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Salud mental del preso: dime de qué país eres y te diré...

ÁNGELES LÓPEZ. Elmundosalud.com

En el Reino Unido, los centros ofrecen muchas menos actividades para los reclusos que las que se desarrollan en los españoles.
"Sin nada parecido a un televisor para centrar tu pensamiento en él, al final del día no tienes nada en lo que concentrarte.

Sin papeles o libros que estimulen tu mente, lo único que te queda es contemplar las cuatro paredes blancas de tu habitación...".

Este es uno de los testimonios que se recogen en el estudio realizado en el Reino Unido.


El aislamiento y la falta de actividad son las dos causas más importantes en el aumento de los trastornos mentales entre los internos ingleses.

Estos factores podrían no estar entre los españoles ya que en nuestro país se ofrecen muchas actividades que estructuran y organizan el tiempo diario de los reclusos.

No obstante, no se sabe con certeza cuál es la incidencia de estos problemas en nuestro país.

Según el gabinete de prensa de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias en España, los datos sobre presos con patologías psiquiátricas no tan graves como para estar internados en centros especializados no se recogen.


En España, tan sólo hay dos hospitales psiquiátricos penitenciarios, donde van reclusos con patologías mentales importantes, uno se encuentra en Sevilla y el otro en Alicante.

La población total de internos que ocupan estos centros es de 466 presos.


Andrés Gonzalo, director del Centro Penitenciario de Zuera, en Zaragoza, explica que se hacen estudios periódicamente sobre las patologías mentales y de otro tipo.

Además, la Administración Penitenciaria Central es la que se encarga de conceder los presupuestos de cada prisión.

Con este dinero, se organizan los medios disponibles y se diseñan las actividades semestralmente.


Las cárceles españolas se organizan por módulos en función de si el preso tiene una condena o si está en prisión preventiva en espera de un juicio.

También hay una clasificación del interno dependiendo de si necesita un tipo de programa de ayuda u otro.

Existen actividades enfocadas a resolver la adicción a las drogas o planes dirigidos a los agresores sexuales.


Por lo general, las actividades son muy variadas y tratan de llenar los tiempos muertos de los internos.

"La ociosidad es lo que genera más problemas", comenta José Luis, el funcionario del centro penitenciario de Valdemoro.


Un día cualquiera dentro de la mayoría de las prisiones españolas está muy organizado.

Sobre las ocho de la mañana, los presos se levantan, se asean y organizan su celda.

Tras el desayuno, comienza la tanda de actividades que se distribuyen antes y después del almuerzo.

Por la noche, se suele pasar el tiempo viendo la televisión hasta que llega la cena y luego cada uno vuelve a su celda para dormir.


Entre otras actividades, están las educativas para conseguir la titulación de los estudios básicos, el bachillerato o incluso una licenciatura gracias a un programa específico que la Universidad Nacional de Educación a Distancia tiene para reclusos.

Los talleres lúdicos, donde reciben clases de cerámica, cuero, etc.

son otra alternativa y hay convenios con el INEM para recibir cursos formativos.

Existen también actividades terapéuticas con psicólogos, trabajadores sociales, psiquiatras y otros profesionales que ofrecen una ayuda especializada.


En el Centro Penitenciario de Zuera, en verano, se potencian las actividades deportivas y acuáticas ya que cuentan con una piscina dentro de la prisión, lo que permite además realizar un curso de formación de socorrista financiado por el Fondo Social Europeo.

Las competiciones de fútbol, baloncesto, conciertos de música y proyecciones de cine, también están presentes.


Las ondas radiofónicas son otra opción para los reclusos de la prisión de Valdemoro ya que existe una emisora de radio cuya programación es desarrollada por ellos.

Una vez a la semana conectan con el espacio de "La Ventana" de la SER para realizar debates sobre diferentes asuntos.

En este centro además, cuentan con una biblioteca en la que hay libros en varios idiomas ya que los internos proceden de unos 50 países distintos.


Ninguna de estas actividades son obligatorias, el preso decide participar o no.

Además, no siempre hay plazas para todos, según han comentado las personas consultadas por elmundosalud.

Y, al problema de capacidad, se une la escasez de profesionales para impartir estos programas que dependen del presupuesto dedicado a cada centro desde la Administración Central.


Quizá el punto de unión de los problemas psiquiátricos de presos y funcionarios se pueda resumir en un párrafo: muchos reclusos, menos funcionarios, frustración por el poco tiempo para desarrollar las actividades y demasiado papeleo para llevar a cabo las mejoras que los funcionarios establecerían para modificar algunos factores del medio penitenciario.