, nativos/inmigrantes, nosotros/ellos, etcétera), son categorías de percepción, principios de visión y división heredados históricamente, producidos y reproducidos socialmente, principios de organización de nuestra percepción del mundo social y en particular de los conflictos.

La lucha política apunta esencialmente a conservar o transformar esos principios".
De allí, sin la menor duda, el gran poder de la palabra a través de los medios de comunicación, y por ello el gran poder de los periodistas, que ocupan un lugar escaso y poco abierto a otros que quieran decir su verdad.

Muchos ciudadanos aspirarían a decir algo sobre los problemas que a todos conciernen, pero chocan con quienes controlan el acceso a los medios y seleccionan los contenidos que se emiten.



Pero los periodistas, en su mayoría, se niegan al autoanálisis.

Siendo en realidad víctimas (en su mayoría) del sistema que integran, se vuelven cómplices por temor y debilidad.

Por cada un Morales Solá, existen decenas o tal vez centenares de periodistas sobreexplotados, mal pagados, mal formados y sometidos, que difícilmente puedan trasmitir los hechos de la realidad porque ni tiempo para entenderlos tienen, pero aún así cierran filas para evitar todo análisis verdaderamente crítico.

"Lo que señalo, precisamente, es la necesidad de una comunicación sobre el inconciente de la comunicación" , dice Bourdieu.

Es decir, una comunicación sobre si existe o no el Rey, antes de calificarlo de pelado o peludo.

Dicho en los términos de Morales Solá, una discusión sobre por qué los presidentes serían populistas si eligen comunicarse directamente con la ciudadanía o por qué están obligados a realizar conferencias de prensa.

Es decir, por qué su catadura democrática estaría garantizada sólo por la intermediación de los periodistas