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Exámenes, presiones de competitividad y recarga académica provocan serios trastornos en alumnos

Claudia Alarcón H. Empresa Periodística El Norte S.A.

Agotados por el estudio


Las presiones de rendimiento escolar y la avalancha de pruebas de fin de año suelen desencadenar severos cuadros depresivos en los alumnos.


Primeros síntomas


Algunos de los trastornos físicos, sicológicos y sociales más frecuentes asociados al estrés varían desde simples dolores hasta cambios conductuales severos:
- Dolores de cabeza y espalda
- Agotamiento y permanentes cuadros de insomnio
- Obesidad
- Agresividad y continuas depresiones
- Dificultades de memoria y una evidente falta de concentración
- Menos deseo por establecer relaciones de amistad
- Inseguridad y falta de autoestima
- Constante mal humor y ansiedad
- Transpiración excesiva

Cómo prevenir


Para evitar los efectos nocivos y la baja de defensas consecuencia del estrés, los especialistas entregan diversos consejos:
- Dieta equilibrada: alimentos ricos en vitamina B (vegetales verde oscuros como el brócoli, acelgas y espinacas.

También cereales y leguminosas)
- Consumir alimentos relajantes (plátano, almendras, germen de trigo y semillas de girasol)
- Evitar el alcohol, café, bebidas cola, alimentos enlatados
- Hacer gimnasia
- Practicar algún pasatiempo
- Amigos con quienes compartir lo bueno y lo malo
- Mejorar la distribución del tiempo, con momentos para el ocio o el entretenimiento y otros para estudiar
- Asimilar técnicas de estudio en las mañanas, porque es cuando se está más despejado y se asimilan mejor las cosas
- Hacer un alto cada 90 minutos y caminar, abrir las ventanas y despejar el ambiente
- Dormir bastante

Fin de año: sinónimo de árboles decorados, abrazos y festejos.

También el tiempo justo para cerrar un ciclo que generalmente viene acompañado de una fuerte carga de "nervios", sobre todo para los escolares.

Graduaciones.

Exámenes.

Nuevos desafíos.

Aislamiento.

Agresividad.

Silencio...

expresiones frecuentes de que algo pasa.
Cerca de mil menores de escuelas y liceos municipales con serios trastornos emocionales y de conducta acuden mensualmente a uno de los pocos (por no decir el único) centros de atención sicosocial de Antofagasta implementado por la Corporación Municipal de Desarrollo Social (Cormudeso).
Las cifras muestran que el estrés y otros trastornos emocionales entre los estudiantes han ido en aumento en los últimos años, lo que según explica Gloria Faunes, coordinadora del programa, indudablemente se agudiza en los últimos meses del año.
El principal problema dice es "tener que responder y simplemente no lograrlo".
Reconoce que hace un par de años el tipo de consultas más frecuente estaba asociada netamente a problemas de aprendizaje, hoy el tema es otro: el silencioso estrés.

PREOCUPACION


Dice que es preocupante el grado de agresividad que alcanzan algunos menores, situación que se ha hecho más frecuente entre las niñas.

"A uno le cuesta imaginar ciertas cosas como la violencia entre las niñas que se golpean a patadas.

Esto también tiene que ver con el hecho de no saber resolver los problemas más que por esa vía, tal vez imitando el ejemplo que tienen en la casa".
En otros casos, también extremos, los pequeños generan una verdadera fobia al colegio y simplemente se niegan a asistir a clases.
La profesional asegura que el problema no discrimina edad, sexo, ni tampoco nivel de ingresos, aunque en algunas ocasiones el estrés también puede estar asociado a problemas económicos.

PRESION ACADEMICA


La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al estrés como un conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción, en otras palabras, es una respuesta a demandas internas o externas.
Los "períodos críticos" se presentan cuando comienzan los exámenes o las pruebas finales que aportan un alto porcentaje al promedio global de notas.

Aquí muchos estudiantes no duermen bien, pierden la concentración y hasta presentan trastornos físicos como vómitos y dolores de cabeza frecuentes...

así los esfuerzos por conseguir buenas calificaciones resultan muchas veces un "pequeño desastre".
Y es que las mayores presiones académicas pueden agudizar las inseguridades y conflictos internos de muchos estudiantes.

En los jóvenes hay una autoexigencia muy estricta y elevada.

Metas que son difíciles de alcanzar en un corto tiempo si es que durante el año no hubo una planificación adecuada o no tiene el apoyo de los padres (apoyo, no presión) y profesores.
"Es imposible conseguir en dos semanas lo que no se logró en todo el semestre o el trimestre", enfatiza el presidente regional del Colegio de Profesores, Nibaldo Mardones.


El docente asegura que en el tema de la competencia los jóvenes pueden llegar a niveles tan dramáticos que en algunos casos incluso "alteran las notas de su libreta para presentarse en mejores condiciones que el resto al postular a un colegio".

ENFERMEDADES


Al igual que otras enfermedades el estrés se puede transformar en un problema crónico, provocando enfermedades tan graves como la sordera y la parálisis facial.

Tampoco es extraño que luego de una crisis emocional severa algunos pacientes queden impedidos hasta de caminar.
Asimismo, los expertos coinciden que el estrés físico o emocional no sólo puede deformar el estado de ánimo de una persona, sino también sus articulaciones.


Además de ser causa de síntomas evidentes como la depresión, insomnio o irritabilidad, este complejo padecimiento sumado a una alimentación deficiente puede crear una disposición a la artritis reumatoide que, a diferencia de lo que suele creerse, no es una enfermedad exclusiva de la tercera edad.
Según las estadísticas, actualmente esta patología afecta a miles de niños y jóvenes menores de 18 años en todo el mundo, y es seis veces más alta en las niñas.

Se estima que una de cada cien personas la padece...

una razón más que suficiente para consultar en forma oportuna a un especialista.

INFANCIA


Hay consenso en que actualmente los desafíos y la competencia se inician a una edad más temprana, período en que somos más "permeables" a los estímulos del medio.
Quizás la primera "barrera" es rendir los conocidos test para entrar a un colegio después de la etapa preescolar.
La parvularia Mónica Loo explica que esto provoca nerviosismo en los niños porque "están sometidos a una prueba muy exigente, en un lugar que no conocen y con gente que nunca han visto, lo que en algunos casos puede llegar a transformarse en una situación traumática si no está bien guiada por los padres, que generalmente se demuestran muy ansiosos".


Cerca del 8% de los alumnos que están dentro del sistema de educación pública de Antofagasta presentan problemas de conducta, aprendizaje y emocionales.
La demanda para atención al Centro Sicosocial de la Cormudeso está literalmente "sobrepasada" y la atención médica, sicopedagógica y social se hace insuficiente, según reconoce la propia coordinadora Gloria Faunes.

PAA


Falta un poco más de un mes para "la Prueba" y el nerviosismo se apodera de miles de jóvenes que la rendirán y que de seguro van a tener un largo verano esperando los resultados y postulaciones.


La PAA está relacionada con las posibilidades de estudio y de desarrollo futuro, con la imagen personal, con las expectativas de la familia, por eso en este período preprueba también juegan un rol importante los padres, amigos, la pareja y los profesores, que estimulen al joven a "sentirse seguro".


Igualmente, puede ser útil plantearse un posible fracaso y un buen ejercicio es responder la siguiente pregunta: ¿qué es lo peor que podría pasar después de esto?
A los 17 años es difícil tener un proyecto de vida claro y por eso para muchos la postulación a una carrera superior es uno de los momentos más conflictivos, aunque los especialistas recomiendan meditar que no es la única alternativa.
Enfrentarse a la universidad requiere una nueva manera de pensar, aprender y abordar diferentes situaciones.


Caso aparte lo constituyen los cientos de estudiantes que el próximo año no saben claramente qué prueba rendirán, situación que de seguro dará pie para nuevos estudios.


Una vez dentro la universidad se ven enfrentados a otro sistema, a un mundo nuevo, con mayores exigencias que en el colegio, pero a la vez con más libertades.



"MECHONES"


En el caso de los universitarios se podría decir que hay varios "tipos" de estrés.

Uno asociado al cambio de vida tras ingresar a la educación superior y otro que refleja una mayor exigencia al interior de las casas de estudios y la creciente competitividad en el incierto futuro laboral.
También la mayor oferta educativa produce una verdadera multitud de matriculados, lo que de acuerdo a los especialistas "exige una segunda selección".

Los jóvenes están concientes de ello y se genera lo que se conoce como "síndrome del egresado".


A esto se suma que entre los jóvenes hay un afán de exitismo, una tendencia a ser ganador producto de la inseguridad de una sociedad moderna donde todo es relativo.
Según recientes estudios, en nuestro país las atenciones de asistencia sicológica se han incrementado entre 20% y 58% en algunas universidades.

El miedo al fracaso o la desadaptación son los detonantes.
Para la sicóloga Laura Contador, especialista en la atención de universitarios, las causas de los fracasos tiene que ver con que "la mayoría no sabe organizar su tiempo, no tiene hábitos de estudio, no sabe tomar apuntes o muchas veces prefiere el carrete a ir a clases".


Entrar a la universidad, mantenerse como alumno regular y luego salir a un mercado laboral saturado de profesionales son sólo algunos de los problemas que deben enfrentar los jóvenes.
A juicio de la experta, también se han acentuado las consultas de jóvenes que deben compatibilizar estudios y trabajo, lo que genera una doble angustia.
Sin embargo, el paso por la universidad es sólo uno de los factores que hacen que los jóvenes sufran estrés, porque después aparece la inseguridad frente al mundo laboral, saben que la oferta de trabajo es muy baja con respecto al número de egresados y profesionales que salen cada año de estas instituciones de educación superior.