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La clave para superar la crisis es elaborar un proyecto

Tesy de Biase. LA NACION, Argentina

Según la psicóloga Beatriz Goldberg
Es el punto de partida para reconstruir el aparato psíquico que ha sido dañado


* Hay que tratar de convertir las dificultades en oportunidades para un cambio positivo
* Es fundamental restablecer las redes sociales solidarias
Arrasó con creencias, ahorros, proyectos, sistemas de valores, esperanzas.

Sembró incertidumbre, indignación, odio.

Disparó ataques de pánico, descompensaciones metabólicas, depresiones.

Pero el huracán detuvo su expansión destructiva y cada uno, desnudo, tuvo que responderse cómo reconstruir el territorio arrasado y "convertir la crisis en motor de cambio", tal como intenta desentrañar la psicóloga Beatriz Goldberg desde su libro "Estoy a tiempo todavía", de reciente aparición.


"Frente a la crisis que sufrió la Argentina en los últimos años, nos quedaron dos caminos: hundirnos en la depresión o refundar nuestras vidas", comenta la autora, que apuesta a un proceso de crecimiento que implica "optimizar los propios recursos sin esperar todo del afuera y enfrentar las dificultades en lugar de esconderlas, para convertirlas en una oportunidad positiva de cambio".


"Lo que posibilita sobrevivir a ese sentimiento de desolación y catástrofe es organizar un plan de acción; la clave para superar una crisis es elaborar un proyecto existencial posible", recomienda.


Por su parte, Adriana Schiera, desde un artículo publicado en la revista de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar (SATF), con el título de "Crisis social, incertidumbre y vulnerabilidad somática", bucea en las profundidades desde donde comienza a emerger, otra vez, el ave fénix nacional.


"Se produjo un cambio en las reglas de juego, sin participación ni acuerdo del destinatario, y cuando lo dicho, lo escrito y lo acordado arbitrariamente se modifican, el individuo queda perplejo, entra en estado estuporoso; si reacciona puede hacerlo de forma violenta como fruto de la indignación y puede enfermar.

Pero en todos los casos ve amenazado el sistema que lo sostiene, pierde la esperanza y no sabe cómo organizar su caótica realidad.


"En un instante se puede destruir lo que llevó milenios elaborar y la persona ve cómo se desmoronan los sostenes sobre los que construyó su vida", para ingresar en el resbaladizo territorio de la incertidumbre.


Frente a este proceso devastador sobre el aparato psíquico, sólo comparable con el efecto traumático provocado por situaciones límite como la muerte y la enfermedad, Schiera propone un minucioso trabajo terapéutico que devuelva el sentido y disipe la sensación de locura: "Basta que haya un lugar donde la persona se sienta reconocida, para que pueda luchar con su perplejidad, confusión o cualquier otra forma en la que haya reaccionado al bombardeo de sus creencias.

Es en ese espacio donde el yo aplastado puede esponjarse y recuperar su humanidad".


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Reconstruir los vínculos
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"El atravesamiento de una profunda crisis tiene para el psiquismo un efecto de agresión o golpe.

Elaborar esa crisis es como reconstruir una ciudad devastada, rearmar algo que se rompió, que se quebró y que, luego de rearmado, no quedará igual.

Podrá ser mejor o peor, pero nunca igual", aporta la psicóloga Graciela Saladino, del Centro de Tratamiento Dra.

Bender.

"Debemos construir nuevas herramientas, pues las que tenemos ya no nos sirven".


.Responsable del seminario sobre crisis vitales en la cátedra de Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UBA, Saladino compara las crisis psicológicamente imprevisibles con las previsibles, es decir, aquellas situaciones vitales como la adolescencia o la vejez que enfrentan desafíos y exigen cambios.


"La salud mental está puesta a prueba en cada una de esas situaciones de torbellino interno; el dolor y la desorganización están presentes, pero es posible en cada oportunidad una salida en positivo deponiendo viejas ilusiones omnipotentes y aceptando que debemos construir una nueva realidad sin pensar que la solución nos va a ser dada."
Tal como sucede en todas las situaciones existenciales de crisis, es posible extraer una enseñanza positiva.

"Como sociedad debimos enfrentarnos ante nuestra propia inermidad; sentimos el dolor de ya no ser lo que creíamos ser y para reconstruir nuestra sociedad tendremos que convertir el exitismo individualista en el que estábamos sumergidos en un trabajo colectivo, con la reconstrucción de redes sociales solidarias que defiendan el bien común", se entusiasma.


Y Goldberg, optimista, concluye: "Es impresionante cómo hemos cambiado los argentinos.

Construimos nuevos tejidos de contención social; salimos del individualismo y estamos modificando esa cultura melancólica y quejosa.

Con mayor flexibilidad, mucha gente se permite disfrutar o compartir aquello que antes guardaba.

Estamos respirando un aire esperanzador contagioso que convierte el tradicional círculo vicioso negativo en un círculo virtuoso positivo".


Consejos


Primer paso: lo más importante para encontrar el propio camino de salida de la crisis es dar el primer paso, asegura Beatriz Goldberg.

Y, para dar ese primer paso, es necesario saber dónde poner el pie.


Proyectos: la primera medida de emergencia consiste en elaborar proyectos de corto, mediano y largo plazo, con sus respectivos objetivos y los caminos más cortos para alcanzarlos.


Flexibilidad: hay que elaborar proyectos que permitan obtener algún resultado en el corto plazo, pero que estén basados en estimaciones objetivas de las propias posibilidades y del medio, y que sean suficientemente flexibles como para cambiar de estrategias sobre la marcha.


Fortalezas: es fundamental centrarse en las fortalezas y no proponerse imposibles, ya que éstos significan una vía directa hacia la frustración.