Millones de niños en todo el mundo podrían haber sufrido daños cerebrales por efecto de la contaminación industrial, indica un estudio científico publicado en la versión de internet de la revista médica "The Lancet".
La investigación, elaborada por expertos de la Escuela de Medicina Mount Sinai de EE.UU.
y de la Universidad del Sur de Dinamarca, denuncia la existencia de una "pandemia silenciosa" de trastornos en el desarrollo neurológico causados por productos químicos tóxicos vertidos en el ambiente, cuyo efecto en las personas es real pero difícil de calibrar.
Según los expertos, algunas de las enfermedades o trastornos que podrían derivarse de la contaminación industrial son autismo, déficit de atención, retraso mental y parálisis cerebral.
Los autores identificaron 202 productos químicos industriales potencialmente perjudiciales para el cerebro humano, a su juicio, "sólo la punta del iceberg."
Recuerdan que actualmente se sabe que más de mil productos químicos son neurotóxicos en animales, y advierten de que es probable que también lo sean para los humanos.
Sustancias dañinas
Cinco sustancias de toxicidad probada fueron examinadas en detalle: plomo, arsénico, tolueno, metilmercurio y bifenilos policlorinados.
El médico danés Philippe Grandjean afirma que "aun en casos en que existe documentación suficiente para probar su toxicidad, la mayoría de los productos químicos no están regulados para proteger el cerebro".
Grandjean señala que "sólo unas pocas sustancias, como el plomo y el mercurio, se controlan con el propósito de proteger a los niños".
Los científicos admiten que especificar los efectos de la polución química industrial es extremadamente difícil, ya que los síntomas pueden tardar años o incluso décadas en aparecer.
Pero el alcance del riesgo para grandes masas de la población es evidente, por ejemplo, en el caso del plomo: casi todos los niños nacidos en países industrializados entre 1960 y 1980 han estado expuestos al plomo de la gasolina.
Basándose en los efectos conocidos de ese metal, los expertos aseguran que puede haber habido en esas generaciones una reducción de más de la mitad de coeficientes de inteligencia superiores a 130, mientras que habrían aumentado los coeficientes intelectuales de menos de 70
CientÃficos alertan sobre efectos de contaminación en cerebro infantil
El Mercurio