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VINCULOS TEMPRANOS : EL APEGO

Ps. Verónica López, para Psikis.cl

Cada vez más se habla en el lenguaje común de la importancia del apego.

Las maternidades atraen a posibles pacientes creando situaciones ambientales especiales que facilitan el contacto entre el recién nacido y los padres, en especial con la madre.

Aducen que el apego con sus hijos puede reflejarse en una buena relación futura.

Es claro que los padres están cada vez más impulsados y estresados en intentar de hacer las cosas bien.

Es posible ver que los padres jóvenes están más interesados en la crianza y también que intentan informarse a través de revistas, libros, artículos, etc.


Desde que los padres saben de la existencia de un embarazo fantasean con las características de su hijo, lo esperan y se vinculan con la idea de éste.

Es decir, existe una relación, que influirá en el niño, desde antes del nacimiento.

Así, se crea un espacio en la madre que permite recurrir a él incluso antes de las percepciones concretas de la existencia del feto.


Alexandra Piontelli, psicoanalista, en 1992 publicó un estudio de la vida prenatal y sus impactos en el desarrollo futuro del individuo.

Usando el método de observación madre e hijo desarrollado por Bick estudió vía ultrasonido las ecografías de 11 fetos.

Sus conclusiones sugieren una notable continuidad en comportamientos de la vida pre y post natal.

Los estudios apuntan a mostrar la importancia de la vida prenatal, mostrando a la vez las actitudes y comportamientos de los padres mientras registraba los ultrasonidos.

El tema que plantea es que la relación entre constitución y ambiente incluye la vida prenatal.


En la primera etapa del desarrollo, con el nacimiento del hijo, se produce una constatación de las fantasías de los padres con la realidad.

Ven cómo es el niño, cuál es su cara, su porte, su olor, sus gestos, la velocidad de los mismos, sus movimientos, etc.

Luego de un tiempo se evidencian otras características constitucionales del niño: sus tiempos, sus horarios, su irritabilidad, su capacidad para calmarse, su susceptibilidad ante el ambiente, etc.

(Tustin, 1987, en Barreras Autistas en Pacientes Neuróticos).

Esta es obviamente una situación muy difícil tanto para los padres como para los cuidadores, porque es un tiempo de alta demanda emocional, alto estrés y mucha frustración, porque en un comienzo no se cuenta con el recurso del lenguaje.

Es decir padres e hijos no conversan ni llegan a entendimientos en un sentido estricto de la comunicación verbal.


Los estudios demuestran que lo más importante en esta etapa es la conexión entre la madre y el recién nacido.


Conexión se puede entender como la disposición psíquica y física entre la madre y su bebé.

Esta disposición si bien incluye un tiempo real que sí es importante entre la madre y su bebé, también incluye la apertura mental en que se encuentra la madre para poder "adivinar" las claves del bebé.


Los pequeños viven y eso implica que sí se hacen parte de lo que ocurre en el ambiente.

Una madre apurada, una madre estresada, una madre calmada, enojada, es sentida por la guagua, aunque no tenga el vocabulario para descifrar sus sensaciones.

Lo que demuestran los estudios, sobre todo partir del método de observación de bebés de Ester Bick es que los bebés tienen comportamientos distinguibles, pero que los adultos no entendemos en general, o una madre "no dispuesta", no logra descifrar.


Nos encontramos frente a una situación en que la madre y el bebé se comunican, pero a través de lenguajes diferentes.

La disposición entonces alude al esfuerzo que hace la madre por entender y contener a su bebé.

Se espera que sea la madre quien haga este esfuerzo y no el hijo, ya que este aspecto se relaciona con posteriores patologías de la personalidad.

En estas últimas situaciones descritas son los hijos quienes se acomodan a los deseos de la madre, entrando en una constante espiral orientada a satisfacer a los otros por sobre las necesidades propias.


La intención de crear vínculos tempranos, no sólo debe contentarse con las primeras horas de vida, sino con la disposición de la que hablo durante la primera infancia.

El trabajo es más arduo y largo.

Es un buen intento crear las condiciones para un apego temprano, pero hay que entender que este trabajo es una facilitación para un proceso que recién comienza.


El sentido del período de licencia postnatal se relaciona con este aspecto.

Por cierto que son muchos los quehaceres nuevos cuando llega una guagua a una casa, pero el más importante se relaciona con la "alimentación o nutrición psíquica y física".

El vínculo requiere tiempo y disposición, requiere paciencia y tolerancia porque vincularse con un recién nacido suele ser altamente estresante, sobre todo cuando no se logra descifrar las claves de comunicación.


Según Frances Tustin (1987), en esto que comentamos juega un rol esencial la etapa de amamantamiento del bebé.

"La manera en que el pecho lo da y la manera en que se lo toma dejan una marca, para bien o para mal, sobre la psique en desarrollo".

La autora plantea que no sólo es importante esta primera etapa de contacto, sino el cómo se produce la separación de la simbiosis inicial representada en el amamantamiento.

En los casos traumáticos dejaría un "agujero negro" que no es posible de tapar, ni siquiera con los objetos duros que caracterizan lo autista.

Todas estas dinámicas ocurren sin la utilización del lenguaje, más bien éste queda supeditado a la elaboración de esta primera etapa que plantea Tustin.

Una madre con dificultad de contener estas comunicaciones no habladas, es una madre con dificultades para contener las rabias y angustias de su hijo(a).


La aparición de la rabia es inevitable aunque frecuentemente inconsciente.

Más aún, la agresión forma parte de las relaciones humanas más negada o no.

Todo vínculo tiene aspectos amorosos o libidinosos y aspectos de agresión o rabia, existiendo todas las combinaciones posibles entre estas dos variables (Kernberg, 1995).

La madre no ha dejado de querer a su hijo porque esté más rabiosa, éstos son aspectos normales dentro de los vínculos humanos.

El tema que se plantea es cómo poder trabajar para poder integrar aquellos aspectos agresivos dentro de la relación.


No sólo estoy mencionando la estructura de personalidad de los padres, sino que de sus expectativas, relación con el embarazo, vínculo con el feto, con el recién nacido, con el niño y obviamente con la persona en desarrollo.

Ps.

Verónica López, para Psikis.cl