Inicio

Claves para fomentar la resiliencia juvenil

CARMEN RODRÍGUEZ. El Mercurio

Adolescentes y salud mental:


Más que imponerles cosas a los hijos adolescentes, hay que saber escucharlos.

Para los que somos padres hoy no es fácil, porque no tenemos modelos, señala la enfermera e investigadora Macarena Valdés, quien participará en las Primeras Jornadas sobre Adolescencia de la Universidad del Desarrollo.


La investigadora Macarena Valdés dice que este rasgo es un gran protector de conductas de riesgo.


Macarena Valdés lleva años investigando qué hace que algunos jóvenes se vean más expuestos que otros a las conductas de riesgo y qué los protege de ellas.

Además de su afán científico, ella misma es madre de seis hijos, de los cuales tres aún están en la adolescencia.
Es directora de Enfermería de la Universidad de Chile y llegar a su despacho es como entrar al living de una tía acogedora.

Sillones de tapices coloridos, flores de género y piedrecitas de colores por todos lados.

Ella misma sirve el café y va explicando cómo surgió su interés por estudiar los factores protectores de la adolescencia.
Profesora asociada de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, hace seis años impulsó una investigación para estudiar la capacidad protectora de la familia.

Estudiaron a cientos de jóvenes de entre 10 y 19 años del Gran Santiago y el resultado mostró lo esperable: padres cercanos y que ponían límites claros tenían hijos que sa-bían autoprotegerse de las conductas de riesgo (alcohol, consumo de drogas, trastornos alimentarios, temprana iniciación sexual, etc.).

Y padres ausentes y lejanos con adolescentes mucho más propensos a estos peligros.
Sin embargo, hubo un tercer grupo que nos desconcertó, relata Macarena Valdés.

Venían de familias muy disfuncionales, pero ellos no habían caído en ninguna de estas conductas de riesgo.

Siguieron investigando y llegaron a la conclusión de que la explicación estaba en la resiliencia.
El concepto viene de la física y alude a la capacidad de algunos materiales de recuperar su forma natural tras sufrir la embestida de una fuerza externa.

En sicología, su aplicación alude no sólo a la recuperación frente a lo adverso, sino a quedar mejor, más fortalecido.
Suele decirse que la resiliencia es una condición innata o que influyen en ella factores desde la temprana infancia.

¿No es tarde fomentarla en la adolescencia?
Nunca es tarde.

Conocimos casos de jóvenes que enfrentaron situaciones de mucha desprotección, como padres alcohólicos o con enfermedades mentales.

Salieron adelante y su sensación de haber podido afrontar eso les dejaba la autoestima muy en alto.

Por eso, los resilientes no quedan igual tras una dificultad, sino mejor.
- ¿Qué hay en estos jóvenes resilientes que los hace saber sortear los riesgos?
Muchos de ellos tienen condiciones innatas que los hacen, desde muy niños, captar que la respuesta a sus necesidades no está en sus padres, por lo que buscan a otros adultos cercanos como figuras significativas.

También aprenden a ser atrayentes y tienen dotes de líder.
- ¿Qué podrían hacer los padres para fomentar los potenciales rasgos resilientes de sus hijos?
Principalmente, ayudarlos a pensar.

Por ejemplo, para que hagan un proceso reflexivo frente a lo que les pasa.

Es muy distinto quedarse con la explicación de "mamá, me pasó esto porque el profe no me quiere", a invitarlo a reflexionar: "¿no habrá algo en ti que esté provocando esta situación?".

O, simplemente, invitarlo a ponerse en el lugar del otro .
- Sin embargo, lo más difícil es lograr que el adolescente acepte hablar de sus problemas con los padres.
Pero hay que invitarlo sin que suene a imposición.

A lo mejor, al comienzo te va a decir que le da lata, que en el fondo es vergüenza.

Como padre, hay que aceptarlo, haciéndole saber que uno estará disponible para cuando él lo desee.

Hay que estar atento a las señales.

Por ejemplo, frente a mi cama hay una banqueta y yo sé que cuando mis hijos se sientan ahí es porque quieren hablar.
- ¿Qué rasgos juveniles resilientes el mundo adulto no es capaz de ver?
Sin duda, la creatividad y el humor.

La primera ayuda a recomponer una experiencia difícil en algo diferente, que ayuda a crecer.

Y el humor permite sentir: "a pesar de todo, aún puedo reírme".

Pero los adultos no potencian esto.

Hay demasiada gravedad en el mundo educativo.

Yo me pasé toda la etapa escolar fuera de la sala: me echaban por ser la chistosa del curso.

Hubiera sido bien distinto si, en vez de sacarme, hubieran ocupado mi creatividad en las fiestas de fines de año.

Yo habría estado feliz preparando eso y no habría molestado a nadie.