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Revelan artimañas y disfraces que usan los pedófilos para conseguir víctimas

Ana María Guerra y José Antonio López. La Segunda


El caso de Claudio Spiniak caería, según expertos, en la clasificación de los pederastas violentos, que asocian el placer con infligir sufrimiento.


Siempre, recalcan, merodean cerca de colegios, malls y locales de videojuegos.


Pueden ser personas muy simpáticas, excelentes ciudadanos...

a simple vista no es posible detectarlos.



Es un enemigo silencioso, agazapado, que se infiltra y destruye sin que nadie se de cuenta.
Porque los pedófilos pueden estar en cualquier lado, escondidos tras el disfraz de un correcto ciudadano o de un vecino
encantador.
Llegan al extremo de casarse con una mujer con hijos, si es que los menores son de su agrado.

Y nadie se da cuenta, hasta que una víctima se decide a hablar o son descubiertos casualmente...

como ocurrió con Claudio Spiniak, que dejó en videos las huellas de las aberraciones cometidas en sus orgías.
En Chile no hay estadísticas que puedan aclarar si la pedofilia ha crecido en los últimos años.

En tribunales las causas no se ingresan bajo ese nombre, sino como abuso sexual infantil, estupro, incesto, sodomía, violación...
Pero hay datos que pueden dar una luz de lo que está pasando.
Según la Corporación Administrativa del Poder Judicial, el año pasado ingresaron a tribunales 1.276 causas por abuso sexual infantil, de las cuales 493 están con investigación terminada, 443 fueron sobreseídas temporalmente (faltaron pruebas) y sólo 42 llegaron a una condena.
Este año, entre enero y agosto, ingresaron 1.043 casos.

De ellos, hasta julio estaban concluidos 633, otros 578 fueron sobreseídos y 39 ya tienen sentencia para los autores.
Consultamos a médicos y expertos para saber si es posible distinguir un pedófilo, cuáles son sus maneras de operar, si hay distintos tipos de ellos y qué hace que estas personas se conviertan en verdaderos monstruos.


Exámenes sicológicos no los delatan


La primera respuesta es desalentadora y la da el médico siquiatra Mario Quijada, presidente de la Sociedad Chilena de Salud Mental.
-¿Son detectables a simple vista?
-No, pueden ser personas muy simpáticas, excelentes ciudadanos, con relaciones sociales adecuadas.

Pueden estar casados, con hijos.

A simple vista no podría pesquisarlo.
-¿Y con exámenes sicológicos?
-En la estructura de personalidad se ven anormalidades que podrían estar presentes en muchas alteraciones, pero no para sospechar precisamente que son pedófilos.
Otra mirada tiene la siquiatra y sicoanalista argentina Julia Lauzón, quien trabajó en Mendoza con niños que requerían atención estatal.

Allí conoció el mundo de la drogadicción, maltrato y abuso sexual infantil.

Cuando se trasladó a Chile siguió interesada en el tema y trabajando ad honorem con enfermos de Sida en el Hospital del Salvador indagó sobre las perversiones.
Perversiones, aclara, entendidas como "desviación de los impulsos".

Y la pedofilia es justamente una desviación del impulso sexual.


Inteligentes y seductores


"El pedófilo funciona como un niño en el tema sexual, pero es un adulto en las estrategias para convencer y seducir al niño.

Tienen una cualidad que tienen todos los perversos: funcionan en secreto, con estrategias, con inteligencia.

Muchas veces son seductores, románticos, "buenos".

Como el extranjero que tomaba fotos, daba caramelos a los niños, y abusaba de ellos.

La gente se encanta con estos hombres y los padres les tienen
confianza.
Por eso, siempre se les encuentra trabajando o merodeando los ambientes donde hay menores.

Pueden llegar al extremo de casarse con una mujer que tenga hijos de su gusto.
En Inglaterra se dio el caso que contestaban los avisos puestos en los diarios por mujeres solitarias que describían a sus hijos.

Se casaban con ellas y cuando los niños crecían...

tomaban nuevos rumbos.
Para la doctora Lauzón, "los pedófilos sienten que lo pasan bien, y que no le hacen daño a nadie.

Pero cuando entran a las redes ahí el contacto es deshumanizado, se mezcla el poder del dinero, la droga.

Ya no es sólo satisfacer impulsos sexuales, sino que está la cámara de video, hay terceros, entra la violencia".
Acota el doctor Quijada que "con frecuencia estos sujetos efectúan sus prácticas pedofílicas bajo los efectos de la droga o el alcohol, porque estas sustancias bajan el nivel de autocontrol social".
Rolando Chandía, director de la Clínica de Adicciones Alfa, agrega que "lo que hemos visto desde el punto de vista clínico es que la gente que consume cocaína se pone tremendamente perversa.

Busca placer de cualquier forma: homosexual, bisexual...

con niños".


Tres tipos de pervertidos


Aunque el daño que producen es el mismo, hay tres tipos de pedófilos descritos por otros expertos.

El denominador común es que hacen contacto con menores en los colegios (o a la salida de éstos), a través de internet (principalmente el chat) o en lugares frecuentados por los niños, como los centros de videojuegos o los malls.

Allí los seducen, les ofrecen dinero o derechamente los secuestran.
-Los Boys lovers o "amantes de niños", como se autodenominan, se consideran a sí mismos una minoría sexual.

Rechazan la violación con fuerza, pues lo que ellos buscan es "seducir" a los menores, aunque no desechan el uso de drogas o hacer regalos para lograr sus fines.
Se justifican con que tener sexo con menores de edad no sólo es bueno, sino que también se trata de algo normal.

Expertos indican que "funcionan a través del engaño e incluso haciéndoles regalos a las familias de los menores", embaucándolos.

Ellos buscan a los niños que desean abusar en sectores sociales medios y bajos y contactan a sus familias.

Una vez que han generado un vínculo de amistad comienzan a seducir a los menores.

Eso fue lo que ocurrió con Zacarach, transportista escolar que formaba parte de la red de pedofilia Paidos, que a mediados del 2002 sacudió al país con sus horrores.
Su principal característica es el trabajo minucioso de acercamiento, lo cual puede durar un largo tiempo.
-Los violentos: Calificación en la que entraría Claudio Spiniak.

Este tipo de pedófilos busca sexo con niños, pero sometiéndolos.

"Hay una relación de poder y cometen aberraciones con los menores y lo hacen a través de la fuerza".
Su nivel de enajenación es tal, que son capaces de raptar niños o comprarlos e incluso violarlos en las calles.

Para ellos los menores son un objeto al que hay que doblegar.

"Les pueden pagar, pero lo que buscan es la violencia", indican.
Por ello hay quienes sostienen que muchos de los niños perdidos en Chile habrían caído en manos de este tipo de pervertidos.
-Crimen organizado: Un tercer grupo es el de los pederastas que organizan redes de crimen con la finalidad de lucrar de estos menores, no obstante, también abusan de ellos.

"Lo que buscan es plata.

Su motivación es el lucro, no la satisfacción".
Entre sus características está elaborar material pornográfico (videos y fotografías) para venderlo y actuar como proxenetas, ofreciendo los servicios sexuales de niños, incluso fuera del país.

También operan con violencia y "son capaces de secuestrar".