Problemas de salud mental: 
Experto ministerial señala que las razones están en el desarrollo rápido, la pobreza, las crisis políticas y la genética
La muerte de Enrique Ponce de León, vinculado al caso MOP-Ciade, quien se suicidó producto de una depresión por la que atravesaba, puso de relieve la magnitud de este problema que en Chile afecta al 7,9% de la población.
Este indicador, medido en un estudio publicado en 2002 es el que más se acerca en cuanto a método al que la Organización Mundial de la Salud (OMS) está realizando a nivel mundial.
Al comparar ambos estudios -por falta de recursos nuestro país no participó en el estudio de OMS-, se aprecia que Chile sobrepasa a naciones como Colombia, México o España.
La OMS estima que 450 millones de personas sufren problemas mentales a nivel mundial.
Los resultados preliminares del estudio mundial fueron presentados por el coordinador latinoamericano del análisis, Sergio Aguilar Gaxiola, de la California State University.
El experto plantea que al considerar la prevalencia de "cualquier" desorden mental en los últimos 12 meses, es decir, ansiedad, depresión o abuso de drogas, entre otros, se constató que 27% de los encuestados estadounidenses los admite.
En Colombia es casi 18%.
El estudio chileno -encabezado por el doctor Benjamín Vicente- asegura que 22,6% de los encuestados admite haber tenido un desorden mental los últimos seis meses.
Sin embargo, la reciente Encuesta Nacional de Salud publicada a mitad de año, detectó que el 24,1% de la población chilena padeció depresión en el último año, siendo más frecuente en edades medias (25 a 65 años) y significativamente más frecuente entre las mujeres que entre los hombres (31% vs.
16%).
De todas maneras, como la metodología de este estudio y el de OMS son distintos, estas últimas cifras no se pueden comparar con el estudio mundial.
La duda que surge frente a estos datos es por qué Chile tiene niveles tan altos de depresión.
Alberto Minoletti, jefe de la Unidad de Salud Mental del Ministerio de Salud plantea que hay al menos tres factores claves.
Por un lado está la pobreza, que sigue en niveles altos y observa cómo parte importante del país se desarrolla de manera acelerada.
La pobreza es, por sí sola, un factor de riesgo de depresión.
Pero entre aquellas personas que viven el desarrollo y la bonanza económica, también hay estrés y competencia que del mismo modo desencadena depresión.
"La gente tiene empleos inestables en este modelo económico, la competencia es mayor y vivimos en ciudades donde las redes de apoyo (familiares y amigos), son menores", sostiene.
Un segundo factor es netamente político: Minoletti advierte que la serie de crisis por la que atravesó Chile durante el gobierno de Allende y la dictadura militar marcaron a grupos de ambos bandos, heridas que hasta el día de hoy no son curadas.
El último factor, a juicio del especialista, es la predisposición genética de los individuos que se deprimen y que reaccionan frente a estímulos diversos, como habría sido el caso que sufrió Ponce de León.
Los costos
El doctor Aguilar Gaxiola planteó que hay más de 200 tipos de problemas mentales, siendo los más importantes la ansiedad, depresión y abuso de sustancias.
Y el problema es que en la mayoría de los casos las medidas de salud pública son insuficientes para atacar estos problemas.
Los mayoría de los países no destinan más allá del 1% del presupuesto de salud a los problemas mentales.
Mala visión, porque los costos directos o indirectos que traen los problemas mentales son enormes.
Sólo Estados Unidos pierde anualmente US$205 mil millones en costos asociados a los problemas mentales.
De ellos, US$92 mil millones son por costos directos de tratamiento y hospitalización; US$105 mil millones por reducción en la productividad y US$8 mil millones por costos asociados a la delincuencia.
Es decir, sólo en productividad, Estados Unidos pierde $63 billones, el equivalente al presupuesto de Salud que Chile destina en un período de 30 años.
En Chile no se han medido estos costos, dice el doctor Minoletti y afirma que ello es necesario para saber el impacto real de estos problemas.
Gasto insuficiente En Chile no se ha hecho lo suficiente, admite Minoletti.
Se incrementó de 1,2% a 2,4% el presupuesto, en áreas como hospitales de día, medicamentos o atención primaria.
Pese a ello, Minoletti hace duras críticas a las autoridades del ministerio de Salud y de Hacienda.
"Estamos en un momento de riesgo, porque se ha creado la sensación en salubristas del ministerio que se ha invertido mucho en salud mental.
Para muchos expertos, autoridades de Salud o Hacienda, se ha creado una falsa impresión.
Pero esto todavía es muy insuficiente.
Si queremos mejorar la salud mental se requiere más inversión", señala.