No son bulímicos ni sufren ningún trastorno psiquiátrico, pero varias veces en la noche se ven impulsados a asaltar la nevera o a comer lo que encuentren a su paso sin darse cuenta de lo que hacen.
Son los «comedores nocturnos», una variante del sonambulismo denominada «síndrome alimentario nocturno» que provoca sobrepeso y pone en riesgo a quien lo sufre.
¿Podría comerse un bocadillo de colillas aderezado con toda su ceniza o quizá una deliciosa tostada de mayonesa con mermelada? Probablemente nunca lo haría de forma consciente, pero las personas que padecen lo que los neurólogos llaman «síndrome alimentario nocturno» alimentario nocturno» no sólo lo hacen sin ningún remilgo sino que son incapaces de evitarlo.
Cada noche o hasta cinco o seis veces durante el sueño avanzan en la oscuridad en busca de comida.
En ningún momento son conscientes de lo que hacen, son sonámbulos que sólo deambulan por la casa para saciar su apetito.
A veces optan por combinaciones esperpénticas de alimentos que, a lo más, dejan al comedor nocturno un dolor de estómago, como recuerdo de las extravagancias de la noche.
Aunque los verdaderos peligros que acechan a este tipo de sonámbulos son otros.
Si en sus paseos nocturnos se encuentran con una botella de lejía o detergente líquido pueden tomárselo con la misma firmeza con la que se tomarían un vaso de agua.
O beber un vaso de leche hirviendo que les abrase la garganta, o atragantarse con cualquier alimento, porque en ese estado, los sonámbulos no degluten correctamente.
Riesgo de accidentes
Los accidentes son más peligrosos cuando el sonámbulo comedor intenta cocinar dormido.
Tanto por las quemaduras, como por las veces que dejan el fuego o la llave del gas abierta durante toda la noche.
Al día siguiente nadie recuerda lo que ha ocurrido.
Puede que se despierten con dolor de estómago, la cara y las manos manchadas de chocolate y tabletas de golosinas desperdigadas por toda la cocina y se pregunten desconcertados, ¿quién ha entrado en mi casa anoche?
A esa incertidumbre por la que pasan muchos pacientes de no saber lo que les sucede hasta que se les diagnostica la enfermedad, se suma el problema de los kilos de más.
Personas que empiezan a engordar y no pueden evitarlo porque comen de forma inconsciente.
Francisco Segarra, psicólogo clínico de <span font-family:="" "="" arial\?="">Poco se sabe de este síndrome que suelen padecer personas que fueron sonámbulas durante la infancia o tenían antecedentes familiares y se encuentran en una etapa de su vida con mucho estrés y ansiedad.
Algunos- científicos sugieren que la leptina, la hormona que regula el metabolismo podría explicar las acciones de los «comedores nocturnos» y, en algunos pacientes lo relacionan también con trastornos alimentarios conocidos como la bulimia y la anorexia.