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La angustia paterna ante los exámenes de admisión

Soledad Villarroel










 


Colegios

Los padres que preparan a un niño intensamente para que pase el examen de admisión suelen olvidar que lo importante es el aprendizaje con sentido, el que muchas veces se pierde en función del resultado.


Preparar a los hijos para estas pruebas, que empiezan en abril, puede aumentar la ansiedad de los pequeños y hacer que se bloqueen.



Estábamos un poco ansiosos porque Eric estaba postulando a un solo colegio, en el que habían estudiado mi marido y mis suegros, que son súper hinchas de su colegio.

Así es que presión había, recuerda Paulina R.

(34).


Las expectativas de que los hijos estudien en el colegio de la preferencia de los padres son tan altas y pueden generar tanta ansiedad que pueden afectar el desempeño del pequeño durante la prueba de admisión.

Y aunque los exámenes de admisión para el año siguiente comienzan en abril, ya hay futuros apoderados tensos.


Nada está asegurado


Según la psicopedagoga Eva Selowsky, una gran cantidad de padres aspira a que sus pequeños ingresen a colegios muy demandados y que se caracterizan por tener mucho deporte, idiomas y alta exigencia, lo que les permitiría asegurar su futuro.

Nuestra sociedad sobrevalora el rendimiento y el éxito y se olvida de que lo importante es el aprendizaje con sentido, el que muchas veces se pierde en función del resultado.


La especialista advierte que con la elección de colegio no se pone en juego el futuro de los niños.

Un chico de tres años que postula a prekinder es una personita en formación y si bien el examen podría dar cierta idea de cómo va a funcionar el alumno en el futuro, no da cuenta del niño, pues nada asegura que será siempre igual.


Los padres reaccionan de distinta manera ante la ansiedad de que su hijo cumpla con las expectativas.


Están los que los presionan e intentan meter a la fuerza conocimientos que no correspoden a la edad del infante.

Pero también hay padres que buscan evitar la intranquilidad del menor diciéndoles vamos a ir a un colegio, donde te harán jugar , dibujar y lo vas a pasar muy bien.


Para la psicopedagoga, ninguna de las dos alternativas es la correcta.

Aun cuando los padres intenten tranquilizar a los niños, lo más recomendable es que le digan la verdad y le cuenten que va a postular a un colegio.

De esa manera el menor sabe a lo que va y no se topa con sorpresas desagradables.

Porque las pruebas de admisión difieren mucho según el establecimiento.


En algunos son individuales, con gran parte del foco centrado en entrevistas, mientras que en otros son grupales y más lúdicos.

Y es que si le dicen al niño vas a jugar y en realidad no es así, el niño puede confundirse e inhibirse.


A juicio de la especialista, resulta más recomendable decirles, por ejemplo: Vamos a ir a un colegio donde una tía te va a hacer preguntas.

Contéstale lo que quieras según lo que te pregunten.

Además, hay que cuidar la manera en que se le habla al niño, pues el elemento ansioso se filtra en el discurso de la mamá.


Pese a que María de los Reyes Climent (37) le ofreció a su hijo comprarle un regalo, no lo pudo convencer para que entrara a dar el examen.

Julito tenía tres años y el colegio era un edificio enorme.

Había puros desconocidos y un montón de niños que lloraban.

Además los otros papás estaban súper nerviosos, por lo que el ambiente era caótico.


Tampoco conviene entrenar a los niños.

Me ha tocado ver padres que les enseñan a sus hijos de tres años a dibujar figuras humanas para que pasen el examen de admisión, y es lo peor que se puede hacer, porque se arriesgan a formar niños pseudomaduros.

Es decir, les exigen más de lo que pueden y los hacen repetir como loros cosas que no entienden, y como el niño no ha internalizado esa información, en el examen olvida todo.


La profesional ha observado que, en general, ningún niño llega a dar examen de Pre Kinder o Kinder sin haber tenido una experiencia de jardín infantil previa.

Sin embargo, aclara que aunque así fuese, no estaría en desventaja ante los demás postulantes, porque cuando el pequeño tiene una buena relación con sus padres y es estimulado en su hogar, es igualmente capaz de resolver los desafíos que plantea el examen.


Al final mi hijo entró a un colegio más chico con un sistema de enseñanza más personalizado en el que se sintió muy cómodo porque conocía a sus compañeros, recuerda María de los Reyes.


Carolina Marchant (34), en tanto, no se desesperó cuando su hija Catalina quedó fuera de un colegio inglés de gran tradición.

No quise frustrarme, porque aunque era nuestra primera opción, me dio la sensación de que la institución valoraba demasiado la competencia y el rendimiento, y con mi marido queremos ante todo que nuestras hijas sean felices, afirma.


La psicopedagoga Eva Selowsky agrega que es importante que los padres conozcan y acepten a sus hijos tal como son y que escojan el colegio más adecuado según las características del chico: si mi hijo tuvo una leve dislalia (trastorno de lenguaje) que ya superó, ¿para qué lo voy a meter a un colegio con inglés intensivo, si ya tuvo problemas con su primer idioma?.


La especialista precisa que en la medida que los adultos entiendan que su hijo es lo que es y encuentren un colegio adecuado para él, favorecerán su salud mental y permitirán que se desarrolle en las mejores condiciones para que sea un adulto feliz.