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Contacto físico con bebés previene agresividad en los adolescentes

Sebastián Urbina. La Tercera

Acoger al menor con calidez y cariño, aunque sin aprisionarlo y dejándole libertad de movimiento, es fundamental para que ese niño tenga un crecimiento adecuado.




 




La importancia de cómo tocar a un niño


No sólo es importante el hecho de tocarse o no tocarse, lo más relevante es la calidad de este contacto físico, advierte la siquiatra infanto-juvenil Mónica Kimelman, de la U. de Chile.

"En la relación temprana del niño y su madre es imposible que no se toquen, porque, por lo menos, ella tendrá que alimentarlo y mudarlo.

El problema es cómo se toca al niño", dice Kimelman.


Al sostener al bebé es importante que la madre lo contenga en forma cálida y cariñosa, aunque sin aprisionarlo y dejándole libertad de movimiento.

"Una mujer puede dejar al niño en su regazo y éste se dará cuenta que no tiene contención, lo que le produce angustia", detalla esta siquiatra.

Un bebé en brazos de una madre tensa es muy probable que llore y no se calme, porque percibe esta tensión.

Por esto es fundamental que el niño se sienta acogido, para que logre así un desarrollo saludable.



La creciente tendencia que existe en Occidente de que las personas no tengan contacto físico, mantengan la distancia y eviten las caricias y la cercanía es algo que preocupa a quienes trabajan en salud mental.

Esto, debido a que los estudios científicos siguen demostrando que una de las necesidades básicas de los seres humanos es el poder sentir a través del tacto.


"Cuando la madre tiene contacto piel a piel con el niño o le hace un masaje, lo ayuda a desarrollar un peso saludable, tener menos infecciones, llorar menos y dormir bien", dice el doctor Martín Maldonado-Durán, siquiatra de niños y adolescentes de la Escuela Karl Menninger de Kansas, EE.UU.

Y no sólo eso, cuando el menor crezca, con seguridad será un joven empático, pacífico y comprensivo con los demás (ver recuadro).


El experto estadounidense explicó que fenómenos como la desaparición de la familia extendida -con la consiguiente desaparición del apoyo de abuelas o hermanas- y el ingreso de la mujer al trabajo hacen cada día más difícil que la madre cuide de manera adecuada a su hijo.


 


Sentido en la piel


 


El que la madre y el padre toquen y acaricien a su bebé desarrolla en el pequeño una guía de dónde se encuentran las distintas partes de su cuerpo y cuáles son sus límites.

"Niños que chocan con muebles, se caen, golpean o son torpes tienen relación con esto.

Asimismo, cuando grandes manifiestan conductas más primitivas o agresivas y, por ejemplo, en vez de pedir algo lo arrebatan", dice Maldonado-Durán.


La sicóloga Tiffany Field, de la U. de Miami, realizó un estudio comparativo entre EE.UU.

y Francia que apuntó en el mismo sentido.

Los galos tienden a tener más en brazos a sus bebés y hablarles, mientras en EE.UU.

las madres tocan poco al niño y lo mantienen ante el televisor y en corrales.

En el jardín infantil los niños franceses tienen mucho más contacto físico que sus pares estadounidenses, mientras que la tasa de agresión o de brusquedad es 10 veces mayor entre los menores de EE.UU.


"También esto se confirma con las madres que tienen depresión y tocan poco a su bebé.

Ellas lo estimulan poco en una etapa que es clave para el niño.

Por esto, vemos bebés más distantes y fríos que al crecer pueden ser personas más explosivas", dice la doctora Livia González, siquiatra de niños y adolescentes de la U. de Chile.


Incluso, los expertos piensan que el afán actual de buscar personas exitosas y competitivas favorece el distanciamiento físico y afectivo de las personas.

"Desde los tres años de edad, los niños de hoy son sometidos a exámenes para ingresar al jardín.

Esta competencia es estresante, porque no está centrada en la persona, sino en sus logros", explica la doctora González.