La vuelta al trabajo: el ?síndrome post-vacacional?
Artículo publicado en: Infojobs
El regreso al trabajo tras el periodo de vacaciones es una situación que provoca la aparición de una serie de circunstancias que influyen en el trabajador, tanto en el ámbito físico como psicológico.
Si bien no existe clínicamente un ?síndrome post-vacacional?, lo cierto es que sí existe una situación de readaptación rápida a un entorno, a un estilo de vida diferentes con respecto al mantenido durante el verano.
Generalmente, esta readaptación se consigue de forma rápida y más o menos leve, pero hay casos en que se mantiene durante más allá de 10 o 12 días, pudiéndose entonces cronificar o degenerar en problemas más importantes, como puede ser la aparición de una depresión patológica.
Durante este periodo de readaptación, se produce una situación muy propicia para obviar los aspectos positivos de nuestro trabajo, y sobredimensionar los aspectos negativos.
Asimismo, la aparición de ciertos síntomas físicos ?leves pero molestos? como cansancio, sueño o sopor matutinos, inapetencia, pequeñas molestias musculares o articulares, ligeras pérdidas de memoria o atención, pueden agravar la percepción ?negativa? de la vida laboral.
Hay una multitud de pequeñas facetas que influyen en la aparición de esta visión negativa.
La aparición de la rutina, las exigencias horarias y laborales, la confrontación de la realidad con las expectativas, tanto las propias hacia el trabajo, como las de éste hacia nosotros, etc....
son ejemplos de dificultades que hay que vencer a la llegada de las vacaciones.
Esta victoria no suele ser excesivamente difícil si conseguimos contar con los suficientes alicientes para lograrla, sobre todo si conseguimos que el trabajo cuente con una serie de condiciones laborales que no lo hagan una pesadilla.
Por ejemplo, si poseemos unos lazos de amistad con los compañeros de trabajo, una valoración adecuada del mismo, si no es un trabajo especialmente monótono...
y sobre todo, disponer de ilusión y ánimo para realizar las tareas.
El mayor problema surge cuando el reencuentro laboral desata una crisis de un trastorno psicológico que ya estaba latente, pero que no había aparecido hasta encontrar un factor desencadenante.
Volver a integrarse en la rutina ?de siempre? puede significar esa pequeña gota de agua que colme un vaso que ya estaba prácticamente lleno.
Tales trastornos se pueden concretar en patologías como los estados de ansiedad o depresión.
Éstos pueden pasar desapercibidos cuando el nivel de exigencia y adaptación al entorno son los habituales, pero el esfuerzo de readaptación al medio y exigencias laborales pueden servir de resorte para desencadenar una crisis.
En este sentido, si la experiencia laboral previa a las vacaciones se corresponde con una vivencia áspera e insatisfactoria, posiblemente el esfuerzo de adaptación será mucho más duro, y las expectativas e ilusiones con las que se regresa serán mucho más escasas.
En estas ocasiones, la ilusión juega un papel fundamental: es esencial saber disfrutar de cada ?pequeña victoria?, de cada acción bien realizada, sabiendo que cada pequeño paso nos hace superar la situación de readaptación.
Hay que dotar de significado nuestro papel laboral mediante la confianza en nosotros mismos y en nuestro esfuerzo personal.
Si conseguimos crearnos unas ciertas expectativas ilusorias, el esfuerzo estará recompensado.
La insatisfacción que encontramos en el plano laboral puede agravarse además por la pérdida de las experiencias gratificantes acaecidas durante las vacaciones.
Una de los cambios más importantes de una situación a otra es precisamente el de los ?papeles? desarrollados durante las vacaciones: como esposo/a, padre/madre, hijo/a, novio/a, ?juerguista?, ?aventurero?, etc...
Cuando se vuelve al trabajo, se vuelve a ser el ?profesional?, cambiando muchos matices de nuestro propio ?yo?.
Si conseguimos conectar con el entramado de facetas de nuestra propia identidad referidas a las ilusiones y expectativas que nos conectan a nuestro entorno laboral, será relativamente fácil la adaptación al medio.
Cada persona es un mundo
Cada persona reacciona de forma diferente frente a la readaptación.
Mientras algunas personas necesitan una progresión a la hora de asumir sus tareas y carga laboral, otras prefieren la inmersión brusca y directa en el desempeño profesional.
A veces, la vuelta al trabajo significa también un cambio en la ?rutina vacacional? que puede no haber sido tan satisfactoria como se pueda pensar, o simplemente que llegue a resultar aburrida.
Incluso, la inmersión en la ?rutina laboral? puede llegar a ser un ?escape? frente a otras circunstancias.
La vuelta a entablar relaciones con los compañeros, la ?comodidad de la rutina?, etc., pueden ser situaciones gratificantes o ?cómodas?.
Sin que esto signifique la huída de otros problemas, también pueden valorarse como aspectos positivos de la situación laboral.
Como hemos dicho, la vuelta al trabajo debe generar una serie de pequeñas satisfacciones que sean opuestas a la tristeza, la melancolía o el desánimo.
En cualquier caso, y aunque parezca una obviedad, la mejor forma de superar una situación transitoria como la de la readaptación al trabajo, consiste precisamente en trabajar, pero hacerlo sabiendo disfrutar de cada pequeño aliciente que nuestra posición laboral nos pueda proporcionar.