DESARROLLO
CONSIDERACIONES GENERALES
El período de la adolescencia del paciente permite analizar diferentes aspectos de las dinámicas de ellos.
Los conflictos dan cuenta de un período complicado y contradictorio, no siempre estudiado en sus dinámicas internas.
La adolescencia corresponde al proceso de la segunda individuación según Peter Blos, proceso de separación de los padres internalizados de la infancia.
Se espera la consolidación de una personalidad propia, con características que lo individualicen y estabilidades que le permitan llevar a cabo los desafíos de la adultez.
Para comprender este proceso es que reviso los vínculos desde las relaciones de dependencia con los padres hasta la independencia.
Este trabajo vinculará aspectos teóricos con el caso clínico del paciente adolescente.
VINCULOS PARENTALES
Desde que los padres saben de la existencia de un embarazo fantasean con las características de su hijo, lo esperan y se vinculan con la idea de éste.
Es decir, existe una relación que influirá en el niño desde antes del nacimiento.
Así, se crea un espacio en la madre que permite recurrir a él incluso antes de las percepciones concretas de la existencia del feto.
Alexandra Piontelli, psicoanalista, en 1992 publicó un estudio de la vida prenatal y sus impactos en el desarrollo futuro del individuo.
Usando el método de observación madre e hijo desarrollado por Bick estudió vía ultrasonido las ecografías de 11 fetos.
Sus conclusiones sugieren una notable continuidad en comportamientos de la vida pre y post natal.
Los estudios apuntan a mostrar la importancia de la vida prenatal, mostrando a la vez las actitudes y comportamientos de los padres mientras registraba los ultrasonidos.
El tema que plantea es que la relación entre constitución y ambiente incluye la vida prenatal.
En la primera etapa del desarrollo, con el nacimiento de un hijo, se produce una constatación de las fantasías de los padres con la realidad.
Ven en la realidad como es el niño, cual es su cara, su porte, su olor, sus gestos, la velocidad de los mismos, sus movimientos, etc.
Luego de un tiempo se evidencian otras características constitucionales del niño: sus tiempos, sus horarios, su irritabilidad, su capacidad para calmarse, su susceptibilidad ante el ambiente, etc.
(Tustin, 1987, en Barreras Autistas en Pacientes Neuróticos) Esta es obviamente una situación muy difícil tanto para los padres como para los cuidadores, porque es un tiempo de alta demanda emocional, alto estrés, y mucha frustración, porque en un comienzo no se cuenta con el recurso del lenguaje.
Según Frances Tustin (1987), juega un rol esencial la etapa de amamantamiento del bebé.
"La manera en que el pecho lo da y la manera en que se lo toma dejan una marca, para bien o para mal, sobre la psique en desarrollo".
La autora plantea que no sólo es importante esta primera etapa de contacto sino el cómo se produzca la separación de la simbiosis inicial representada en el amamantamiento.
En los casos traumáticos dejaría un "agujero negro" que no es posible de tapar, ni siquiera con los objetos duros que caracterizan lo autista.
Todas estas dinámicas ocurren sin la utilización del lenguaje, más bien éste queda supeditado a la elaboración de esta primera etapa que plantea Tustin.
Una madre con dificultad de contener estas comunicaciones no habladas, es una madre con dificultades para contener las rabias y angustias de su hijo(a).
Esta dicotomía entre la fantasía y la realidad se mantiene por siempre tanto en los padres como en los hijos, lo que se espera es muy distinto a lo que obtengo, aunque hay otros aspectos coincidentes.
El problema que surge para los padres a partir de esto será tratado más adelante, cuando la persona que se está consolidando en la adolescencia es distinta a la que deseo, o a la que esperaba tener.
Aparecen las diferencias entre fantasía y realidad, pese a querer que el hijo sea de una determinada manera, el hijo no responde a todos los moldeamientos de sus padres.
Por lo tanto, comienzan a aparecer en la relación las frustraciones y rabias.
La autonomía para algunos padres puede ser altamente amenazante.
Por ejemplo, una paciente de 22 años y con una madre que no tolera que esta duerma con la puerta de su pieza cerrada, porque lo interpreta como que ya no deseara formar parte de la familia.
Las expectativas paternas pueden ser racionales o irracionales, pasando por la amplia gama de comportamientos que incluye la mezcla de estos aspectos originando ambigüedad al respecto.
La exigencia del padre del paciente del caso clínico, de ser un pastor religioso siempre fue muy explícita, sin aceptar las diferencias entre él y su hijo, sin aceptar la separación, sin aceptar las diferencias entre yo y el otro.
La aparición de la rabia es inevitable aunque frecuentemente inconsciente.
Más aún, la agresión forma parte de las relaciones humanas más negada o no.
Todo vínculo tiene aspectos amorosos o libidinosos y aspectos de agresión o rabia, existiendo todas las combinaciones posibles entre estas dos variables (Kernberg, 1995).
La madre no ha dejado de querer a su hijo porque esté más rabiosa, éstos son aspectos normales dentro de los vínculos humanos.
El tema que se plantea es cómo poder trabajar para poder integrar aquellos aspectos agresivos dentro de la relación.
Considerando lo antes expuesto, siempre es un dato importante conocer las condiciones de la pareja durante la espera, que se imaginaban o qué creen que esperaban del niño.
En el caso del paciente, es clara la disposición a mecanismos de escisión antes de nacer.
La división que los padres hacen de los hijos y la esperanza de que él fuera el elegido, el salvador, es una temática persistente en su vida.
Concordando con los hallazgos de Piontelli, el paciente presenta una continuidad entre las expectativas de sus padres antes de su nacimiento y sus conflictos posteriores.
No sólo estoy mencionando la estructura de personalidad de los padres, sino que de sus expectativas, relación con el embarazo, vínculo con el feto, con el recién nacido, con el niño y obviamente con el adolescente.
Es éste último período en el que centrará mi análisis.
El padre del paciente del caso clínico tiene probablemente con una estructura psicótica y la madre con muchas dificultades para contener y diferenciarse.
El desarrollo de los vínculos está marcado por las experiencias de sus padres.
En general, es posible encontrar que las dinámicas anteriores se repiten, en forma rígida o con modificaciones, según sea la psicogenia del paciente.
Por ejemplo, un adolescente que sistemáticamente desafía a la autoridad y que tiende a separar a las personas con las que relaciona, que no logra relacionarse con tres personas a la vez sino que tiende a dividir y a propiciar los conflictos, puede ser analizado bajo la siguiente dinámica: "dividir para reinar".
Es posible entender esto como una repetición de las dinámicas parentales en donde de alguna manera este niño \"descubrió" la manera de interferir en la relación de la dupla parental.
Lo que en términos de la economía mental es más fácil que funcionar con dos opiniones a la vez y acertar la relación triangular.
Continuando con el ejemplo, la división se puede evidenciar en los adolescentes con la manipulación de la información.
Si los padres se mantienen aislados e incomunicados no es posible romper con esta interferencia en la comunicación y la manipulación de las relaciones por parte de los adolescentes.
Es muy común que para conseguir algo controlan, a quien se lo piden, la manera de hacerlo, y qué hacer con el otro padre.
Por otro lado, los padres tienen diferentes expectativas de las metas del tratamiento, fantasean con sus objetivos, o los tergiversan.
En general, en mi experiencia, son los padres con estructuras de personalidad más sanos quienes permiten que el trabajo psicoterapético se lleve de mejor manera.
Por el contrario, los padres con más dificultades en su personalidad son quienes oponen más resistencias al tratamiento siendo un recurso frecuente el intento de control a través de los honorarios de la psicoterapia.
Para algunos padres la psicoterapia puede llegar a tornarse altamente amenazante, por lo tanto intentan controlarlo.
En el caso de los padres del caso clínico, ésta es la causa de fin de la psicoterapia.
En el caso del paciente descrito, esto es muy claro; cuando él comienza a mostrar mejorías los padres hacer sentir sus resistencias al cambio.
Con los pacientes en general, pero con los adolescentes en particular es posible ver las resistencias del ambiente frente al cambio.
De alguna manera las familias se han acostumbrado a estas dinámicas aunque sean patológicas o poco sanas.
Blos plantea que el peligro que amenaza la integridad del yo proviene de el desarrollo puberal y de la fuerza del impulso regresivo.
Plantea que "la reestructuración psíquica por regresión representa la más formidable tarea anímica de la adolescencia...el adolescente anhela la gratificación pulsional y yoica, pero teme volver a quedar involucrado en relaciones objetales infantiles..."
Sería la capacidad autoobservadora del yo (juicio de realidad) la que en general se mantiene intacta que permite al menos controlar en parte la fuerza de los procesos regresivos, evitando llegar a los estados catastróficos para el self del retorno a estados de indiferenciación.
Es posible analizar también de esta manera muchos de los intentos suicidas de los adolescentes y la posterior petición de ayuda, además de los actings que luego son en cierta manera reparados por ellos mismos.
Geleerd (1961, en Blos, 1979) "ha sugerido que en la adolescencia tiene lugar una regresión parcial a la fase indiferenciada de relaciones objetales" Para Blos la adolescencia es el único período de la vida humana en que la regresión yoica y pulsional constituyen un componente obligatorio del desarrollo normal.
Así la regresión adolescente es necesaria y deseable porque está al servicio del desarrollo normal.
Esta regresión en general provoca altos montos de angustia, pero si se torna ingobernable se movilizan medidas defensivas.
Sin embargo, es necesario diferenciar entre regresiones yoicas normal o patológicas.
El punto de quiebre se determina por el grado en que esta regresión lleve a estados más indiferenciados o quede atrapado aquí.
Esto es lo que se observa en el caso clínico, donde sus angustias frente al distanciamiento de las figuras parentales y fuerza pulsional lo lleva a estados indiferenciados con el otro, donde predomina la confusión de los límites yoicos y pulsionales.
Si bien puede ocurrir durante la adolescencia estas regresiones, es necesario evaluar en forma longitudinal al paciente para hacer un diagnóstico acabado de su personalidad, por lo tanto, este se ubica hacia al final de la etapa adolescente.
Sin embargo, durante el desarrollo es posible ver procesos patológicos, masivos e intensos, como la predominancia en estos estados de indiferenciación.
Según Blos, "...regresión al yo seriamente defectuoso de la niñez temprana transforma al típico impase evolutivo de la adolescencia en una psicosis pasajera o permanente.
El grado de insuficiencia del yo temprano a menudo sólo se pone de manifiesto en la adolescencia, cuando la regresión deja de estar al servicio del yo progresivo, impide la segunda individuación y cierra el camino hacia la maduración pulsional y yoica..."
Por el contrario, los estados progresivos apuntan a un creciente grado de confianza en sí mismo, dominio del ambiente, transformación del mismo gracias a su voluntad de manera de acercar sus deseos a la realidad.
Para sobrellevar todos estos cambios existen mecanismos adaptativos y otros más bien defensivos.
De toda esta dinámica al final de la adolescencia surge una identidad, con la integración de la personalidad.
El grado de integración de los aspectos que componen la identidad, es una variable importante que determinará cuán sano o patológico sea la personalidad del adolescente y posterior adulto.
Es decir, cómo el adolescente viva esta etapa influye en su personalidad adulta.
Es por ello que se hace necesario analizar evolutivamente la adolescencia considerando las dinámicas a la base de los comportamientos.
El aporte de Blos es la consideración de la adolescencia más allá de las conductas contradictorias e intensas de los adolescentes, haciendo una consideración especial a que la dinámica conflictiva es ineludible y, por lo tanto, la única forma de transitar hacia la adultez.
La categorización que se presenta más abajo, corresponde a trabajo de Blos, que es explicado y ejemplificado a través de los casos clínicos presentados y mi experiencia.
Cada etapa contiene los procesos de la anterior y a la vez los supera, con el fin de integrar en la personalidad la elección de pareja, la elección vocacional, la independencia, la autonomía, etc.
FASES DEL DESARROLLO ADOLESCENTE
Antes de especificar cada una de estas fases definiré el período de latencia.
LATENCIA
(5 a 10 años aproximadamente)
Es la etapa típicamente e históricamente caracterizada por la inexistencia de procesos.
Hoy se sabe que hay aspectos que influyen en cómo el niño vaya a enfrentar los cambios que se producirán a raíz de la pubertad.
Se espera que en esta etapa predomine la inhibición sexual, sin embargo no es adecuado señalar que no existe actividad sexual alguna.
Aquí los impulsos se manifiestan en conductas voyeristas, exhibicionistas, sin que éstas tengan la connotación genital-sexual adultas.
Por ejemplo, los niños se miran entre sí y tratan de mirar a las niñas, así en las niñas predomina la exhibición por medio de conductas seductoras.
Además, en ambos sexos se presentarían conductas masturbatorias con la intención de explorar su cuerpo y sus sensaciones.
En esta etapa el yo controla los instintos por medio del mecanismo de defensa de sublimación, entre otros.
De esta manera es claro ver centrados a los niños en laboriosidad descrita por Erickson.
Los niños se centran en el estudio, en el aprendizaje de destrezas y desarrollo de habilidades corporales.
Ahora ha aumentado la efectividad social, intelectual y motora.
Las relaciones objetales anteriores se comienzan a abandonar y se sustituyen por identificaciones.
Es decir, los objetos que antes eran externos se cambia por los internos, el súper yo representado por los padres es sustituido por una convicción interna de lo que hay que hacer.
Esto se ve por ejemplo cuando los niños dejan de obedecer porque el padre o la madre estén presentes, sino más bien se trasforma en un comportamiento de ellos.
Como han internalizado las relaciones de objeto, el súper yo comienza a ser más autónomo y funciona cada vez más a partir de valores y lógica propios.
A la vez, las identificaciones se hacen más estables y esto tiene como consecuencia un aumento de la independencia del niño.
La angustia frente a la separación cada vez es menor ya que el niño cuenta con el recurso de las relaciones de objeto que ya ha internalizado e integrado.
Por lo tanto, es posible ver que los niños dejan de angustiarse frente a las distancias con los padres.
Considerando lo anterior es que aumenta el sentimiento de valorización del logro y control de sus conductas.
Se adquiere mayor estabilidad del ánimo y de los afectos, en este sentido cada vez presentan más resistencia a la regresión (comparado con etapas anteriores).
Es posible ver en esta etapa cómo los niños adquieren mayores destrezas cognitivas también, donde se consolidan funciones del yo como la memoria, el aprendizaje y el pensamiento lógico.
Hay un cambio desde el proceso primario de pensamiento hacia el proceso secundario, con predominancia de la lógica y el juicio.
El niño o niña se va diferenciando cada vez más de sus padres, del mundo que lo rodea.
Aparece la diferenciación de lo público y lo privado, de lo racional y de lo fantaseado.
Y por sobre todo aparece cada vez más fuerte la diferenciación entre los hombres y las mujeres.
Para los hombres según Blos es más complicado la primera etapa de la latencia, en cambio para las mujeres lo es la última etapa.
La consolidación de la latencia permitirá vivir de mejor manera la adolescencia, teniendo menos tendencia a la regresión infantil.
Si no se alcanzan los logros mencionados anteriormente la personalidad tenderá hacia la inmadurez emocional.
Todos, hombres y mujeres pasan por cada una de las fases a describir, la diferencia está en la intensidad y en los mecanismos de defensa involucrados.
Ya que por defensas también es posible observar comportamientos sublimatorios, por ejemplo en cuanto a la relación conflictiva con los padres, los impulsos, la exploración corporal, etc.
El enfoque de Blos aporta pensar en relación a cada uno de los adolescentes y no estandariza lo que sucede en cada etapa.
Cada característica identificada es posible entenderla desde la presencia o la omisión en el mundo interno y en el externo.
Lo importante es que cada uno debe como gran tarea durante la adolescencia poder resolver el conflicto de la identidad.
Para ello se cuenta con el impulso que remueve las viejas estructuras, que son aquellos impulsos desatados desde el desarrollo psicosexual durante la pubertad.
La pubertad y la adolescencia con sus etapas son inevitables, se observará en todas las personas.
El paciente del caso clínico presentado, en esta fase estaba sobreidentificado con el padre, en ocasiones parece ser que confuso con su identidad.
Se vestía igual que el padre, hacía lo mismo que él, intentaba estudiar economía u otras materias que al padre le agradaran.
Es posible pensar que a esta etapa él llegó con un yo confuso, que pese a poder desarrollar su área cognitiva, ésta lo hizo en forma disarmónica con el resto de los desarrollos emocionales esperados.
PREADOLESCENCIA:
(10 a 12 años aproximadamente)
En esta etapa emergen los instintos, aunque son vividos de diferente forma por hombres y mujeres.
Los impulsos irrumpen dando paso a la genitalidad.
Pero, previamente a este aumento del impulso el yo elabora en su estructura una organización jerárquica en cuanto a funciones y defensas.
Cuando ésta se fija irreversiblemente da origen al carácter.
El carácter tiene sus bases en la latencia y no se completa sino hasta la postadolescencia.
Después de la preadolescencia existe un tiempo de separación de los objetos de amor primarios, van apareciendo nuevas amistades idealizadas con el mismo sexo y luego de diferente sexo, aparecen valores nuevos y en términos edípicos aparece la renuncia al objeto incestuoso.
La tendencia al autodescubrimiento se exacerba, por lo tanto se comienzan a reexaminar los valores que antes habían sido introyectados en base a las figuras parentales.
Durante toda la adolescencia hay una reorganización de la vida, por eso es que se evidencia la tendencia al caos.
Durante la adolescencia son esperables diversos cambios, el niño que antes acataba a los padres puede que deje de hacerlo; quien parecía tradicional puede tener un grupo de amigos que no lo sean, quien no tenía problemas en los estudios puede comenzar a tenerlos.
Existe una necesidad de conocerse y para ello el camino es la experimentación.
Por lo tanto, no se puede pensar que los cambios que experimentan sean permanentes, aunque la intensidad de la vivencia lleve a reflexionar que si lo serán.
Para los adolescentes es necesario revisar lo introyectado en base a la educación parental, para eso muchos recurren a una intensidad antes no conocida en ellos.
Frente a estos cambios, las defensas intentan mantener la integridad del yo, facilitan la integración de inclinaciones realistas, talentos, capacidades y ambiciones.
La conducta adolescente se caracteriza por cambios permanentes y se puede identificar que oscilan entre lo pasivo y lo activo, entre una posición femenina y una masculina.
Este es una aspecto muy importante ya que una de las grandes tareas de la adolescencia es definir la identidad sexual, por lo tanto, actúa desde el polo más pasivo-femenino y desde el más activo-masculino.
La estabilidad alcanzada a través del complejo de Edipo, hoy es revisada para lograr su identidad sexual y la definición para una vida sexual adulta.
El hombre puede transferir su necesidad de dependencia pasiva al padre, quedando en una relación homosexual transitoria o duradera.
Además, pueden aparecer defensas en contra de una dependencia pasiva con el padre por medio de conductas y/o fantasías hostiles y/o rebeldes.
Un joven que se había mantenido acatando las normas del padre, puede dejar de hacer y rebelarse violentamente frente al temor inconsciente de quedar enredado en la relación homosexual con el padre, por lo tanto, lo combate defensivamente.
La polaridad actividad / pasividad se ejercita en relación al yo a los objetos y al mundo externo.
Esto es lo que determina la elección de objeto adolescente.
De esta manera se entienden los cambios de ánimo tan polares sobre todo en la adolescencia temprana y la adolescencia propiamente tal.
Todos estos cambios se relacionan con la búsqueda de objeto.
Considerando lo anterior, la tendencia al acting aumenta.
En términos de relaciones objetales, esta etapa se puede entender como un retiro de la catexis de los objetos externos y un distanciamiento entre el súper yo y el yo, teniendo como consecuencia un empobrecimiento del yo.
Esto es lo que los adolescentes perciben como un sentimiento de vacío.
Quien antes era valorado por el adolescente, deja de serlo, deja de ser un objeto interno con el que se relaciona internamente y que "lo llena".
Al sacarlo de su yo, éste queda debilitado con el sentimiento desagradable y permanente de vacío.
Pero, como la impulsividad también está exacerbada, tienden a llenar este vacío a veces compulsivamente, sin reflexionar si es un objeto interno que tiene aspectos buenos y malos, pero que no será dañado.
La angustia frente al vacío, muchas veces impulsa a hacer actings, con los que muchas veces son dañados en la realidad.
Por ejemplo, una joven que deja de considerar la relación con el padre y frente a una angustia que ella vive sin poder identificar su fuente, actúa cambiando de parejas constantemente, o, frente a la angustia de vacío y soledad hace un intento suicida.
La separación de los objetos tempranos está determinada por la tensión instintiva y por la capacidad del yo para tolerar por medio de defensas la angustia conflictiva.
Tienden a idealizar a los nuevos objetos, los nuevos amigos y sus cualidades.
En las relaciones grupales es posible ver la socialización de la culpa, descargan su culpa en el grupo disminuyendo el conflicto con el súper yo.
Sintomáticamente es posible observar la presencia de fobias, miedos y tics.
Se entienden como un aumento de los instintos o como fuertes descargas tensionales (dolores de cabeza, morderse los labios, tartamudeo, por ejemplo)
Los hombres tienden a ser hostiles con las mujeres, tienden a la burla y a presumir delante de ellas.
Intentan negar la angustia que les produce el contacto con el sexo opuesto, ya que reaparece la angustia de castración.
Por eso también el hombre envidia a la mujer.
En las mujeres aparece una negación de la femineidad, que se entiende a partir de la envidia por el pene.
Presentan comportamientos poco femeninos, que probablemente precedieron esta etapa.
Lo que se debe resolver aquí es una identificación bisexual.
El hombre debe renunciar a la pasividad, a tener un hijo, pero este proceso puede ser alterado por los temores frente a una madre arcaica que amenaza con la castración.
En el paciente analizado, en ésta etapa persisten fuertes temores frente a la castración, sus fantasías en ocasiones se hacen delirantes.
El paciente transforma su necesidad de dependencia inicial con la madre hacia el padre, quedando atrapado en una homosexualidad con el padre.
En un proceso normal, se espera que el hombre venza el temor a la castración y se desligue de la dependencia paterna para poder aceptar su capacidad de penetrar, para aceptar su actividad.
A la vez la niña debe vencer su fantasía de poseer un pene, y por lo tanto, renuncia a penetrar y aceptar la pasividad de ser penetrada.
La mujer también en su fantasía debe enfrentar a la madre arcaica todopoderosa, pero finalmente la debe reprimir para continuar su desarrollo hacia la heterosexualidad.
La temprana relación de dependencia con la madre hoy se transforma en una lucha por la separación.
Si el hombre transfiere esta dependencia al padre, queda ligado en una relación homosexual con el padre.
Si la mujer no logra esta independencia, entonces no sale de su fase homosexual con la madre y, por lo tanto, se ve dificultada su heterosexualidad.
Durante la adolescencia se verá el conflicto permanente para separarse de los primeros objetos de amor.
En esta fase se dejan objetos para ir en busca de otros.
En el yo hay cambio de catexis de los objetos, lo que influye en su representación mental.
La angustia frente a la castración es un tema permanente en la preadolescencia.
Esta ha reaparecido, ya que se había aquietado después del Edipo.
Lo que aparece como parte de la dinámica interna es la angustia homosexual, que se comprende como una forma de no enfrentar la castración.
Por eso, esta angustia se entiende como una fase normal y transitoria.
Una dinámica más elaborada de esta fase homosexual es que el otro es objeto de amor por influencia del yo ideal, la elección de otro del mismo sexo como un objeto narcisista.
En el caso clínico es posible ver este aspecto también, con una permanente idealización del padre.
En esta etapa es común ver los grupos de hombres y mujeres por separado, la "mejor amiga" en las mujeres se convierte en muchos casos en alguien inseparable, que incluso llega a desplazar el lugar que antes ocupaban los padres en su vida.
Si las dinámicas anteriormente descritas implican una regresión muy violenta y que llega a puntos de fijación muy tempranos, hay dificultades en el desarrollo normal del adolescente.
Toda esta dinámica de la polaridad activo ? pasivo pone en juego la relación con el yo, objetos y mundo externo.
Los impulsos están cambiando hacia la genitalidad, con esto el yo se está definiendo.
ADOLESCENCIA TEMPRANA
(12 a 15 años aproximadamente)
El yo en esta fase media entre los impulsos y el mundo externo.
Por lo mismo, es posible encontrar al yo debilitado.
Por otro lado, la eficiencia del súper yo ha disminuido por lo que el yo está más libre.
Ahora los valores, las reglas y la moral son más independientes.
Sin embargo, también es posible que los impulsos hayan aumentado, sin encontrar la resistencia que oponía el súper yo, ni mediación yoica.
Por lo tanto, aumentan los impulsos que en los casos más extremos puede evidenciarse en diferentes clases de actuaciones, más o menos violentas y / o agresivas.
Los actings pueden disminuir recurriendo a la fantasía, con la deflexión de la libido hacia sí mismo como una vuelta al narcisismo.
Todas estas dinámicas empobrecen cada vez más al yo, aumentando el sentimiento de vacío.
Los adolescentes se alejan de los padres, pero por distintas razones también los padres lo hacen.
Esto los deja cada vez más solos y con la sensación permanente de inestabilidad.
Los padres en general están viviendo sus propias crisis frente al envejecimiento, a la renuncia de la omnipotencia, frente a las crisis laborales, y en muchas ocasiones frente a ser superados por personas más jóvenes, tanto en lo personal como en lo profesional.
Para ellos también es otra crisis personal el crecimiento y la independencia de los hijos, con la consiguiente pérdida de control.
Aquellos padres con dificultades en su personalidad están menos dispuestos a enfrentar y contener los conflictos de sus hijos y sus propios conflictos, y, en ocasiones transferencian a los hijos sus problemas, dejándolos como chivos expiatorios de sus propias dificultades.
También en esta tarea los padres experiencian nuevos desafíos en soledad.
El paciente del caso clínico siempre a cumplido la misión en la familia de apaciguar las crisis familiares, y cuando el paciente se aleja de esto es resistido violentamente por la familia.
El yo ideal influye en la elección de objeto heterosexual.
Ahora se decidirá en base a lo que cada uno crea y no en relación a lo que le gustaría a papá o mamá, por eso con los padres se pueden generar muchos conflictos.
A su vez los padres tienen dificultades en aceptar estas diferencias oponiendo en ocasiones fuertes resistencias.
Por eso padres con personalidades más rígidas tienen más problemas en aceptar este desarrollo en sus hijos, donde en éste período de transición pueden aparece aspectos desconocidos e impensados de sus hijos.
Los padres con rasgos narcisistas no entienden los cambios de sus hijos, ya que consideran estos cambios como un rechazo personal, o como un aspecto que se escapa de su control.
Los padres además reviven el tema de la separación.
Los hijos en esta etapa alcanzan mayor autonomía, se movilizan en forma más independiente, y desafían los límites y las normas impuestas por los padres.
Para ellos también es un proceso difícil aceptar que sus hijos crecieron y que concretamente los necesitan menos.
Retomando el ejemplo anterior, los padres con rasgos narcisistas toleran mal, ser menos necesitados y la limitación del control.
Al igual que en la etapa de separación ? individuación descrita por Malher, ahora aparece la segunda individuación.
Donde el tema de la separación es el mismo sólo que esta vez el predominio está dado más que en el mundo externo, el mundo interno.
La evolución se produce desde el súper yo hasta el yo ideal, desde la dependencia hacia la individuación.
Los padres dejan de tener a sus niños, y deben cambiar ellos para poder relacionarse de manera más adulta con los adolescentes y posteriormente como adultos.
Los objetos parentales que antes estaban en su vida interna determinando al súper yo, ahora son reemplazados por objetos idealizados, dando a lugar al yo ideal.
En este sentido, Blos afirma que la expansión de la vida amorosa conduce a la formación del yo ideal.
Sin embargo, la tendencia a identificaciones temporales los pueden llevar a relaciones sexuales prematuras y ocasionales.
El problemas es que esto favorece la regresión, por lo tanto, se aleja de una sexualidad madura.
Las fantasías, los enamoramientos, actividad física e intelectual, la preocupación por el arreglo personal, son algunos aspectos que protegen contra la regresión.
En síntesis, es que mientras los contenidos sexuales en esta etapa permanezcan en la fantasía protegen al adolescentes de una actuación en la realidad lo que se asocia con favorecer la regresión.
Recuerdo el caso de una paciente de 14 años que, cuando se sentía muy sola, tenía relaciones esporádicas con su pololo.
En ella era evidente el desamparo y abandono de los padres, relataba que luego de tener relaciones, se calmaba y se dormía en posición fetal.
Blos plantea que el yo ideal remueve al súper yo de la posición que ha ocupado.
Esta nueva distribución de la libido favorece las relaciones objetales y las relaciones más estables.
En esta etapa las relaciones con los amigos son sucedidas por nuevas, es decir las relaciones de objetos van cambiando.
Los sentimientos eróticos se transfieren a las relaciones de amistad.
En estas relaciones la bisexualidad está menos reprimida en las mujeres que en los hombres, ellas muestran más su "masculinidad".
La disminución de la bisexualidad indica la entrada a la adolescencia propiamente tal, caracterizada por la búsqueda de relaciones de objeto heterosexual.
ADOLESCENCIA PROPIAMENTE TAL
( 15 a 18 años)
Durante esta fase la búsqueda de relaciones objetales es distinta, se busca un objeto heterosexual ya que se abandonó la bisexualidad y el narcisismo.
La angustia del yo, frecuente en los adolescentes es una defensa frente a las relaciones heterosexuales.
En este sentido los cambios de las catexis en los objetos se expresan en la conducta.
El retiro de las catexis de los padres provoca en el hombre la elección narcisística de objeto basada en el yo ideal, y en la mujer la elección bisexual con sobrevaloración de lo fálico.
Si en esta fase no se superan los cambios de catexis, habría un desvío de la identidad sexual y no un cambio hacia la heterosexualidad.
El aumento del narcisismo que precede a la heterosexualidad, es cambiada por una disminución del mismo con los cambios catécticos.
La catexis con los objetos es cambiada desde uno mismo hacia la búsqueda de otro objeto, del otro.
Por el contrario, el retiro de las catexis de los objetos, puede provocar un aumento del centrarse en si mismo, en desmedro del contacto con la realidad.
Son estos cambios los que hacen que los adolescentes busquen nuevas amistades y diferentes tipos de las mismas, alejados de las relaciones anteriores.
Buscan a la vez nuevas actividades, muchas veces esta fase se transforma en una búsqueda angustiosa de los objetos, sin que logren vincularse con ellos realmente.
Las defensas narcisisticas también son difíciles de abandonar ya que lo protegen contra la desilusión de sí mismo.
De alguna manera las catexis narcisisticas "hacen suponer" al yo que está más a salvo consigo mismo que experimentado con vínculos desconocidos.
Es necesario diferenciar: objetos narcisísticos, defensas narcisisticas y etapa narcisistica transitoria.
Esta última es la descatectización de las representaciones de objeto de los padres.
Como decatectiza relaciones de objeto, intenta constantemente catectizar otras a través de las identificaciones transitorias.
No se abandonan totalmente las defensas ni los objetos narcisiticos, que permanecerán de manera integrada al yo, contribuyendo a su desarrollo y maduración.
En fases anteriores, por identificación se busca la padre del mismo sexo, pero ahora esto es negado.
Esto ocurre antes de la búsqueda del amor heterosexual.
Así en general, según Blos "las malas introyecciones antiguas se neutralizan con las nuevas introyecciones buenas".
Estos cambios catécticos, dota a la organización sensorial de la persona de una percepción hiperaguda.
Las necesidades internas son percibidas como percepciones externas, en ocasiones como alucinaciones.
En muchas ocasiones es posible ver un funcionamiento cercano a lo psicótico.
Algunas de estas confusiones se presentaban en Guillermo durante breves episodios, confundía sus necesidades o creencias, en ocasiones realmente pensaba que era "el elegido" y actuaba como tal.
También es posible ver que existen adolescentes con un desarrollo anormal previo, y que en esta etapa de desorganizan más aún, por lo tanto, en ellos se ven estos aspectos más masivamente y más intensamente representados.
Aunque en un desarrollo adolescente normal es posible ver un funcionamiento pseudopiscótico.
Sin embargo, existen estados normales cuándo éstos aspectos son transitorios y en los estados patológicos se perpetúan en el tiempo.
La adolescencia es una época en la que se puede observar la aparición de nuevos trastornos.
Entre ellos los trastornos de la alimentación.
Blos relaciona este trastorno con el hambre de objeto, es decir con la función de incorporación.
Liga la disminución del hambre con el encuentro del amor heterosexual, y el aumento de éste con los estados depresivos.
Esto último se relaciona con la fase oral incorporativa.
En la adolescencia propiamente tal, hay un aumento de la actividad intelectual, que ocurre por un desplazamiento de los impulsos inhibidos.
Esta es la época en que los adolescentes comienzan a desarrollar el área de intereses que más tarde se traducirá en la carrera que escogerán, que también se puede entender como el tipo de relaciones de objeto que elegirán para trabajar.
Por este mismo uso del pensamiento, los padres son enjuiciados y valorados más realistamente.
La líbido que antes estaba puesta en el padre internalizado, ahora pertenece al yo.
El yo queda con más líbido, más fortalecido lo que externamente se ve en el aumento de la autoestima y seguridad en sí mismo.
Durante la psicoterapia, cuando el paciente analizado, pasa la fase angustiosa y confusa para diferenciarse del padre, comienza a sentirse "mas potente", lo que también se evidencia en su búsqueda de objeto heterosexual y en la seguridad para defender esta relación de objeto.
En el proceso de búsqueda de la identidad, los adolescentes experimentan las polaridades.
Estas polaridades son de los objetos en si como de las emociones frente a los mismos.
Todo el período adolescente se combina con progresiones y con regresiones.
Estas regresiones son normales y esperables en el desarrollo y se caracterizan por estar al servicio del yo.
Por el contrario, la adolescencia caracterizada por la "normalidad", sin que los padres adviertan cambios, o que éstos indiquen que se aleja del grupo etáreo, son signos de que las regresiones no se están produciendo, por lo tanto, se está limitando la maduración.
El aislamiento es contrarrestado por la necesidad de mantener relaciones objetales.
Sin embargo, en general frente a la pérdida reaccionan con ansiedad y pánico, y, en casos más graves con episodios psicóticos.
La pérdida y la separación de los objetos es mal tolerada por los adolescentes en general, tendiendo a la dramatización inadecuada de algunas relaciones.
En el paciente analizado, se presentan los episodios psicóticos frente al alejamiento del padre, que pese a ser un deseo, también constituye una crisis.
La separación del los objetos de amor primario para poder diferenciarse lo confunden, lo dejan a merced de este tipo de episodios alejados de la realidad.
Los vínculos del adolescente tienden a relacionarse con identificaciones primitivas, cambiantes, paranoides.
Sin embargo, cabe destacar su valor en cuanto resistencia a la regresión narcisistica, la relación con el otro tiende a enriquecer su yo debilitado, se valora en tanto puede preservar a los objetos de amor y contribuyen en general al desarrollo.
Son necesarios los antiguos y los nuevos objetos de amor para llegar a una estado maduracional adecuado.
Las nuevas relaciones de objeto aportan a la fortaleza del yo, a la organización del yo ideal y a la organización de los impulsos.
Estos son aspectos que más tarde se evaluarán como índices de desarrollo normal, y como tipo de estructura de personalidad, es decir estos índices permitirán identificar el diagnóstico y pronóstico de la persona.
Si prevalece lo instintivo por sobre el yo ideal, y con un yo debilitado para mediar, entonces es probable que existan problemas en su relación con lo social.
Según Blos en esta fase se pueden identificar dos temas:
1.
Revitalización del complejo de Edipo
2.
Desconexión de los objetos primarios
Ambos temas implican que el adolescente debe elaborar el duelo frente a la pérdida de los padres edípicos.
De esta elaboración dependerá la liberación de los objetos perdidos y la incorporación de los nuevos, que permitirán el enriquecimiento yoico.
Estos procesos de separación y duelo, son dinámicas que se logran gradualmente.
En esta etapa el autor también habla de lo que denomina "Fenómeno de Resonancia".
Se refiere a la tendencia a proyectar en el otro aquellos aspectos que no son de su sexo, siendo ese otro el objeto de su amor.
De esta manera, logra la concordancia de su sexo biológico con su identidad sexual.
Un hombre dejará su lado femenino, para que lo actúe su polola o sus amigas, y él preservará para sí Lo Masculino.
De esta manera Lo Femenino es recatectizado, pero sin ocasionar conflictos al yo en cuanto identidad sexual.
En el paciente mencionado no se alcanza a observar este fenómeno mientras predomine la simbiosis con el padre.
En la medida en que se permite la distancia de éste, queda en una postura de poder catectizar a otros objetos con sus aspectos femeninos.
Es en esta época cuando "se siente más potente", potencia dada por lo masculino.
Por otro lado, el "amor tierno" es una característica de la adolescencia y precede la experimentación heterosexual.
Hay un predominio de la preocupación por preservar a los objetos de amor y de permanecer unido al otro.
El amor tierno es una fuente de placer sexual general, no genital.
Sin embargo, puede ser percibido como amenaza frente a la dependencia que los adolescentes sienten que les causa.
Pese a todo la idealización del objeto de amor enriquece la vida sentimental.
Es frecuente en esta etapa las relaciones idealizadas, llenas de amor tierno, que los excita y los deja sin poder dormir, pero también es cierto que los angustia por la fuerte dependencia que sienten de los objetos.
Para acceder a esta etapa es necesario haber renunciado al narcisismo y a la bisexualidad.
La primera elección de objeto está comúnmente determinado por el parecido físico o mental con el padre del mismo sexo opuesto o disimilitudes muy chocantes.
Los primero amores son intentos para solucionar el Complejo de Edipo.
Si no se abandona la organización impulsiva primaria ésta se evidenciará en conductas tales como promiscuidad, relaciones sexualidades, actos antisociales, etc.
También en esta etapa pueden ocurrir los primeros acercamientos homosexuales, tanto en hombres como en mujeres.
Es necesario conocer la organización de impulsos específicos que están bajo estas experiencias.
En las mujeres, Blos identifica dos condiciones que favorecen la elección de objeto homosexual.
1.
Envidia del pene, ya que ella actúa como hombre
2.
Fijación temprana con la madre: donde permanece la dependencia dada por la presencia constante de la madre.
En los hombres, Blos identifica tres condiciones que favorecen la elección de objeto homosexual.
1.
Miedo a la vagina, en tanto órgano devorador y castrador
2.
Identificación del joven con su madre, ocurre generalmente cuando la madre fue inconsistente o frustrante y el padre ambiguo, maternal.
3.
Derivada del complejo de Edipo: equipara a todas las mujeres con su madre, quedando sin poder diferenciarla.
Todo esto puede ser manifiesto o latente durante toda adolescencia.
Sin embargo, en esta etapa dada la regresión es más probable la aparición conductual de lo homosexual.
Los logros al final de la primera infancia se han tenido gracias a la adquisición de relaciones objetales relativamente estables dentro de la familia, el establecimiento del súper yo y elaboración preliminar de la identidad sexual.
Los logros que se esperan para el final de la adolescencia son los señalados anteriormente, pero junto con la maduración física sexual.
A través del desarrollo se puede tender a establecer relaciones objetales estables y la identificación sexual definitiva.
Es esta maduración la que permite diferenciar el rol social del rol privado, por lo tanto, lo relacionado con la adecuación a la realidad.
Es frecuente observar en esta etapa el "negativismo" de los adolescentes.
Frente a lo que los padres manifiestan, ellos se oponen.
Recuerdo el caso de una adolescente que iba saliendo de su casa e iba con un cintillo en la cabeza, la madre al señalarle que se veía bien, fue a la pieza y se lo sacó y peinó de otra manera.
Blos relaciona este aspecto con la regresión normal a la que los adolescentes se ven sometidos, donde el negativismo sería una forma de contrarrestar dicha regresión.
Sin embargo, esta puede ser adaptativa o defensiva.
Este negativismo disminuye cuando el yo se fortalece y domina más la regresión.
La resolución del complejo de Edipo es diferente para hombres y mujeres.
En la mujer la ansiedad de castración abre la fase edípica, en el hombre esta ansiedad cierra la fase edípica.
La mujer nunca cierra tan rígidamente la fase Edípica, según Blos se trata más bien de una represión.
En el hombre la represión es más severa, por lo tanto, su aparición durante la pubertad es más lenta y resistente.
No existe la solución ideal ni total en hombres y en mujeres.
En ambos persisten las ansiedades edípicas, que en general continuarán durante la adolescencia tardía hasta la formación de una nueva familia.
En las mujeres con la llegada de la menarquia se concretiza la identificación con la madre reproductora.
Así si la identidad no está cargada de hostilidad la joven puede aceptar sus deseos heterosexuales y dentro de ello la maternidad como una meta deseada.
El hombre se identifica con lo masculino y poderoso.
En esta etapa se aprecian las rupturas de las funciones yoicas, falta en general a los compromisos que ha establecido predominantemente con los padres y colegio.
El adolescente tiende a preservar los privilegios de la infancia y a gozar de los privilegios de la madurez.
Blos define dos peligros durante la adolescencia: el empobrecimiento del yo y la ansiedad instintiva por la heterosexualidad.
Principalmente de esta elección de objeto, de la integración yoica, de las defensas predominantes, dependerá la formación del carácter.
Además Blos describe el "fenómeno de restitución": Ya que la integridad del yo está amenazada por la decatectización, para arreglar este daño se inician procesos restitutivos.
Los adolescentes suplen las relaciones familiares cercanas por amigos o grupos de amigos, intentando recatectizar al yo.
Los adolescentes utilizan mecanismos de defensas para sobrellevar las dinámicas anteriormente descritas: Con la intelectualización se vinculan procesos instintivos con contenidos ideacionales para hacerlos más controlables.
Con la utilización de las funciones yoicas y con la capacidad de abstracción, el adolescente logra darse explicaciones de lo que sucede a su alrededor, esto se relaciona con darse explicaciones a sí mismo de sus cambios, de su identidad.
Las transformaciones intelectuales son paralelas o complementarias a transformaciones afectivas.
Ahora el adolescente reflexiona sobre sí, y sobre los otros adolescentes, aunque predominantemente con un pensamiento de tipo egocéntrico.
Un fenómeno interesante que ocurre en esta etapa es el ascetismo y se entiende como una forma en que el adolescente intenta poner límites a su cuerpo, pero a través de límites que pueden tender a masoquismo.
Por ejemplo, el adolescente que anda muy desabrigado cuando hace mucho frío, se puede entender desde la dinámica interna que hay a la base: determinar los límites de su identidad, entonces a través de la prueba con la realidad muestra que realmente es él quien soporta el frío.
El ascetismo permite la descarga de impulsos libidinales y agresivos en relación a la sexualidad y al cuerpo.
Se intenta controlar los impulsos sexuales, los enojos y la irritación.
El uniformismo se refiere a la tendencia a aceptar el código de una conducta.
Aquí el impulso sexual no es negado, sino que se afirma, pero se codifica por medio de acciones que orientan la conducta.
De esta manera, se logra cumplir las metas grupales y sociales.
Por ejemplo, un grupo de adolescentes mujeres que se maquillan de una determinada manera para seducir a los hombres, el código compartido de la seducción es lo que prevalece por sobre la impulsividad, y al ser compartido por el grupo se reafirma como una conducta adecuada.
Quien no entra en el uniformismo es percibido como una amenaza.
Se ignorar las diferencias individuales.
Este mecanismo implica otras defensas como: la identificación, tendencia al aislamiento, negación.
Cuando hay una tardanza o falla en la organización de impulsos sexuales, se puede pensar que hay un retraso en el desarrollo yoico.
ADOLESCENCIA TARDIA (18 a 23 años)
En estos momentos el adolescente ha pasado el momento más álgido y ahora está en acciones más propositivas que se reflejan en acciones a nivel social, personal, educacional, parental, etc.
Ahora sus acciones apuntan hacia la integración social, durante este período buscará donde insertarse socialmente, pensará en qué quiere estudiar o en qué quiere trabajar, qué quiere hacer con su vida.
Dado este plan vital el adolescente tardío se hace más predecible.
Además a las fluctuaciones fuertes del ánimo han cesado y han dado paso a la mayor estabilidad.
Esto está ligado a la autoestima, que hoy se hace más independiente de los hechos puntuales.
La adolescencia tardía es una fase de consolidación, de elaboración.
Las funciones y los intereses del yo están más estables y además existe una zona libre de conflictos yoicos, o, al menos mayor que en la etapa anterior.
Se espera que en esta etapa el adolescente haya definido su identidad sexual, siendo ésta parte de una estabilidad en la identidad.
Es la cualidad de lo estable lo que permite al adolescente tener menos trabajo diario consigo mismo, ya sabe cuales son sus fortalezas y cuales sus fragilidades.
La identidad en términos generales se espera más establecida, que al menos la persona pueda hablar de sí dando una idea coherente de quien es y del mundo que lo rodea.
Sus impulsos están, bajo el control yoico, o en gran medida este aspecto es deseable.
En esta época el yo que antes estuvo tan debilitado comienza a refortalecerse para enfrentar la vida adulta con la responsabilidad de su vida y de la de quienes lo rodean.
Ahora el yo está más cohesionado y estable, lo que se evidencia en la continuidad del yo.
Este es una aspecto importante, ya que el adolescente debe trabajar por integrar aquellos aspectos de su vida cuando había más desorganización e impulsividad a los ahora aspectos más estables.
En síntesis, la dinámica ahora debe pasar desde la desorganización a la organización; la misma persona que antes estaba desorganizada y debilitada es la que hoy tiene mayor propositividad vital.
Este es un aspecto importante a evaluar la maduración del adolescente y la dinámica adolescente en relación a la edad.
No es que se espere la total superación de la etapa anterior, pero sí se espera un cambio tendiente a la mayor integración de la identidad, a la fortaleza del yo, al control de los impulsos que indiquen la evolución de la persona.
La tendencia normal debe ir en la dirección antes mencionada, pero los desarrollos patológicos tienden a quedarse fijado en alguna de las etapas anteriores, fracasando en la inserción social y por sobre todo no logrando los niveles de integración y dominio yoico esperados.
Tanto los trastornos de personalidad como los desarrollos más psicóticos se diferencia de los desarrollos más normales en esta etapa.
Desarrollos adolescentes que en esta etapa evolucionan normalmente antes tuvieron una desorganización importante, sin embargo otros se perpetúan o se agravan con la irrupción de otras patologías.
Según Blos, frente a la necesidad de integración pueden surgir los fracasos de adaptación, la deformación yoica, defensas más primitivas y la patología más severa.
Considerando lo anterior igual es esperable diferencias individuales entre los adolescentes.
La tarea de la Adolescencia Tardía es la elaboración de un yo unificado.
En esta etapa la integración se nota menos que la desintegración, aún están presentes los impulsos progresivos y regresivos.
Es importante consignar que igual siempre se pasa de una etapa a otra con fenómenos residuales, es decir con conflictos no resueltos.
Las fijaciones del impulso y del yo ayudan a la consolidación del carácter y, por lo tanto, a la organización de la personalidad.
La consolidación del proceso adolescente se realiza gracias a la síntesis yoica.
El trauma que en otras épocas desorganizó, junto con los factores sociales y ambientales, ahora empujan a la integración yoica.
Este aspecto hace que los conflictos infantiles sean luego de la adolescencia egosintónicos.
En este sentido la autoestima es uno de los mayores logros adultos.
La autoestima se conceptualiza como la expresión de discrepancia o concordancia del concepto del deseo de ser y las autorepresentaciones.
El aparato psíquico sintetiza los procesos adolescentes y los convierte en irreversibles tornándose más adaptativos.
En una personalidad normal, los residuos de fases anteriores continúan como rasgos del carácter.
Durante este proceso algunas soluciones son evidentes y otras latentes, hay una tendencia hacia la consolidación individual.
El trauma es un fenómeno universal de la infancia y su efecto depende de la magnitud de la vivencia del complejo de Edipo y de la vulnerabilidad del aparato psíquico.
Las defensas influyen en el grado en que el individuo se autoprotege.
El trauma en esta etapa se integrará como parte de las demás experiencias de la vida, formando el carácter y haciendo los impulsos más estables.
Los remanentes de traumas universales unen el presente con el pasado en una relación dinámica y establecen una continuidad histórica, formando parte de la identidad.
El clima del conflicto adolescente es resucitar el Complejo de Edipo.
Sin embargo, la idea aquí es poner esta dinámica al servicio de lo genital.
Ahora los residuos son retransferidos a la modalidad genital intentando la heterosexualidad no incestuosa.
El fracaso de estos aspectos lleva al desarrollo de procesos más patológicos.
El fin de la adolescencia es la transferencia de los residuos edípicos en modalidades yoicas.
Lo yoico es lo que permite el funcionamiento en la sociedad, ya que es el yo quien ha apaciguado la irrupción de impulsos durante la adolescencia y, por lo tanto, quien facilita la inserción social.
En la adolescencia tardía existe el hallazgo de nuevos objetos de amor.
El aumento de áreas libres de conflictos del yo que permite la diferenciación progresiva de procesos mentales adaptativos.
Se favorece la creatividad como expresión de la riqueza interna.
Que los impulsos estén más controlados no significa que no exista la tensión entre realidad interna y externa.
El conflicto seguirá de por vida, pero su intensidad se hace tolerable, y esta lucha ya no debilita al yo.
Blos diferencia tres posibilidades ante la adolescencia: la primera es la postergación de los procesos, lo que deriva en una adolescencia prolongada; la segunda es que ante los fracasos reiterados no se permita el logro de las metas de la adolescencia; y la tercera son las adaptaciones neuróticas donde el proceso adolescente se caracterice porque no esté acabado
El fracaso de la adolescencia tardía puede aparecer como crisis o como enfermedad psicótica.
Durante el tratamiento es necesario regresar a la etapa de confianza básica.
Clínicamente el fracaso se ve en defectos a nivel de la función sintética del yo, agresión preambivalente dirigida a objetos o autorepresentaciones y deficiencias en la constancia de objetos con alteraciones cognitivas y afectivas.
Los fracasos pueden corresponder a un yo defectuoso, dificultades en diferenciar y en la tendencia a la ansiedad traumática lo que se evidencia en el pánico frente a la pérdida del yo.
Estas características se asocian a pacientes limítrofes, esquizofrenias, y psicosis.
Si lo que se evidencia es perturbaciones en general, bloqueos al aprendizaje diferencial, y la tendencia a evitar la ansiedad conflictiva; Blos relaciona esto con una Adolescencia incompleta o con perturbación neurótica.
La sexualidad debe estar integrada a las demás funciones yoicas, por ejemplo con el predominio de la sublimación frente a la elección vocacional.
De lo contrario la sexualización de las funciones yoicas debilita la objetividad y convierte estas funciones en inestables y por lo tanto, desconfiables.
La estabilización de la personalidad implica:
1.
estabilidad en el pensamiento y en la acción
2.
solidificación del carácter
3.
sensibilidad introspectiva
4.
aumento de la imaginación
POST ADOLESCENCIA (24 a 29 años)
Pese a que aún falta armonía y los conflictos aún están presentes, la persona se percibe a sí mismo como alguien más estable.
Lo que es muy importante ya que en esta etapa la persona deberá estar trabajando y para ello debe haber pasado cierta selección ocupacional.
En la mayoría de los aspectos de los jóvenes es posible ver un predominio de procesos integradores.
Y la organización de impulsos ha alcanzado un estado de permanencia y fijación.
El desarrollo psicosexual en la mujer termina con la maternidad y en el hombre con la paternidad.
Según Blos "la adolescencia ha logrado su tarea y ha sido completada cuando la organización de la personalidad puede permitir la paternidad y la maternidad para hacer su contribución específica al crecimiento de la personalidad"
Con la genitalidad los impulsos se organizan de manera que el yo no tiene que estar constantemente luchando porque no se desborden.
Además una vez establecida la identidad sexual se elaboran intereses y actitudes yoicas consonantes con la identidad sexual.
La concordancia entre lo que pienso, lo que soy y como los demás me ven ahorra al yo mucho del trabajo que tuvo durante la adolescencia.
Los conflictos permanecen, pero ahora se los trata como parte de la vida.
Lo que antes hubiese paralizado las actividades yoicas, ahora se integra y el yo puede ocuparse de manera menos intensa.
Según los intereses de vida el yo va organizándose en torno a los roles, a los patrones sociales, a las expectativas, etc.
La tarea de la postadolescencia es la realización de aquello que se identificó al final de la adolescencia como tareas a cumplir.
Si la persona se propuso estudiar una carrera determinada y ejercer en un área específica, se espera que haya los esfuerzos para en esta etapa estar consiguiendo aquello para lo que trabajó.
Es decir, que la planificación y los esfuerzos anteriores tengan su correlato en la realidad.
En esta etapa se espera que emerja la personalidad moral con énfasis en la dignidad y autoestima.
El yo está menos demandado entre el súper yo y los impulsos, así, el yo ideal regula lo que antes hacía el súper yo, pero logrando la integración de los impulsos.
El fracaso de esta etapa corresponde a no lograr la organización estable o cuando los conflictos dejan de ser yo sintónicos.
Aún permanece la "fantasía de rescate", que Blos la identifica como la permanencia de la esperanza en que las cosas se solucionen, que el conflicto se solucione por acción del ambiente benéfico.
La idea de la madre como solucionadora de conflictos no se ha abandonado.
El adulto joven aún fantasea con que no tendría que trabajar y que la madre lo acogería nuevamente, sin embargo, su enjuiciamiento de la realidad lo lleva a responsabilizarse por sus acciones sin esperar esta fantasía.
El logro de esta etapa está en el tipo de relaciones con los objetos de amor, relacionándose con ellos con mínima ambivalencia.
Las relaciones de objeto son predominantemente totales, pudiendo integrar el amor y el odio en dichas relaciones.
Han disminuido la utilización de mecanismos de defensa primitivos como escisión, identificación proyectiva, proyección masiva, etc.
Se espera un enjuiciamiento de la realidad adecuada, aceptando los consensos sociales y la visión particular.
De este modo, se espera que las relaciones con los otros no estén marcadas por la intensidad de los impulsos sino que sean dirigidas por la integración que se haga de dicha relación objetal.
Se espera que en forma concreta el joven esté en proceso de ganar su dinero para lograr la independencia económica que es un aspecto más de la individualidad.
La individualidad ahora puede convivir de manera menos conflictiva con las relaciones de objeto paternas.
Logra diferenciarse y por lo tanto, siente menos amenaza frente a los otros, en especial los padres.
Blos define la madurez como estar en paz con la imagen del padre de igual sexo.
Psicoterapia de un paciente adolescente:
A continuación se presenta un análisis de la psicoterapia de un paciente adolescente que fue tratado durante tres años.
El paciente tiene una estructura de personalidad psicótica y logra a través de las sesiones un mejor funcionamiento.
Anamnesis Próxima:
El paciente tiene 17 años al momento de consultar y se encuentra cursando 3er año medio.
La información fue obtenida a partir del paciente.
Su relato es variable a lo largo de la psicoterapia, pasando por períodos de gran desorganización hasta períodos en los que se aprecia más integración, lo que permite un lenguaje más coherente.
El motivo de consulta que reportan los padres es el temor por conductas amaneradas del paciente.
Todos estaban preocupados por un diagnóstico psiquiátrico de homosexualidad, hecho por un psiquiatra.
Secundariamente les preocupa cierto retraimiento social y dificultades para relacionarse.
En las entrevistas los padres son confusos y dicen que también les preocupa "la fobia social" y la depresión del paciente.
Para él el motivo de consulta manifiesto es la dificultad en las relaciones sociales y específicamente a su "falta de asertividad".
Esto último lo entiende como causa de su aislamiento de los grupos lo que interpreta como rechazo.
Sin embargo, comprende que siempre él se ha apartado del grupo por ser un niño muy formal, y enjuicia que esto puede haber molestado a los otros.
El motivo de consulta latente que se corrobora más adelante en las sesiones es el temor a la homosexualidad y temor frente a conductas bizarras.
Ambos padres tiene un estilo de relación patológico, entre ellos y con el paciente, lo que también se extiende a la relación de psicoterapia.
La madre espera un funcionamiento mejor a nivel social, que esté mejor, pero el padre asume las dificultades como un designio de dios que hay que respetar.
No logran conceptuar que hay aspectos extraños en la personalidad del paciente que necesitan ayuda.
Por el nivel de ansiedad del paciente y por la desorganización del pensamiento desde un comienzo se solicita el tratamiento en coterapia con un psiquiatra que controle al paciente.
El psiquiatra desde un comienzo indica un antipsicótico en combinación con ansiolítico, con dosis que varían de acuerdo a la estabilidad emocional del paciente.
Enfermedad actual:
El paciente es el tercero de cuatro hermanos, primero dos mujeres y luego dos hombres.
La familia al momento de consultar tiene una situación económica acomodada, sin embargo antes esto no era así.
Lo económico es un tema que permanecerá siempre en la psicoterapia y es finalmente la excusa para terminarla.
El padre es muy religioso, teniendo un alto cargo a nivel regional.
Se dedica a los negocios de la familia junto con su esposa.
Ella es una madre que aparentemente asequible.
El paciente tiene dificultades para relacionarse con las personas desde el comienzo de la adolescencia.
Sintiéndose siempre cuestionado y apartado de los grupos de pares.
Relata que esto antes no le importaba, pero que entrada la adolescencia si.
Se relaciona de manera formal, como si fuera una persona adulta, esto causa rechazo y burlas entre sus compañeros de curso.
El reporta miedo a los grupos aunque se acerca a ellos como una forma de descubrir quien es.
Cuando se junta con ellos, dice que los observa y los intenta imitar.
El reconoce irritabilidad de su carácter.
Se relaciona con los demás como víctima y en forma dependiente, lo que se agudiza con las personas mayores, donde intenta ser "el hijo ideal".
"Lo ideal" en él está siempre presente ya que es la forma de evadir las culpas frente al padre.
Si no cumple las expectativas paternas, aparece la culpa y el sentimiento de estar traicionándolo.
El padre es severo, castigador y amenazante (principalmente con la amenaza de traición a dios) y efectivamente el paciente cree que debe comportarse de manera que lo agrade.
El padre es muy religioso, en algunas entrevistas es él quien intenta tener el control de las sesiones, toma apuntes de lo que hablo, me cita pasajes bíblicos en los que apoya sus creencias y pensamientos, trae preguntas estructuradas, etc.
Es inadecuado en general, está lleno de formalismos que espera que el paciente los tenga.
El padre probablemente tiene una estructura de personalidad psicótica, con predominio de escisión, pensamiento mágico, idealización, alteración del juicio de realidad.
Existen antecedentes de un hermano del padre con esquizofrenia.
La adolescencia coincide con un período de cambio de ciudad, donde por motivos de trabajo o estudios se encuentran separados.
El se vive esta separación como una división donde la madre prefiere al hermano menor y donde corrobora su rechazo.
En las entrevistas, la madre dice que le es más fácil relacionarse con su hijo menor que con el paciente.
Vive como natural la "división" de los hijos.
En el ambiente religioso del padre, el paciente cumple el rol de "hijo ideal".
El es participante activo en la iglesia, relata que al subirse al púlpito y hablarle a las personas se siente seguro y es objeto de admiración.
En el colegio desde pequeño había tenido un buen rendimiento escolar, sin embargo a partir de la adolescencia éste ha disminuido notoriamente.
Frente a los pares la desconfianza y las ansiedades paranoídeas predominan en la relación, causando retraimiento y el constante temor de ser descubierto.
En la casa el retraimiento también es característico.
Aquí la desventaja y comparación es en relación al hermano menor.
Este aspecto aparece como tema en el momento en que recuerda que siendo pequeños, la madre habría comparado el tamaño de los penes de sus hijos, siendo desfavorecido el paciente.
En adelante la comparación con los demás se le hace inevitable, teniendo siempre el temor y la certeza de encontrarse desfavorecido en la comparación.
El paciente es constantemente demandante, sus peticiones son se cariño, de atención, de ser el único, de ser exclusivo.
Anamnesis remota:
La historia familiar evidencia la patología de ambos padres.
Al casarse tuvieron dos hijas, pero luego de un tiempo la relación de pareja se tornó violenta.
Finalmente, deciden tener otro hijo y "arreglar" el matrimonio.
El tercer hijo es el paciente y luego de unos años nace el hijo menor, con quien el paciente siempre se compara y lo siente un intruso.
En la época de arreglo del matrimonio, el padre se acerca a la religión.
Como la madre pertenecía a otra religión deciden "dividirse" los hijos, de esta manera la segunda hija y el paciente son educados bajo las reglas religiosas del padre y los otros bajo las normas religiosas de la madre.
Esta idea de los padres provoca en el paciente la sensación de haber sido elegido por el padre, lo que más tarde en su historia se evidencia a través de lo que el padre le dice.
El ser elegido por el padre lo vive como ser el depositario de sus esperanzas.
Por lo tanto, toda tendencia a la individualidad es vivida como una traición al padre.
A su vez la madre es partícipe de esta división, siente que ella lo cedió, por algo ella no lo eligió.
Este aspecto afecta su identidad sexual, ya que se siente atrapado en esta relación.
La estructuración del súper yo también se afecta no diferenciando el padre de su representación de objeto interna, el paciente siente mucha culpa y angustia por no satisfacerlo.
El padre desde pequeño sintió que su hijo era el elegido de dios, diciéndolo.
Ser el elegido tiene una connotación poco clara, no es una abstracción, pero tampoco una concreción.
El paciente siente esto como una forma de ser obligada, donde no tiene salida.
Durante la psicoterapia este es un aspecto psicótico del paciente donde él no logra enjuiciar adecuadamente que no es el elegido de dios, una idea que oscila desde lo fantaseado a lo delirante.
El paciente tiene recuerdos en los que duda de un abuso sexual del padre.
Dice recordar una escena que los padres la niegan: la pareja había tenido relaciones sexuales y él se metía en la cama matrimonial, la madre se va y lo deja a solas con el padre.
Este es un aspecto que se interpreta como un deseo del paciente frente a este mandato paterno que tiene incluso desde antes de su nacimiento, que es que el paciente es de él.
Los padres son los que se dividen a los hijos, pero en una estructura más frágil como la del paciente esto es vivido como un abandono materno y como una imposibilidad de salir de la simbiosis paterna.
Se desarrollará más tarde este aspecto en la hipótesis genética ? dinámica.
El paciente.
tiene una historia de atenciones psicológicas y psiquiátricas, dice haber buscado compasión y la adopción suya por parte del terapeuta.
El desea siempre ser el "hijo predilecto", cuando corrobora en la realidad que esto no es así y se contacta con un padre o madre terapeuta frustrante, entonces cambia de profesional, descalificándolo y abandonando él.
Esta dinámica también estuvo presente en la psicoterapia.
El paciente entra en competencia con los otros hijos del terapeuta, a nivel fantaseado y real.
A nivel real porque busca activamente adivinar quienes son los otros pacientes del terapeuta en la sala de espera y a nivel fantaseado a través de su ansiedades paranoídeas que muchas veces no controla y terminan en actings.
Cuando no se siente especial aumenta la incidencia de actings, tanto en las relaciones familiares, escolares y en la psicoterapia.
Se va de la sesión antes del horario de término, se va de la casa y no dice donde ha estado, etc.
Hipótesis genético ? dinámica
La división de los hijos, evidentemente no es un práctica común entre los padres.
Se puede pensar en unos padres con predominio de defensas disociativas.
La división de religiones también hace pensar en fuertes rasgos de tipo narcisistas, donde cada uno intenta llegar a la verdad y competir entre ellos.
La dinámica entre ellos es muy poco sana.
El paciente es el elegido por el padre, pero a la vez es cedido por la madre.
Esta es una elección explícita y tácita, es algo de lo que él no puede escapar.
A nivel dinámico es una gran complicación ya que con una madre que el percibió como rechazante no logra acercarse y seducirla a nivel simbólico para poder actualizar la dinámica Edípica.
El queda para el padre, pero no se puede acercar mucho a él para identificarse y lograr seducir a mamá, ya que aparecen los temores a la fusión con el padre y a la vez a la homosexualidad.
Las cercanías con el padre son altamente peligrosas porque implican la simbiosis, confusión de la que no logra salir.
A medida que transcurre la psicoterapia, el paciente se va alejando de la religión, este hecho es percibido por el padre como altamente peligroso.
El padre confuso como una madre simbiotizada, actúa rabioso frente a la separación, no la tolera, no la propicia.
Este es un tema que persiste durante la psicoterapia y donde ésta última aparece como un espacio altamente peligroso por los cambios que pueden implicar.
El padre en alguna de las primeras entrevistas manifiesta su deseo a ayudar a su hijo, pero a la vez no hacer nada porque es la "voluntad divina".
El paciente obtiene su identidad a partir de la simbiosis con el padre.
Pero, esta situación lo deja atrapado dentro de una relación homosexual.
En las relaciones con los otros esto persiste de manera de ponerse frente al otro frecuentemente en una postura sumisa.
Busca las figuras de autoridad para acercarse, agradarles y transformarse en el protegido de ellas.
La dinámica que hay a la base es que el paciente busca ponerse a disposición del otro, pero luego se siente abusado.
Con la idea de abuso aparece la confusión en torno a la idea de su identidad sexual.
A su vez el padre lo ha usado a él como forma de separarse de la madre, no se separó en la realidad, sino que con el nacimiento del paciente aparece su misión de salvar al mundo de salvar el matrimonio.
En entrevista con el padre el no enjuicia adecuadamente qué significa ser el elegido, es confuso, pero en alguna dimensión sí piensa que su hijo es un "elegido" de dios, me he planteado que sea una idea delirante del padre.
La madre aparece como rechazante del padre y de él, prefiere a su hermano, en la realidad cree que el hermano menor tiene un pene más grande y que el menor es más "lindo".
La belleza del hijo es expresada abiertamente por la madre en entrevista, y la comparación de los tamaños de penes aparece en sesiones de psicoterapia con el paciente.
La madre aparece como una madre preedípica donde tiene todo, tiene todo porque no necesita al padre y porque tiene el pene a través del hijo menor.
Es una madre primitiva que asusta, pero de la que el paciente igual depende.
Diagnóstico
Diagnóstico multiaxial
Eje 1 Trastorno de psicosis breve, trastorno delirante
Eje 2 rasgos de personalidad narcisiticos, trastorno de identidad en particular de tipo sexual
Eje 3 obesidad
Eje4 Conflictos propios de la adolescencia
Cambios de ciudad y de colegio
Stress
Problemas con el grupo de soporte primario
Eje 5 40 puntos en la escala de gaft
Diagnóstico Estructural:
Desde el punto de vista de un diagnóstico estructural el paciente tiene una estructura psicótica de personalidad.
Utiliza predominantemente mecanismos de defensa primitivos, presenta difusión de identidad y predominantemente mantiene el juicio de realidad.
Sus fronteras yoicas son frágiles, lo que las hace dependientes de sus relaciones con los demás.
De esta manera predominan ansiedades de tipo paranoídeas, pero cuando su yo se ve muy amenazado aparecen ansiedades más psicóticas, como de desintegración y fusión.
El súper yo sádico, confuso con el padre va cambiando a medida que logra la diferenciación con éste.
El descontrol de impulsos sólo aparece en períodos psicóticos, de lo contrario permanece bajo el control superyoico.
En los episodios psicóticos el paciente se aleja de la realidad, aparece descontrol de impulsos, ideas delirantes, las ansiedades más primarias.
En general, el paciente es rígido en el control del yo.
Aparece un súper yo sádico y controlador, pero que también se sustenta con la idea delirante de ser el elegido y alcanzar la perfección.
Psicoterapia:
El paciente dado su motivo de consulta constantemente me lleva a ese tema: su "fobia social".
El paciente es demandante resiste las intervenciones terapéuticas, sintiéndolas invasoras, como otra forma de ser abusado.
En la primera etapa de la psicoterapia el paciente es muy productivo en síntomas, defensas y angustias psicóticas, por ejemplo, es frecuente que mientras o finalizada una intervención aparece risa inmotivada, esta defensa maníaca es ocupada tanto dentro de sesión como fuera.
Progresivamente comienza a tolerar más la cercanía de la relación psicoterapéutica y comienzan a declinar los síntomas patológicos.
Esta primera etapa se caracteriza por su petición de ayuda, petición de cariño, pero a la vez evitar el contacto conmigo a través de las defensas antes mencionadas.
Es ambivalente y controlador en la relación.
A través de esta comienza a transferenciar afectos de la relación paterna y materna.
La relación con el padre a veces se caracteriza por el sometimiento, y a veces por la rabia.
Cuando se somete, aparece el temor a la castración, de lo contrario se diferencia y trata de escapar de él.
Dentro de los objetivos de la psicoterapia estuvo el trabajar sobre la separación con el padre para permitir reafirmarse en la identidad propia.
El material que se mostrará a continuación da cuenta de la relación entre la dificultad de la identidad sexual del paciente y la relación con las dinámicas familiares antes descritas.
A la vez se señalan las relaciones temporales entre estas dinámicas y la aparición de sintomatología psicóticas.
El material total de la psicoterapia corresponde a tres años de trabajo con dos sesiones semanales.
Lo que expongo a continuación son extractos de sesiones que me parecen ilustrativas del proceso de psicoterapia.
"...hay que ser como un cordero decía mi padre, yo lo interpreté como que había que quedarse callado, era mi modelo...se van cayendo los dioses..se caen dentro de mi...Tengo miedo a descubrirme a mi mismo, quizás tengo un odio con mi papá, quizás me quitó parte de mi niñez..."
"...siempre fui el predilecto de papá..él es reflexivo y anda buscando la crítica de los demás ...él es castigador y no es feliz..."
"...desde que tengo 5 años fantaseo con mi papá...yo sabía que estaba mal...cuando crecí yo me imaginaba que estaba con alguien, cuando estaba triste recurría a esa fantasía...después yo inventaba personajes, hombres que me comprendían, persona que me hacía caso y que entregaba su amor..."
"...me gustaba mi papá, me acuerdo que yo estaba en la cama y ambos estaban desnudos después de tener relaciones y mi mamá riéndose...yo cuando chico pensaba que mi papá me hubiese hecho algo...pensé que me había hecho pipí..." Completa este relato señalando que sucedía como a los 5 años y que todos los días el padre se acostaba a dormir la siesta con él, y también cuándo el padre se peleaba con la madre.
"...tengo algo con mi papá yo, hay algo de ser como sumiso con mi papá..."
Luego de una sesión el paciente confronta al padre con la idea de la homosexualidad y el padre le responde que también él un tiempo se sintió atraído por los hombres.
El paciente se confunde aumentando las ansiedades de tipo paranoídeas donde fantasea que también él hubiese sido objeto del deseo paterno.
El padre no pone límites ni protege al paciente, no evalúa como extraño comentar esto a su hijo.
Frente a esto el paciente dice:
"...
me impactó, no puedo pensar bien ahora ...
tengo miedo a que descubran que no soy hombre, en esta edad te dejan al desnudo, te revelan, te dejan a prueba...".
Las alteraciones en la personalidad del padre son evidentes y cómo éstas impactan en las confusiones del pensamiento y angustias del paciente.
A la vez éstas aparecen cuando piensa que los demás pueden descubrir su identidad.
"...cuando chico tenía la fantasía de ser digno de compasión...era una mujer miserable y un hombre me daba la seguridad..."
La confusión de identidad se comienza a ligar con fantasías psicóticas.
Frente al sentimiento de frustración y angustia reaparecen las alucinaciones auditivas y otros síntomas psicóticos.
Aparece la frustración en la psicoterapia frente el intento de control sobre el encuadre y sobre mis intervenciones.
Psicopatológicamente a través de la siguientes verbalizaciones se puede identificar las alucinaciones auditivas, alteraciones del pensamiento, pensamientos delirantes, síntomas obsesivos, angustias y pensamientos persecutorios.
"...siento que mi problema es sencillo de arreglarlo, pero el niño que hay dentro no quiere porque se siente bien...todo lo que hago es parte de un plan de un niño chico que tengo en la cabeza..."
"...estoy frustrado, bloqueado y me cuesta escucharte, aquí siento la lucha...el niño no me deja...siento una voz, pero me viene a la cabeza la voz de mi papá, y me acuerdo de voces cuando yo era niño..."
"...estoy pensando estupideces no puedo parar...me estoy volviendo loco...tengo la media confusión, estoy saltando los cuadritos en la calle (aludiendo a síntomas obsesivos)...
siento que me persiguen los niños se ríen y me están mirando, me estoy persiguiendo solo...no me puedo controlar..."
"...estoy en descontrol, no sé quien soy y qué hablar por favor regrésenme a la tierra..."
"creo que todo el mundo anda pendiente de mi, se van a fijar en el error que voy a cometer, que soy maricón o tonto..."
En esta verbalización se ejemplifica la relación entre la percepción de la falta de integración de la identidad y la percepción de descontrol y locura.
En este paciente la falta de integración de sí mismo, provoca fuertes ansiedades psicóticas.
En el paciente la simbiosis con el padre, la frágil integración yoica con evidentes problemas en su identidad y la dificultad en la definición sexual son los ejes importantes en su estructura de personalidad.
Frente a la toma de conciencia de su historia, de tolerar más sus frustraciones, en síntesis dejar la vivencia psicótica de sentirse el elegido, el paciente comienza a deprimirse.
Sobre los afectos depresivos se comienzan a trabajar en psicoterapia y persistiendo el apoyo farmacológico.
El no sentirse elegido lo lleva a enjuiciar mejor la realidad, sin embargo su identidad estaba enmarcada dentro de esta fantasía.
Más adelante en la psicoterapia las temáticas se centran en su relación con sus hermanos, en su relación con sus compañeros de curso, donde el conflicto central es dejar de ser el elegido, pero a la vez pensaba que entonces los otros eran los elegidos.
Por lo tanto aparece la temática de la rivalidad.
La rivalidad que al no poder ser vivida en la relación con el padre, es desplazada a otros competidores menos amenazantes para su yo.
En la relación con el padre lo que está en juego es su identidad, en la separación de él aparece la lucha por su derechos a vivir separado de él.
La temática que en un comienzo es claramente preedípica comienza a tener aspectos edípicos.
Al aparecer la rivalidad, la posibilidad de que sea él el vencedor, aumenta la seguridad en sí mismo, la autoestima y permite el paso a los impulsos sexuales ahora más genitales.
Su yo se fortalece.
Todos estos procesos contienen mezclas de regresiones y progresiones, con distintos tipos de ansiedades.
A la vez la familia también reacciona ya que hay cambios en el paciente.
El padre amenaza varias veces con finalizar la psicoterapia, dejando de cancelar, la madre a la vez piensa que los problemas relacionales de la familia se deben a la psicoterapia, por lo que me hace constantes reclamos de sus comportamientos.
Hubo momento muy difíciles y de constante amenaza en que la función de apoyo de la coterapia fue fundamental para trabajar sobre estos aspectos con los padres.
"...es bueno salir de mi familia y ver que no es la única forma de reaccionar...si yo cambio ellos luchan porque las cosas sigan igual...nadie acepta que pueda tener una opinión distinta..
quizás la única forma de ser una persona independiente es estar lejos de mi familia...con ellos no entiendo, me confundo me divido en pedacitos...."
En esta etapa aparece la rabia con el padre "...me metió ideas en la cabeza y me hizo ver cosas que no eran verdad...me engañó se aprovechó del amor que yo sentía..." Esta separación con el padre con la aparición de sentimientos rabiosos permitió el acercamiento a la madre con quien en esta etapa comenzó a tener una mejor relación.
El padre se aleja de toda la familia, se vuelve rabioso e irritable y señala estar sólo con dios.
Junto con las dinámicas anteriormente descritas aparece en el paciente el "deseo de hacerme hombre" , pero persiste el temor al rechazo de la madre, bajo el pensamiento de que ésta lo prefiere "niño, sin pelos, como asexuado", con la fantasía de que prefiere a su hermano en vez de él.
"...en lo sexual es lo mismo, no quiere que yo tenga relaciones con otra mujer, si yo tuviera relaciones afectivas estaría haciendo lo que a mi me gusta...de a poco me estoy despegando de ella..."
El paciente logró hacer procesos importantes para su desarrollo, transitó desde la simbiosis hasta la separación hasta la individuación.
Los equilibrios alcanzados fueron muy buenos dadas las dinámicas iniciales en las entrevistas diagnósticas e inicio de la psicoterapia.
Pero él pertenece a una familia muy patológica como muchas veces sucede en este tipo de casos, y por otro lado estaba en una etapa en que el poder económico estaba en ellos.
Finalmente los padres quisieron finalizar la psicoterapia, pese a todos los esfuerzos hechos a través de la coterapia y de intervenciones directas con ellos.
Decidieron que era una mejor opción continuar tratamiento en otra ciudad, por lo que allá buscaron a un psiquiatra, no aceptando una derivación programada ni una finalización de la psicoterapia de manera menos abrupta.
Sólo alcancé a hacer un cierre de aproximadamente un mes.
BIBLIOGRAFÍA
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