Psiquiatría:
Síntomas como alucinaciones y delirios no son sinónimo de esquizofrenia; más del 80% de los bipolares los sufren en sus crisis.
Una semejanza en los síntomas y su aparición en la adolescencia hacen que muchos bipolares sean catalogados equivocadamente como esquizofrénicos.
El error en el tratamiento transforma sus vidas en un calvario.
"Después de 20 años de malos diagnósticos, no tengo cómo pagar lo bien que me siento.
Yo pensé que nunca iba a salir del hoyo en el que estaba.
Ahora soy capaz de hacer cosas que nunca pensé que volvería a hacer", confiesa Lilia Espinoza, presidenta de la Agrupación de Pacientes Bipolares del Hospital del Salvador.
Lilia, al igual que más del 5% de los chilenos, sufre de trastorno bipolar o maniacodepresivo, ya sea en sus formas graves o leves.
Como muchos de ellos, su enfermedad no fue diagnosticada correctamente y pasó la mitad de su vida creyendo que tenía esquizofrenia, una patología que al igual que la bipolaridad puede tener síntomas psicóticos, como alucinaciones, delirios, creer que la televisión y la radio le envían mensajes; sentirse vigilado, perseguido o poseído.
Un estudio realizado en conjunto por la Unidad de Enfermedades del Ánimo del Hospital del Salvador, el Hospital Piñero de Buenos Aires, el Neuropsiquiátrico de Córdoba y una clínica privada de Mendoza corrobora esta realidad.
La investigación, realizada entre los años 1999 y 2001 a pacientes con trastorno bipolar de esos centros, encontró que más del 75% de ellos recibió al menos un diagnóstico erróneo a lo largo de su vida.
De estos pacientes mal diagnosticados, el 41 % fue catalogado como esquizofrénico.
En Chile, ese error fue significativamente mayor (53%) que en Argentina, que fue de 32,5%.
Síntomas confusos
Carlos, un actor de 58 años, comenzó a sentir los síntomas de su enfermedad a los 14.
Fue diagnosticado como esquizofrénico y fue tratado con fármacos específicos para esa patología.
Esto lo llevó incluso a tratar de quitarse la vida.
"Me subí a un puente y en el momento en que me iba a lanzar escuché a un tipo que me decía "no vale la pena".
Me bajé y conversé durante horas con él, pero nunca le vi la cara.
Hoy, cuando recuerdo ese momento, todavía me queda la duda de si fue real o una más de mis alucinaciones", dice Carlos, quien hace dos años fue diagnosticado como bipolar.
Según el doctor Sergio Strejilevic, psiquiatra del Hospital Piñero de Buenos Aires y uno de los autores de la investigación citada, la confusión entre ambas enfermedades sucede porque algunos profesionales asocian la presencia de síntomas psicóticos como si fueran exclusivos de la esquizofrenia.
"Sin embargo, todos los estudios de investigación muestran que más del 80% de las personas afectadas por trastornos bipolares sufren estos síntomas en sus crisis".
Para Lilia el período en que supuestamente tuvo esquizofrenia fue uno de los más difíciles que le ha tocado vivir.
"Durante todo ese tiempo mi vida se resumió en dos lugares: un mes en mi casa y tres en el hospital.
El tratamiento no me servía; me sentía perseguida, me imaginaba cosas y no sabía qué hacer", recuerda.
Para el doctor Claudio Fullerton, psiquiatra de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, el error también se produce porque no se ha prestado suficiente atención al hecho de que un número significativo de pacientes bipolares inician su enfermedad en la adolescencia, período que ha sido asociado primordialmente con el comienzo de la esquizofrenia.
Otro factor de confusión apunta al hecho de que, por lo general, los pacientes maniacodepresivos tienen una personalidad carismática y afectuosa, pero algunos de ellos presentan un carácter retraído y tímido, que se parece más a los rasgos de los esquizofrénicos.
Actualmente la psiquiatría está centrada en detectar la enfermedad bipolar lo más pronto posible y en corregir los errores en su diagnóstico.
Para ello no basta sólo la experiencia clínica del especialista, sino que también se deben realizar exámenes de laboratorio y considerar los síntomas clínicos, los antecedentes genéticos, la evolución de la enfermedad y la respuesta de la terapia.
Volver a la vida
También es importante que tanto los pacientes bipolares como sus familias tengan acceso a información sobre el trastorno, para conocer sus características y tratamiento, la que debe ser facilitada por el médico.
Para Strejilevic, todo lo anterior es clave porque un enfermo que recibe el tratamiento correcto "tiene una importante chance de recuperar sus potencialidades y vivir una vida plena; esto a través de una combinación de fármacos estabilizadores del ánimo, como litio y lamotrigina, además de sicoterapias específicas".
Lilia es un buen ejemplo de que un tratamiento acertado ayuda al paciente bipolar a sobrellevar mejor la enfermedad.
Ella debe tomar medicamentos de por vida para controlar las diferentes fases de su trastorno.
"Me siento bien y tengo buena relación con mi familia.
Puedo caminar tranquila por la calle y ya muy pocos se acuerdan de esos días en que los vecinos, e incluso mis hermanos, me trataban de loca".