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Serios trastornos provoca adicción al sexo en hombres y mujeres

La Tercera

Muchos arriesgan su vida familiar y laboral y se exponen a relaciones peligrosas para satisfacer su necesidad
Tal como una adicción al alcohol o las drogas, quienes están obsesionados con el sexo suelen tocar fondo una vez que pierden completo control de su vida debido a esta obsesión.

El cuadro afecta a hombres y mujeres, pero ellas suelen atribuirle una carga romántica, socialmente más aceptada.

Expertos señalan que en Chile nadie consulta por este problema.

Adictos en otros países accedieron a dar su testimonio.

Mujeres adictas al "amor"


Si a los hombres les cuesta reconocer el problema de la adicción al sexo, a las mujeres mucho más.

Sin embargo, los expertos explican que ellas consultan cuando se ven afectadas por una adicción a relaciones destructivas.

Es el caso de Angélica (36), que participa en uno de los grupos de autoayuda de México.

"Es una especie de lujuria romántica, no soportas la idea de quedar sola y haces lo que sea por atrapar al hombre", cuenta.
Angélica reconoce que muchas veces tuvo que acceder ante demandas sexuales que le desagradaban, pero señala que se decidió a pedir ayuda cuando fue estafada por una de sus parejas.

"Le presté US$ 10.000, a fin de retenerlo.

Nunca lo volví a ver.

Tampoco el dinero".
En general las mujeres adictas al sexo suelen atribuirle una carga romántica.

Según el Consejo Nacional de Adicción Sexual y Compulsividad, "la idea de ser "adicta al amor" puede ser preferida por las mujeres, porque calza con el modelo más aceptado de mujer, mientras que el término "sexoadicta" connota una imagen de "ninfómana" o "prostituta"".

Según esta organización, el "amor" que describen estas mujeres es a menudo una adicción a la ansiedad y euforia del romance, pero tiene poco que ver con amor.


En las mujeres adictas al sexo, al igual que en los hombres, puede haber períodos de anorexia sexual, es decir, completa inactividad en este plano.

En esas etapas, sin embargo, pueden excederse en otras áreas, como, por ejemplo, la alimentación.


Investigaciones han demostrado que en la familia de adictos al sexo hay una combinación de rigidez y falta de apoyo emocional.

"Mi vida giraba en torno al sexo y cada vez se ponía peor.

Me obsesionaba a tal punto que llegó un momento en que la única forma de satisfacer mi deseo era acudiendo a prostitutas.

Una, dos o tres veces diarias, hasta que las deudas fueron tan grandes que llegaron a embargar mi departamento.

Mi mujer se dio cuenta, me quedé solo y lo perdí todo".

El testimonio es de Carlos, un mexicano de 40 años que dijo a La Tercera ser un "adicto al sexo en recuperación".
Se trata de uno de los pocos hombres que tras tocar fondo han solicitado ayuda a través de organizaciones sin fines de lucro que brindan terapias grupales para combatir la obsesión por el sexo, una de las adicciones más avergonzantes y menos confesadas que existen, según dicen los propios afectados.

Aunque en Chile estos grupos no existen y nadie habla del problema, lo cierto es que en el mundo hay clínicas especializadas donde la sexoadicción se trata como cualquier otro trastorno del deseo.
El actor Michael Douglas e incluso el ex presidente de EE.UU., Bill Clinton se cuentan entre quienes han sido sindicados como adictos al sexo alguna vez, aunque ellos lo han negado.

Y es que resulta difícil rastrear a quienes sufren este problema: los especialistas prácticamente no reciben consultas y los únicos que acceden a hablar son gente que participa de grupos de autoayuda, los que operan bajo los mismos criterios de Alcohólicos Anónimos.
¿Quiénes son?
México, Argentina, España y Estados Unidos son algunos países que cuentan con grupos de autoapoyo, donde las personas se reúnen dos veces por semana para compartir sus experiencias e intentar superarlas.

Según cuenta Alvaro (38), empresario y cofundador de una de estas organizaciones en Ciudad de México, "el sexoadicto acude a la prostitución, la pornografía, la masturbación o las relaciones furtivas.

Se trata de una conducta compulsiva que suele terminar en divorcio, serios problemas económicos e, incluso, suicidio".
Cuenta que durante sus andanzas llegó a tener más de 70 mujeres en un año, un par de departamentos fuera de casa y muchos problemas.

"Era una obsesión todo el día, en las noches no podía dormir.

Decidí que tenía que hacer algo cuando dejé embarazada a una mujer y la obligué a que se hiciera un aborto", confiesa.
Su caso no es aislado.

Según el Consejo Nacional de Adicción Sexual y Compulsividad, de EE.UU.

(www.ncsac.org), los casos de adicción al sexo suelen llegar a límites que ponen en riesgo "la estabilidad física, emocional, financiera, laboral, legal o familiar de quienes las padecen y sus consecuencias pueden incluir depresión severa, ideas suicidas (hasta en 70% de los casos), baja autoestima e intensa ansiedad".
Según explica el doctor español Carlos Núñez, director clínico del centro especializado Androclinic, en Madrid, "el problema afecta mayoritariamente a hombres que son padres de familia, tienen entre 30 y 45 años y un sueldo de nivel medio alto".
También hay mujeres, aunque los propios especialistas dicen que son casi imposibles de detectar.

Alvaro cuenta que hay sólo una mujer en el grupo.

Dice que para ellas el problema se manifiesta principalmente por la adicción hacia relaciones destructivas, como las representadas en el filme Atracción Fatal.

"Por conservar al hombre que desean hacen lo que sea, incluso acceder a peticiones sexuales de cualquier tipo", asegura.
Situación en Chile
En Chile, la sexóloga María Angélica Martin dice que la vida privada de los adictos al sexo sufre graves alteraciones: "O bien sus relaciones de pareja se quiebran por las excesivas peticiones sexuales o el hombre busca sexo en otra parte".
Sin embargo, Martin asegura que en nuestro país este problema no se reconoce.

"No hay terapias de grupo, ya que no se toma como una alteración de personalidad.

En el caso de los hombres, lo ven como algo positivo, que les levanta el ego.

Yo como sexóloga no he recibido consultas por este problema, la gente simplemente no habla".

Renata Ortega, sicóloga y terapeuta sexual, dice que "sólo una vez en 15 años he logrado identificar un caso de adicción sexual como tal.

Creo que en nuestro país las disfunciones sexuales se dan al revés, con hombres y mujeres sufriendo poco apetito sexual.

Esto tiene que ver con la forma en que se construye la sexualidad en una sociedad, en nuestro caso, estamos lejos de un destape", concluye la experta.