Por Patricia Escobar
Para los niños refugiados, para los afectados por la guerra y la violencia, para los desplazados y los exiliados, el mundo no puede acabarse.
La solución a sus problemas tiene un ingrediente que para muchos pasa desapercibido, y que para otros, empeñados en las macrosoluciones económicas, parece trivial.
Se trata del juego, un derecho y una herramienta que da los máximos resultados en muchos aspectos de la vida.
Curar, prevenir, educar, rehabilitar, hacer reír, son aspectos que se pueden lograr a través del juego, de la lúdica, que además, tienen un lenguaje universal y permite generar espacio de convivencia y superación insospechados.
Un grupo de franceses se dio cuenta de eso hace 25 años y, como una forma de ayudar a la humanidad, conformó una asociación, cuyo objetivo principal es darle la mano a los niños refugiados y desplazados del mundo.
Trabaja en América Latina desde hace más de 20 años.
El eje central de su trabajo es el juego, aunque ofrecen una ayuda global al niño en salud, nutrición, educación y apoyo psicosocial, a proyectos productivos y de reinstalación.
Philippe Valls, Presidente de "Niños Refugiados del Mundo", como se llama la organización, y Walter Pérez, del Area Psicosocial de la regional en Guatemala, estuvieron en Barranquilla para empaparse de lo que se está haciendo con desplazados, y quedaron gratamente impresionados.
LA IMPORTANCIA
El trabajo de este grupo de personas, que se financia básicamente con los aportes que les entrega el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia, la Unión Europea, la Unicef y donantes en el mundo entero, se sustenta en el hecho de que los niños de cualquier parte del mundo tienen alma.
Y el cuidado de ésta es tan importante para el desarrollo del ser humano, como cualquiera de las otras necesidades básicas, llámese alimentación, salud o educación.
Los problemas afectivos de los pequeños tendrán repercusiones en su edad adulta, sino se tratan con el mismo compromiso que se trata la falta de alimentación.
Los niños desplazados necesitan mucho más apoyo de la que uno puede imaginar.
Y por ello, esta ONG se dedica a ayudarlos, encontrando que el juego, es la mejor y más importante herramienta de trabajo para curar el alma de los niños, para ayudarlos a su desarrollo como personas, para hacer mejores hombres.
En lugares como Guatemala, donde llevan años trabajando, se pueden ver fácilmente los beneficios.
Los niños que han contado con su ayuda son hoy hombres o mujeres con un mejor concepto de sí mismos, hombres y mujeres que conocen de límites y de respeto, que manejan una escala de valores universal, que tienen menos tendencia al uso de alcohol, drogas o violencia.
"Todo niño necesita jugar.
Tiene que jugar porque es un derecho.
La Convención Internacional de los derechos del Niño así lo contempla", dijo Valls, un francés que domina el español, que hace algunos años estuvo por Bogotá, pero que es la primera vez que viene a la Costa norte de nuestro país.
El juego tiene consecuencias muy importantes en situaciones difíciles.
Permite el desarrollo en todos los niveles, especialmente cuando los niños viven condiciones difíciles.
A través del juego se facilita el aprendizaje, se aumenta la perfección en los resultados escolares y se disminuyen los comportamientos problemáticos del niño en el núcleo familiar.
El juego produce placer inmediato al niño, pero produce una alegría de vida.
"Si no hay alegría de vida, el niño no se mete en la vida y en lo que estamos esperando de él", asegura Valls, quien agrega que, "dentro del espacio del juego, un espacio que no pertenece en la realidad, el niño puede solucionar de manera simbólica los problemas no resueltos del pasado y enfrentar los problemas del presente, y al final, prepararse para las tareas del futuro.
Jugando se aprende a divertirse y a vivir".
LA UNIVERSALIDAD
El juego y muchos juguetes, como el vestido, son universales.
Lo que puede cambiar en un momento dado es la forma.
Que se sepa, no hay una sola cultura en el mundo, y parece que nunca la ha habido que no tenga una muñeca o que desconozca el sonajero.
Y eso por sí solo debería demostrarnos la importancia que esos elementos tienen en el desarrollo de la humanidad.
Adicionalmente, juguetes que no le podían ser comunes a culturas indígenas y africanas como es el carrito, por ejemplo, con la globalización, ya se han integrado a ella.
Y otros se han vuelto tan universales que no puede saberse su lugar de origen fácilmente como el dominó, el parqué, las damas y el ajedrés.
Para Philippe Valls, el peligro son los juegos industriales que no tienen ninguna relación con la cultura de un país.
EL TRABAJO
Niños Refugiados del Mundo tiene su sede principal en París.
En América Latina viene trabajando desde hace varios años en Honduras, México, Belice, Guatemala, El Salvador y Nicaragua.
Ahora está interesado en Colombia y especialmente en la Costa Caribe, donde conoció, en estos días, los trabajos que viene adelantando la Universidad del Norte.
De ellos tenía referencia, a través de Guatemala, donde una Fundación que apoya importantes programas de la Uninorte, la Bernad Von Leer, también presta su colaboración.
En Barranquilla hicieron una misión exploratoria, después de la cual presentaran una propuesta para empezar a trabajar.
Prefieren a nuestra zona porque creen que las comunidades que se beneficiarán son menos conflictivas, y les permiten comenzar respetando el principio de imparcialidad que los caracteriza.
NRM presta una atención global en los campos de salud, nutrición, educación y rehabilitación psicológica.
Envía equipos pluridisciplinarios de voluntarios que actúan a favor de los niños y de la identidad sociocultural de las comunidades.
La asociación capacita al personal local, llamados animadores.
Lo primero que hacen es articular proyectos basados en los pedidos y las necesidades de las comunidades donde van a laborar.
Después seleccionan y contratan el personal que trabajara con la comunidad, los capacitan en la importancia y el uso del juego, se les paga en dinero o con becas para que puedan seguir estudiando y se les hace el seguimiento y el acompañamiento necesario para lograr los objetivos.
Trabajan también en la apertura de espacios lúdicos para los niños y de centros de atención más generales para la comunidad; la apertura de centros de información o de atención y salas de reunión.
En todo ello laboraran primero que todo de la mano de la comunidad, después con la línea institucional: el estado o los representantes del Estado.