Relaciones sexuales: la actividad favorita de hombres y mujeres
Nuevos estudios sobre el cerebro han revelado, por ejemplo, por qué los enamorados no ven errores en su pareja
Los insospechados efectos del sexo y el amor en el ser humano
Investigadores británicos descubrieron que las áreas involucradas con la generación de juicios negativos o críticas se desactiva cuando alguien se enamora.
Expertos en EE.UU.
lograron detectar, en tanto, que el sexo es la actividad más valorada por las personas.
Probablemente pocos chilenos pueden decir que reciben un sueldo anual de US$ 71.500 (46 millones de pesos), pero según un estudio científico dado a conocer esta semana, existiría una forma en la que todos podemos alcanzar la satisfacción y la tranquilidad que quizás brindaría dicha cantidad de dinero: teniendo sexo.
A esa conclusión llegaron científicos estadounidenses que -usando una complicada ecuación- midieron en dólares la felicidad que otorga el sexo a los seres humanos.
Sin duda el cálculo no pasa de lo anecdótico, pero el estudio sirvió para demostrar que muchos consideran al sexo como la actividad más importante en sus vidas (ver recuadro).
Todo se debería a los insospechados efectos que el sexo y el amor despiertan en las personas, tanto a nivel biológico como sicológico: incapacidad para distinguir defectos en el ser amado, sensación de euforia similar a la provocada por algunas drogas y liberación de sustancias químicas asociadas con las obsesiones son algunos de los efectos de un romance.
El amor es ciego
Esta semana, un grupo de científicos del University College, de Londres (Gran Bretaña) dio a conocer un estudio en el cual comprueban que el amor es ciego.
Utilizando técnicas de resonancia magnética para obtener imágenes de la actividad cerebral, analizaron las áreas de ese órgano que se activan en madres al ver imágenes de sus hijos y de sus amantes, comparándolas con lo que sucedía en el cerebro cuando veían a personas sin importancia en sus vidas.
Sorprendentemente, descubrieron que la actividad neuronal en regiones asociadas con la crítica y el pensamiento negativo se veía notoriamente reducida.
Esto sucedía tanto en el amor materno como en el romántico, con la única diferencia de que sólo amor de pareja estimulaba el hipotálamo, que controla el deseo sexual.
"Creemos que el afecto humano emplea este mecanismo para vencer la distancia entre la gente, desactivando las redes neuronales ligadas a emociones negativas y la evaluación crítica de otras personas.
Por el contrario, activa zonas ligadas con la emoción y la recompensa, lo que explica el poder del amor para alegrar y motivar", dicen los autores en su estudio.
En Chile, Pedro Maldonado, neurólogo del Centro de Neurociencias Integradas de la U.
de Chile, explica el fenómeno de una forma menos romántica: "El cerebro no tiene una región específica para el amor y otrapara la razón.
Lo que pasa es que no puede realizar muchas cosas al mismo tiempo, de manera que si alguien está ocupado en una conducta que es el amor, probablemente su cerebro tendrá menos espacio para ocuparse en actividades racionales".
Amores obsesivos
Maldonado concuerda en que los circuitos de recompensa se encienden en este órgano cuando hay amor, pero dice que estos también se activan ante otras situaciones placenteras, como el consumo de drogas.
Helen Fisher, antropóloga estadounidense que ha estudiado el amor con técnicas parecidas, explicó a La Tercera que cuando dos personas se enamoran el cerebro libera dopamina, "un poderoso estimulante del cerebro relacionado con el amor romántico".
La experta detectó, además, que bajo la influencia de Cupido en las mujeres se registra mayor actividad cerebral relacionada con las emociones, la recompensa y la atención.
En los hombres, en cambio, se apreciaba mayor actividad en las áreas asociadas con el procesamiento de imágenes y el deseo sexual.
Otro hallazgo insospechado dice que los enamorados muestran niveles bajos de serotonina y que dichos niveles son similares a los que presentan personas con trastornos obsesivo compulsivos.
Esto explicaría porque algunos enamorados se obsesionan con sus parejas, concluye Fisher.
Los datos de encuestas aplicadas a 16 mil personas entre 1988 y 2002 fueron utilizados por economistas del Darmouth College, EE.UU., y de la Universidad de Warwick, en Gran Bretaña, para descubrir cuáles eran las actividades que más hacen felices a las personas.
Lejos, la ganadora fue el sexo.
Según concluyen, además, el trabajo se ubica al final de la lista, como la tarea más desagradable.
Quienes más felices estaban eran aquellos cuya frecuencia de relaciones sexuales era de al menos cuatro encuentros al mes: "Lo que más nos sorprendió fue que el tener dinero no ofrece a su poseedor más actividad sexual: los ricos tienen tanto o tan poco sexo como la gente con menos dinero", dice el estudio.
Además, el 90% de los encuestados, independiente del dinero que tuvieran, eran más felices en la cama con una pareja estable: los hombres que practicaron sexo con prostitutas estaban más insatisfechos que los demás, concluyen.
El promedio de relaciones sexuales, en tanto, en Estados Unidos es de dos a tres al mes y en Chile, según el Estudio Nacional de Comportamiento Sexual realizado por el Ministerio de Salud en 1998 indicaba una frecuencia de 8,8 encuentros al mes.
María Angélica Martín, de la Sociedad Chilena de Sexología y Educación Sexual, explica que "cuando la gente tiene una sexualidad plena, enfrenta en mejores condiciones todas las actividades del diario vivir.
Los seres humanos necesitan reconocimiento y en la medida que nos sentimos queridos y deseados por otros, nuestra autoestima mejora y somos más felices"