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RESILIENCIA Y VÍNCULOS AFECTIVOS

Psicóloga Cecilia Taborga

Adaptación y síntesis de " Estado del arte en resiliencia", O.P.S.,
1997


El concepto de resiliencia


El enfoque de la resiliencia parte de la premisa que nacer en la pobreza, así como vivir en un ambiente psicológicamente insano, son condiciones de alto riesgo para la salud física y mental de las personas.

La resiliencia se preocupa de observar aquellas condiciones que posibilitan el abrirse a un desarrollo más sano y positivo.

Es decir, aquellas personas que desarrollan competencia a pesar de haber sido criadas en condiciones adversas, o en circunstancias que aumentan el riesgo de presentar psicopatologías.

Este grupo de personas ha sido denominado como resiliente.
La resiliencia no está ligada a la fortaleza o debilidad constitucional de las personas, sino que su comprensión incluye una reflexión respecto de cómo las distintas personas se ven afectadas por los estímulos estresantes, o sobre cómo reaccionan frente a éstos.

"La negociación que las personas hacen frente a las situaciones de riesgo".


El vocablo resiliencia tiene su origen en el idioma latín, en el término resilio que significa volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar.

El término fue adaptado a las ciencias sociales para caracterizar aquellas personas que, a pesar de nacer y vivir en situaciones de alto riesgo (deprivación económica, divorcio de los padres, desastres nucleares, maltrato, delincuencia o psicopatologías de los padres, institucionalización), se desarrollan psicológicamente sanos y exitosos.


Factores que promueven la resiliencia


1) Características del temperamento, tales como un adecuado nivel de actividad, capacidad reflexiva y responsividad frente a otras personas.
2) Capacidad intelectual y la forma en que ésta es utilizada.
3) Naturaleza de la familia, respecto de atributos tales como su cohesión, la ternura y preocupación por el bienestar de los niños.
4) Disponibilidad de fuentes de apoyo externo, tales como contar con un profesor, un padre/madre sustituta, o instituciones tales como la escuela, agencias sociales o la iglesia, entre otros.


Factores que actúan en calidad de protectores, y por tanto, pueden proteger o mitigar los efectos de la deprivación temprana, promoviendo a su vez los comportamientos resilientes en niños que viven en ambientes considerados de alto riesgo.


Son los siguientes:


* Inteligencia y habilidad de resolución de problemas.

Una condición necesaria aunque no suficiente para la resiliencia, es poseer una capacidad intelectual igual o superior al promedio.
* Género.

Pertenecer al género femenino es considerado como una variable protectora, ya que se ha observado una mayor vulnerabilidad al riesgo en los hombres.

Estos estarían más expuestos que las mujeres a experimentar situaciones de riesgo en forma directa.

En situación de quiebre familiar, los niños tienen más probabilidad que las niñas de ser reubicados en alguna institución.

Los niños tienden a reaccionar a través de conductas oposicionistas con mayor frecuencia que las niñas, lo cual a su vez genera respuestas negativas de parte de los pares.

Las personas, tienden a interpretar de modo distinto las conductas agresivas de los niños que las de las niñas ya castigar más severamente estos comportamientos en los varones.
* Desarrollo de intereses y vínculos afectivos externos.

La presencia de intereses y personas significativas fuera de la familia, favorece la manifestación de comportamientos resilientes en circunstancias familiares adversas.
* Apego parental.

La relación cálida, nutritiva y apoyadora, aunque no necesariamente presente en todo momento, con al menos uno de los padres, protege o mitiga los efectos nocivos de vivir en un medio adverso.
* Temperamento y conducta.

Se ha observado que aquellos adolescentes que presentan características resilientes, han sido catalogados como niños fáciles y de buen temperamento durante su infancia.
* Relación con los pares.

Los niños resilientes se caracterizan por tener una
relación de mejor calidad con sus pares que los niños no resilientes.

La teoría del vínculo


El vínculo inseguro ha sido identificado entre los niños y sus padres como una señal importante de deprivación psicosocial, negligencia y/o maltrato.

Los comportamientos de desorganización, han sido observados con mayor frecuencia en casos que previamente haya estado presente alguna forma de deprivación o maltrato severo.


El hecho de que los niños cuenten con seguridad (vínculo seguro) los dos primeros años de vida, ha mostrado predecir una importante cantidad de atributos, tanto en niños en edad preescolar, como en etapas posteriores del desarrollo.

Estos atributos han mostrado ser característicos de niños resilientes.

Tales como:
- Adecuado comportamiento social.
- Regulación afectiva.
- Capacidad de resistencia en situaciones desafiantes.
- Orientación hacia los recursos sociales.
- Habilidades cognitivas


La influencia que los padres ejercen sobre el niño, la que permanece fija al menos los dos primeros años de vida, puede ser altamente adaptativa.

El aislamiento de los modelos internos de trabajo de los niños, permite la creación de un modelo interno de trabajo seguro, junto a uno o más modelos inseguros.
Esto sería representativo de los niños, que a pesar de ser maltratados, siguen mostrando comportamientos resilientes.


La presencia de una figura, aunque remota, estable y respondedora en la vida temprana del niño puede constituirse tanto en factor protector como también, promover un tipo de relación segura, contribuyendo al fortalecimiento de la resiliencia en el niño.


Uno de los aspectos importantes a destacar, es el hecho de que la presencia de la variable "capacidad de reflexión" es muy poderosa.


Los comportamientos resilientes muestran similitud con las personalidades obsesivo-compulsivas, y por lo tanto, el manejarse resilientemente implicaría contar con algunos rasgos de este tipo mencionado.