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Disfunción en la era del Viagra

Dr. Juan Carlos Molina, Geriatra, Universidad de Chile. El Mercurio


La superación de mitos y el creciente conocimiento de la disfunción eréctil, permiten ver que, a diferencia de lo que se creía, las principales causas de este problema son orgánicas y no sicológicas; es decir, obedecen a una enfermedad local o general - como la diabetes- , que se expresa a nivel genital como una incapacidad de mantener la suficiente erección peneana para tener una satisfactoria actividad sexual.


Para entender mejor esta problemática debe saberse que los elementos constituyentes del pene son susceptibles de responder frente al estimulo sexual con un aumento del riego sanguíneo que permita llenarlos con sangre, siendo para ello indispensable que las arterias que irrigan este órgano estén funcionando bien.


La llegada de esta sangre requiere de una orden de apertura de compuertas que está dada por una sustancia llamada oxido nítrico.

Pero como si ésta fuera un capataz afónico, su orden no es recibida en la debida forma por las arterias enfermas, cuando hay patologías como diabetes, hipertensión, colesterol elevado, tabaquismo y en general aquellos factores de riesgo vascular por todos conocidos y no siempre adecuadamente tratados.


En este escenario de daño vascular, la invención de una familia de fármacos - de los cuales Viagra fue el primero- otorga a este capataz (el oxido nítrico) un amplificador para compensar las arterias dañadas.


Estas sustancias no son por sí mismas un estímulo.

Mejoran la calidad de las erecciones, pero no son afrodisíacos, y se necesita un estimulo fisiológico para su efecto.


Es importante aclarar, especialmente desde el punto de vista de la salud cardiovascular, que esta clase de fármacos son seguros.

Sólo se debe tener la precaución de no usarlos si se están consumiendo medicamentos que eleven demasiado el oxido nítrico, que son aquellos que contienen isosorbide y trinitina.


En quienes padecen enfermedades cardiovasculares es muy importante la evaluación cardiológica, no por la acción directa de los medicamentos que mejoran la erección, sino porque el corazón de un paciente con sus a coronarias dañadas puede fallar por el esfuerzo físico.


El Viagra y sus sucesores han permitido tratamientos más adecuados y efectivos para una condición que afecta la calidad de vida de los adultos mayores y que se asocia con depresión, pérdida de autoestima y de satisfacción física y emocional de ellos y de sus parejas.

Pero no hay que olvidar que la sexualidad en esta etapa es mucho más que genitalidad.