SALUD: ESTUDIO DE UN EQUIPO CIENTIFICO DE LA UNIVERSIDAD DE YALE, ESTADOS UNIDOS
Se debe a la mayor producción de una enzima (PKC), que altera una región del cerebro que regula las conductas y emociones.
Parecía que ya se había dicho todo sobre el estrés, pero no, hay más.
Ahora, un equipo de científicos de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, descubrió que el estrés puede activar una enzima que interviene en una zona del cerebro que guía las conductas y las emociones de las personas.
Lo que aseguran los investigadores encabezados por Amy Arnsten, profesora adjunta del Departamento de Neurobiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, es que el estrés, a través de la activación de la proteína quinasa C (PKC) puede perjudicar la capacidad de pensamiento, planeamiento, juicio y memoria.
El estudio está publicado en la edición de hoy de la prestigiosa revista Science.
Según comprobaron los científicos en experimentos realizados con ratas y monos sanos, cuando esta enzima sobreactúa, perjudica la corteza prefrontal del cerebro, que es justamente la zona que regula los pensamientos, el comportamiento y las emociones.
La PKC también interviene en los procesos de la memoria.
En el artículo, los científicos se refieren a la Working Memory (memoria del trabajo).
Así se llama a la capacidad de almacenar información visual y verbal, y su procesamiento.
Es decir, es la memoria más vital para el ser humano.
Lo importante es que hay hormonas vinculadas al estrés que provocan la actividad de esta enzima.
Y este exceso es el que altera las funciones cognitivas de las personas.
Lo que queda claro también es la conexión entre los distintos niveles de esta enzima y los síntomas de enfermedad mental.
La investigación se suma a la creciente evidencia ya existente de que una actividad excesiva de la PKC puede remarcar la distracción, la impulsividad y el pensamiento alterado que se percibe en el trastorno bipolar (maníacos?depresivos) y en la esquizofrenia.
El estudio demuestra que la exposición a una situación de estrés, aunque sea menor, puede activar la PKC, lo que puede generar un agravamiento de los síntomas en los pacientes con este tipo de desórdenes.
Estos hallazgos explican por qué ciertos acontecimientos perturbadores en el contexto pueden producir un deterioro en la función del cerebro superior y por qué los pacientes que sufren esquizofrenia o trastorno bipolar pueden ser susceptibles a una disfunción ocasionada por el estrés.
"Los inhibidores de la PKC pueden servir a la hora de tratar estas enfermedades.
Estos nuevos descubrimientos también pueden ayudarnos a entender la impulsividad y la distracción que se observa en chicos con intoxicación con plomo", dijo Arnsten.
Es que niveles muy bajos de plomo ya pueden activar la PKC y esto puede afectar el control del comportamiento.
Recientes estudios genéticos y bioquímicos dicen que el trastorno bipolar y la esquizofrenia están asociados con una sobreactividad de la PKC, y muchos medicamentos que tratan la esquizofrenia y el trastorno bipolar reducen la actividad de la PKC.
Sin embargo, aún no se había descubierto el vínculo entre la sobreactividad de la PKC y los síntomas neuropsiquiátricos.
Este estudio examinó los efectos de una mayor actividad de la PKC en la corteza prefrontal de animales que realizaban tareas vinculadas con la memoria.
La corteza prefrontal es una región cerebral que permite la regulación de los pensamientos, los comportamientos y los sentimientos.
La corteza prefrontal se vuelve disfuncional tanto en el desorden bipolar como en la esquizofrenia.
En los animales, ya sea la activación directa o indirecta de la PKC afectaba considerablemente la función de la corteza prefrontal, mientras que la inhibición de la PKC protegía la función prefrontal.
No se observaron cambios en el comportamiento en tareas cognitivas que no dependían de la corteza profrontal.
"Claro que es un hallazgo científico importante.
Y es probable que en el futuro se desarrollen medicamentos para combatir estas enfermedades, pero hay que dejar en claro que este es un estudio que recién está en una etapa experimental", dice a Clarín el psiquiatra y psicoanalista Alfredo Cía.
El especialista explica que ya se prescriben fármacos como el litio para pacientes con trastornos bipolares, y que entre sus acciones beneficiosas está la de atenuar la capacidad de acción de esta enzima.
"El mayor peligro es que este tipo de hallazgos provoque en la gente la creencia de que ya hay un remedio mágico.
No es así.
Este descubrimiento es un avance, pero que va a dar resultados terapéuticos tal vez en unos diez años", dice Alfredo Cía.
Para el neurólogo Angel Golinstock, de la sección Trastornos de Memoria y Conducta del hospital Italiano, la importancia de este descubrimiento radica en que "en el proceso intraneuronal, esta enzima es como un eslabón entre un cuadro de estrés psicológico y los cambios orgánicos que provoca".