Factores neuropsicológicos, electrofisiológicos y de personalidad determinan el grado de
violencia de un individuo, como ocurre en criminales considerados de alta peligrosidad, señalan estudios en psicología de la investigadora Feggy Ostrosky, de la UNAM.
La personalidad hostil, antecedentes de alguna alteración en el cerebro e historias de abuso físico en la infancia son tres factores que están presentes en personas violentas, aseguró la directora del Laboratorio de Neuropsicología y Psicofisiología de la Facultad de Psicología de la UNAM.
En un comunicado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), detalló que lo anterior ha resultado de la evaluación de 40 criminales de alta peligrosidad, hombres y mujeres, multihomicidas confesos, entre ellos Juana Barraza Samperio, â??La Mataviejitasâ?.
La experta explicó que el objetivo del estudio es determinar qué distingue biológicamente a gente de ese tipo del resto de la ciudadanía, para saber si existe un perfil neuropsicológico,
electrofisiológico y de personalidad diferente.
Manifestó que esta investigación se ha centrado en entender cuáles son las causas primarias y secundarias que provocan la violencia que, señaló, es producto de cuestiones como la depresión.
â??Las personas quienes padecen esta enfermedad, en general, son irritables: 60 por ciento reportan atacar a otros física o verbalmente y 30 por ciento, destruir o aventar objetosâ?, abundó.
Las causas, añadió, se deben a que se ha encontrado que tienen alterados ciertos neurotransmisores, particularmente el procesamiento de la serotonina, por el abuso de sustancias tóxicas como la cocaína, o por haber sufrido traumatismos craneoencefálicos.
Resaltó que todos los entrevistados tienen una personalidad hostil con rasgos paranoides, es decir, continuamente sospechan que hay una intención maligna contra de ellos, pero aclaró que no todos los que presentan esta característica son asesinos.
También tienen antecedentes de alguna alteración en el cerebro, ya sea porque son hijos de madres alcohólicas o se golpearon la cabeza, y tienen historias de abuso físico-sexual en la infancia, generalmente por sus cuidadores.
â??Si están presentes los tres elementos, la posibilidad de que se gesten individuos con personalidad violenta es alta, de alrededor del 80 por ciento.
Pero con uno o dos no basta, deben estar presentes todos los factoresâ?, advirtió.
Indicó que además se ha observado que muchos de ellos también son hiperquinéticos, es decir que poseen un elevado nivel de actividad, energía y dinamismo, por lo que en su infancia fueron
niños que los corrieron del salón y todo el tiempo los regañaban.
Ostrosky señaló que otra clasificación de esos individuos dada por biólogos y neurocientíficos es la psicopatía, que además del trastorno antisocial de la personalidad tiene componentes como el
deterioro de la afectividad y las relaciones interpersonales.
La psicopatía, subrayó, es frecuente en México: se presenta en hasta tres por ciento de la población general; en la que se encuentra en las cárceles, esa cifra llega a 25 por ciento.
Aunque admitió que aún faltan más análisis a los sujetos, sostuvo que es importante determinar las causas de la violencia, ya que si estos multihomicidas hubieran sido detectados a tiempo y como sociedad se les hubiera dado atención, no habrían llegado a donde están