¿Qué pasa con la educación sexual?
Me he preguntado esto desde que trabajo como profesional del área de la Salud Mental y, últimamente, después de escuchar las noticias.
Niños abusados por adultos, independientemente, del nivel de educación que tenga el abusador.
Se sabe de profesores, religiosos, profesionales y no profesionales.
También es independiente de la clase social a la cual pertenezca.
Lo más seguro, es que la realidad sea mucho más impactante al respecto, ya que lo que sale a la opinión pública es mínimo.
Este impacto lo conocemos quienes trabajamos en el área de la Salud Mental, y principalmente, los que conocemos la realidad del sector público.
Llama la atención la cantidad de pacientes que han sufrido, por ejemplo, de algún tipo de abuso sexual en su infancia y que luego, más adultos consultan por las consecuencias que este echo ha marcado en sus vidas.
En el área de lo privado, no es que ocurra menos, simplemente, se esconde más, y por lo tanto, consultan mucho menos como si así se borraran las huellas de una vivencia como esta u otras.
Como querer tapar el sol con un dedo.
Seguir el ejemplo de nuestros vecinos argentinos que en el 2003 en la provincia de Buenos Aires hicieron efectiva una ley de inclusión de la educación sexual en los programas de estudio (en colegios laicos y religiosos), lamentablemente es pedir mucho por ahora.
Al parecer, tendrán que suceder muchos abusos más, existir más adolescentes embarazadas, más enfermos contagiados con el sida u otra enfermedad sexual y más abortos, para que recién se abran a pensar que tal vez es necesario educar al respecto y orientar el impulso sexual desde pequeños, hacia una sexualidad sana y normal.
Esto no es pesimismo, es realismo, ya que es esperable pensarlo después de lo que ha pasado con el tema del divorcio.
Entender que el ser humano es el mismo en todos lados es difícil para muchas personas que viven la realidad de manera parcial, la cual puede ser mala o buena.
Vivir la realidad de manera integral implica que hay aspectos buenos y malos al mismo tiempo.
El desarrollo psicológico, el desarrollo moral, el desarrollo de la sexualidad, por ende, el desarrollo de la identidad en general, es el mismo en todas las personas.
No tiene que ver con la clase social, ni la raza, ni la religión, ni la pertenencia política.
La medicina, la psicología son la misma para todas las personas.
Hay que ante poner sobre las ideas individuales, el bien común, la realidad y pienso que esa es una de las responsabilidades que tiene el Estado, entre otras.
Cuidar, proteger dando las herramientas necesarias para prevenir consecuencias que pone en riesgo la vida física y/o emocional de alguien.
No sólo dar información teórica de la sexualidad, que para eso existe cualquier libro.
Aquí hay que generar pensamiento y reflexión, sin ideologizar el tema.
Prevenir significa que las personas tomen conciencia de que sus conductas tienen consecuencias y enseñar esto no desde el castigo, ni la culpa, sino desde la comprensión de lo que implicará tal o cual conducta para que así puedan tomar una decisión que pueda sostener y controlar el impulso.
Entender que lo que se busca es proteger y no perseguir para castigar, ya que el daño se lo auto provoca cada uno con las decisiones que tome.