1 Causas de la corrupción Psicológicas
Se refieren a la motivación interna de aquellos que intervienen en actos de corrupción.
Según algunos autores psicoanalíticos, la motivación del corrupto responde a la necesidad de los seres humanos de negar la vulnerabilidad que tienen a través de poseer y controlar cada vez más cosas.
Una especie que se sabe condenada a envejecer, morir, busca seguridad en algo que supuestamente podría entregarla: el dinero.
Según Aresti, la corrupción humana es la corrupción del sujeto consigo mismo.
El mismo se roba su verdad en aras de facilitarse la vida ya que la aceptación de ésta implica dolor, pero también la fortaleza interna para poder vivir de otra manera.
Posteriormente, podrá cometer corrupción en perjuicio de los demás, pues ya se produjo la corrupción fundamental, cual es la de robar su propia verdad; Concluye entonces Aresti que lo humano es accesible a la corrupción por miedo a la verdad, y esta es la base de las grandes corrupciones en el ámbito material.
Otro enfoque psicoanalítico estima que las personas que comúnmente actúan de forma corrupta, creando grandes desfalcos, desde su infancia aprendieron que para tener algo parecido al amor, tenían que comprarlo o robarlo.
2 Filosófico-morales.
La actualidad social parece estar dominada por la idea del cambio permanente, por lo volátil y lo ambiguo, existiendo una exacerbación de los valores de referencia, de función, finalidad, causalidad, etc (Baudrillard, en Silva y Hernández, 1995).
La sociedad se expone a un desarrollo incontrolable alterando la estructura natural, sin que este crecimiento tome en consideración límite alguno.
Junto a este desarrollo de los procesos, asistimos a una suerte de retirada de la participación, resultando indiferente aquello que no depende directamente de uno.
Este relajamiento de los valores colectivos, realza sin miramientos la figura del individuo, produciéndose una exacerbación del ser para sí (Silva y Hernández, 1995).
Hoy día las personas se inclinan más por el pequeño mundo que por mundos maximales.
Hoy día, lo que seduce no es el bien común, sino excención, la prerrogativa individual (Foucault, en Silva y Hernández, 1995).
Hay un apego a los beneficios de los valores individualistas en que no resulta inmoral pensar sólo en uno mismo.
Además, hay un cambio en los valores del trabajo.
Trabajar hoy día es una actividad que en lo posible se debe evitar; se ha desvinculado de la obligación moral respecto a la colectividad, de tal modo que el trabajo pasa a ser una actividad esencialmente al servicio del individuo
3 Sociológicas
Corrupción y burocracia
Godoy (1996, en García y otros, 1999) plantea que existen diversos factores que contribuyen a la génesis de la corrupción:
- los bajos ingresos de los agentes públicos,
- la ausencia de supervisión y de formación profesional,
- la falla en procedimientos contables que impiden detectar apropiaciones indebidas
- y el incremento de la burocracia gubernamental.
Es importante aclarar que no es la burocracia en sí la causa de posibles actos corruptos, sino que en los países en vías de modernización la corrupción tiende a debilitar o perpetuar la debilidad de la burocracia gubernamental.
El término "burocracia" se usa peyorativamente para denotar pérdida de tiempo, ineficacia y papeleo.
Sin embargo, los obstáculos para el desarrollo de algunos países han sido precisamente la carencia de estas técnicas de organización a gran escala (Encarta, 1998).
La burocracia es, de hecho, la estructura que permite ordenar los recursos humanos de una organización según un esquema jerárquico para desempeñar tareas especializadas basadas en reglamentos internos (Encarta, 1998).
Max Weber, estudioso de la estructura y principios de la burocracia, identificó las siguientes normas básicas fundamentales de ésta:
1) los funcionarios de la administración están organizados en una jerarquía de mandos,
2) los funcionarios son remunerados mediante un sueldo y no reciben gratificaciones por servicios,
3) la autoridad de los funcionarios proviene de su cargo y está determinada por éste,
4) el nombramiento responde a méritos probados, no a recomendaciones,
5) las decisiones se toman de acuerdo a reglas estrictas preestablecidas, y por último,
6) las burocracias actúan mediante la aptitud técnica y mantiene un registro de sus actuaciones (Encarta, 1998).
Según las normas básicas planteadas por Weber, la burocracia sería entonces precisamente un medio de control de la corrupción y no un producto de ésta, y como señala Fernández-Dols (en García y otros, 1999) si una sociedad permite, por omisión, pequeñas transgresiones en sus relaciones con las burocracias, favorece la aparición de un continuo de corrupción cuyos efectos a corto plazo son pequeños, pero que a largo plazo son nefastos para la sociedad.
Desde una perspectiva institucional, por otra parte, la posibilidad de que se produzcan actos corruptos se incrementará si el marco institucional o las normas establecidas por un gobierno no establecen los incentivos y los medios de cumplimiento obligatorios adecuados para evitar que los funcionarios públicos y lo usuarios perciban mayores ventajas en infringir las normas que en cumplirlas (Mosqueira, 1995, en García y otros, 1999).
4 Económico-racionales.
Suponen que el mecanismo de la corrupción es, en casi todo, semejante al que regula el mercado.
Esto es, que quienes se enfrentan a la posibilidad de violar las leyes hacen un cálculo de costo-beneficio, y que la corrupción prevalecerá siempre que sea rentable (Huntington y Scott, 1994).
Como en el mercado, habrá oferta de servicios ilegales mientras haya demanda, y que en situaciones de incertidumbre, las instituciones no podrán reducir los costos de transacción lo suficiente para dar incentivos a la obediencia.
Esta explicación también supone que el intercambio de servicios ilegales puede encontrar un punto de equilibrio general que resulte ventajoso para cumplir alguna función social (Huntington y Scott, 1994).
Una autoridad corrupta ve a su cargo como un negocio cuyo ingreso intentará maximizar.
El cargo se convierte, por lo tanto, en una unidad "maximizadora".
La dimensión de sus ingresos depende de la situación del mercado y su talento para encontrar el punto de ganancia máxima en la curva de la demanda pública (Johnston, 1968, en García y otros, 1999).
5 Psicosociales
La "Norma perversa"
De acuerdo a las consideraciones clásicas dentro de la psicología social, se considera que:
las normas son producidas de un modo más o menos consciente por parte de un grupo, siendo un elemento funcional de éste; pueden surgir como un marco de referencia espontáneo frente a lo ambiguo y constituyen un juicio concertado explícito sobre lo que se debe hacer dentro del grupo, al que deben sumárseles los medios coercitivos necesarios para mantener el acuerdo.
Según la conceptualización de Fernández-Dols:
las normas sociales no necesariamente son formadas por el mismo grupo y, aunque este fuese el caso, no poseen siempre una clara funcionalidad.
En muchas ocasiones pueden ser disfuncionales para el grupo, lo que puede originar la existencia de normas no cumplidas que paradójicamente incrementan su poder con el tiempo, ya que un grupo de personas necesita infringirlas para su propio beneficio, mientras otro espera fervientemente verlas realizadas.
Las normas perversas , serían aquellas normas formalizadas y sujetas a sanciones, que no parecen cumplirse y que tienen ciertas consecuencias negativas para el grupo social en su conjunto y que favorecerían la desintegración de la sociedad y la aparición de actos corruptos.
Es la "norma explícita e incumplible que un grupo asume o sufre por iniciativa de otro grupo o por propia iniciativa" (Fernández-Dols, 1993, p.95).
Por explícita se refiere al hecho de que un grupo de jueces ajenos a la norma podría predecir su cumplimiento con gran acuerdo, a partir del sentido común y del nivel de información que poseen.
Por incumplible se entiende que el cumplimiento de la norma se da en situaciones excepcionales o ideales.
La perversidad de estas normas estaría dada por los efectos negativos que brinda a la sociedad.
Existen variadas condiciones que pueden llevar a que una norma devenga perversa.
Entre ellas, podemos destacar:
Ambientes rápidamente cambiantes y complejos, en los cuales las fuentes normativas antes respetadas son sistemáticamente desvalorizadas.
Errores en la formulación y diseño de las normas, lo que las hace desde el primer momento inútiles.
Mayor preocupación de la legitimidad que del cumplimiento de la norma, entendido esto como la preocupación excesiva porque el objetivo de la norma sea valioso, sin preocuparse de las posibilidades reales de cumplimiento.
Las normas no se originan perversas, devienen perversas con el paso del tiempo.
Se verifica su perversidad primero, con el incumplimiento masivo.
Pero esta no es condición suficiente: es necesario, además, que se produzcan efectos negativos en su incumplimiento para que se considere perversa.
Efectos psicosociales de las Normas Perversas
Efectos en la influencia social
La incompetencia por parte de las autoridades para promulgar normas adecuadas lleva a la carencia de recursos para hacerlas cumplir, desmoralizando por igual al subordinado y a la autoridad.
Esto lleva a un aumento en la crítica de quien trata de hacer cumplir la norma más que a quien elude la norma
Además, "las sanciones positivas o negativas que se deriven de una norma perversa son percibidas como un agravio comparativo que excluye toda idea de justicia o equidad" (Fernández-Dols, 1993, p.96), aunque la sanción no haya sido arbitrariamente aplicada.
De este modo, disminuye el control social sobre otras normas y aumenta el relajamiento en su cumplimiento.
La persona que transgrede la norma es considerada de modo negativo, pero se le atribuye un cierto poder al lograr imponer pautas alternativas de conducta.
Efectos intergrupales
Debido a que la sanción de la norma perversa es considerada arbitraria, se forman ciertos grupos para obtener y proporcionar ventajas de esta arbitrariedad.
Se ubicarían entre la autoridad y los subordinados, estableciendo reglas paralelas ("reglas del juego mafioso"), cuyo objetivo sería enfrentar y adaptarse a la existencia de una norma perversa.
Estos grupos, que siguen sus propias normas, pueden tener un notable efecto destructivo, diluyendo al grupo social en núcleos o subgrupos que negocian o imponen una forma de vulnerar la norma.
Tales grupos giran en torno a un líder, que como ya habíamos señalado, se considera negativo pero poseedor del poder y habilidad necesarios para proporcionar soluciones a sus clientes.
Consecuencias de la norma perversa
Las dos principales consecuencias de las normas perversas son la desmoralización y la corrupción.
La desmoralización consistiría en la visión negativa de la autoridad encargada de imponer este tipo de normas y una mayor tolerancia a otro tipo de transgresiones.
La corrupción se traduciría, por una parte, en la aparición de fuentes de poder alternativas, capaces de manipular la situación a favor del individuo que transgrede la norma e imponer otra norma alternativa en propio beneficio y, por otra parte, a una mayor tolerancia de la opinión pública frente a este tipo de acciones ilícitas.