Doctor Giuseppe Nappi, investigador de la Universidad La Sapienza de Roma.
La automedicación y el abuso de ciertos fármacos pueden causar dependencia y prolongar el dolor de cabeza que se quiere evitar.
Pese a que es una de las molestias más frecuentes del ser humano, la cefalea se ha transformado en un verdadero dolor de cabeza para los neurólogos.
La automedicación y el abuso de medicamentos han llevado al aumento de una dolencia que hoy afecta a unos 400 mil chilenos: la cefalea de rebote.
Cuando alguien toma analgésicos, ergotamínicos, tranquilizantes u otro tipo de medicamentos en forma continua y prolongada en el tiempo, prácticamente se hace un adicto, y termina sufriendo una cefalea crónica, dice el doctor Nelson Barrientos, miembro de la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía.
Es tal la relevancia que ha tomado a nivel mundial este problema, que ahora aparece oficialmente en la nueva clasificación de cefalea - después de 15 años de realizada la primera- , dada a conocer el mes pasado en la última reunión de la International Headache Society, en Roma.
Dos de sus redactores están en el país, participando en el XI Congreso Panamericano de Neurología, que finaliza mañana.
La cura se convierte en la causa de la enfermedad, dice uno de ellos, el médico italiano Giuseppe Nappi, académico e investigador de la Universidad La Sapienza de Roma y del Instituto Neurológico Casimiro Mondino de Pavia, para referirse al hecho de que el mismo medicamento que quitaba el dolor ahora empieza a producirlo.
Se produce una alteración a nivel neuronal, en los sistemas de procesamiento del dolor, que los hace responder al revés y cada vez más resistentes a los medicamentos, agrega el doctor español José Lainez, director de la sociedad.
Al final, el paciente termina con
un dolor de cabeza crónico, frente
al cual no hay medicamento que lo alivie.
Así le ocurrió a Elizabeth Olivos (50), quien llegó a estar 19 años con cefaleas constantes.
Tenía dolores insoportables y no hallaba qué hacer.
Había momentos en que tomaba seis pastillas en el día, pero no pasaba nada, cuenta.
En rigor, quien toma más de cuatro tabletas al mes - sobre todo ergotamínicos-, por al menos tres meses, ya es un adicto, advierte el doctor Barrientos.
Suele ocurrir que de a poco van aumentando la dosis.
Un paciente, profesional, que atendí este año llegó a consumir 240 tabletas mensuales, precisa.
Nada de raro si se considera que anualmente en el país se venden más de 40 millones de fármacos contra la migraña o jaqueca.
Tratamiento adecuado
Precisamente, el problema surge por desconocimiento: la gente no distingue entre una cefalea tensional y una migraña (ver infografía), los dolores de cabeza más comunes, pero que requieren diferente tratamiento.
No hay mucha conciencia respecto a que es una enfermedad que se debe tomar en serio.
La mitad de la población consulta, pero la mayoría se autorreceta, dice Nappi.
Muchas veces, la cefalea de rebote no tiene un diagnóstico correcto y la persona se desespera.
El tratamiento implica la suspensión de todos los medicamentos, lo que, en definitiva, genera alivio al paciente.
Pero el manejo de la cefalea por abuso de medicamentos no es fácil, advierte el doctor Lainez.
De hecho, se produce una cefalea por privación, un dolor de cabeza muy fuerte.
Si no le explicas bien al paciente que le va a pasar esto, puede acudir a un servicio de urgencia y recibir algún tipo de analgésico que interrumpa el tratamiento, cuenta Barrientos.
Elizabeth Olivos vivió el proceso de desintoxicación hace seis meses.
Fue horrible, había momentos en que gritaba que quería mis pastillas, igual que una drogadicta.
Pero tuve el apoyo de mi esposo y de mi hijo, y ahora estoy mejor.
Al cabo de 15 días de haber suprimido los medicamentos, se produce una disminución del dolor en intensidad y frecuencia, hasta que reaparece la cefalea original, para la cual se aplica el tratamiento más indicado, sobre todo de carácter preventivo (como el ácido altroico, el dopiramato, la toxina botulínica o incluso terapias alternativas, como acupuntura o yoga).
No obstante, el doctor Nappi advierte que se debe controlar a los pacientes, porque se ha visto que al poco tiempo un tercio de ellos cae nuevamente en la dependencia.
Estamos estudiando qué ocurre.
Sabemos, por ejemplo, que la mitad de los migrañosos tiene un disturbio del ansia generalizado, que un tercio sufre de depresión mayor recurrente y que un cuarto padece ataques de pánico.
Por ello, precisa que la terapia debe ser integral, tanto farmacológica como conductual.
Problemas secundarios
Además del riesgo de crear dependencia y cefalea por rebote, el exceso de medicamentos puede producir depresión, insomnio, hipertensión, cambios de carácter (irritabilidad, agresividad).
También está el riesgo de sufrir alteraciones de la retina, úlceras gástricas y, aunque cada vez es menos frecuente, gangrena en manos y pies, debido a la constricción de las arterias.
Además, si el paciente es de la tercera edad o hipertenso, se expone a un infarto al miocardio o a una hemiplejia (problemas que, por desgracia, también se han observado en personas más jóvenes).
Los niños también sufren
Las cefaleas también agobian las pequeñas cabezas de los niños.
En Chile constituyen la tercera causa de consulta entre los neuropediatras; de hecho, se estima que alrededor del 50% de la población infantil padece dolores de cabeza y, de ellos, el 16% sufre cefalea crónica.
Más que un origen orgánico, es frecuente que se deban a factores sicógenos o tensionales.
A partir de los cinco años un niño puede manifestar este tipo de dolor, por ejemplo, llevándose las manos a la cabeza.
Pero lo más frecuente es que las cefaleas surjan durante la etapa escolar (por problemas académicos o de conducta).
Asimismo, cuando hay dificultades familiares o conflictos entre los padres, los menores suelen experimentar dolores de cabeza así como malestares abdominales.
La consulta es necesaria cuando la cefalea dura más de lo normal, se asocia a vómitos o náuseas, o cuando limita las actividades habituales del niño.
CIFRAS
Entre el 85% y el 90% de la población ha tenido algún tipo de dolor de cabeza en su vida.
En Chile, el 18% de las mujeres y el 5% de los hombres sufren migraña.