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El asilo político provoca serias alteraciones psicológicas

JAVIER MARCO. ElMundoSalud.Com

HURGAR EN LA HERIDA


Crece la inmigración por motivos económicos, pero también la que es consecuencia de persecuciones, violencia y muerte en los países de origen.

Y sin embargo, la respuesta del mundo avanzado ante la demanda de asilo de los más desfavorecidos cada vez se aleja más de la ayuda y se acerca peligrosamente a la colaboración con los perseguidores.

Un estudio advierte que los refugiados sufren serios problemas psicológicos debido a las condiciones impuestas por la nación de acogida.
Muchos países han instituido centros de detención temporal, similares a cárceles, donde los inmigrantes esperan a que se resuelva el procedimineto burocrático que les permita ser acogidos definitivemente.

Durante este período, el refugiado que buscaba la salvación y huía de la muerte de sus familiares, de la guerra, de la agresión sexual o del encarcelameinto por motivos políticos, en lugar de encontrar cobijo se enfrenta a una vivencia penitenciaria.


Investigadores de la Universidad de Nueva York publican en "The Lancet" los resultados de una serie de evaluaciones psicológicas de estos refugiados "internados" en varios centros de detención de EE UU, un país donde se calcula que existen más de 5.000 sujetos en estas condiciones.


Los antecedentes de los 70 individuos evaluados dan escalofríos y mucho que pensar: el 74% había sido torturado antes de su detención, el 63% había sido encarcelado en su país de origen, al 59% le había matado al menos a un amigo o a un miembro de su familia y el 18% había sufrido una agresión sexual.


Y lo siguiente había sido su internamiento en estas instituciones para no-criminales y que sin embargo reflejan una organización carcelaria con guardias armados, uniformes obligatorios y desplazamiento de los detenidos con esposas y otros medios de sujección.


La evaluación psicológica de los reclusos demostró claramente un empeoramiento de su salud mental, ya alterada por las durísismas vivencias previas, durante la detención en espera de asilo.

Nada menos que el 86% sufría depresión, el 50% estrés postraumático, un cuadro clínico muy serio de los que han estado sometidos a situaciones límites y finalmente el 26% de los refugiados se había planteado el suicidio durante su internamiento.


Para no dejar dudas sobre las consecuencias de este tipo de centros y políticas de detención burocrática, los investigadores certificaron que todos estos síntomas empeoraban a medida que se alargaba la detención.

Todo ello tambien mejoró significativamente al ser liberados e incorporarse a la vida real del país de acogida.


Las organizaciones humanitarias y los profesionales sanitarios no son los únicos que deben preocuparse por la evolución que está sufriendo el manejo de situaciones dramáticas de la población inmigrante en los países industrializados.

Según afirman los autores de este estudio "ha llegado el momento de revisar las políticas de asilo e insistir en la necesidad de intervenir sobre la salud mental de estos individuos".

Nuestra moral nos lo exige y debe empujarnos a exigírsela también a nuestras instituciones.