VIOLENCIA EN LAS AULAS:
Hay que incorporar detectores de problemas, no de armas
La escuela enfrenta hoy el problema del aumento de la violencia.
Casos graves que se han observado en países latinoamericanos nos muestran que aún hay mucho que hacer para que se pueda construir una cultura de paz en el ambiente escolar y en la sociedad.
Entre otros casos, en agosto de este año, la estudiante Daniele Silva Leite, de 18 años, fue asesinada a tiros por cuatro hombres encapuchados que entraron en el patio de su escuela, en San Pablo.
En setiembre, en la ciudad de Carmen de Patagones, en Argentina, un adolescente de 15 años mató a tiros a tres compañeros.
En Chile, en octubre, un joven de 17 años murió por tiros de escopeta disparados por un compañero del liceo Nueva Zelanda.
¿Por qué nuestras escuelas ya no son más un lugar de protección? ¿Cómo combatir la violencia y aumentar la seguridad en el ambiente escolar? Una de las medidas que se han sugerido sería colocar guardias en las escuelas.
Sin embargo, investigaciones realizadas en varios países demuestran que eso provoca que los profesores se sientan eximidos de la responsabilidad por la supervisión e interacción con los alumnos fuera del aula, lo cual contribuye a que los actos violentos no se resuelvan y se multipliquen.
Ello también contribuye a que los alumnos se sientan desamparados y busquen sus propios medios de resolver los conflictos, recurriendo a agresiones físicas y, a veces, a armas.
No se logra tampoco nada con medidas más estrictas como la instalación de detectores de metales en las escuelas para impedir la entrada de armas; ni con propuestas aún más radicales como la rebaja de la imputabilidad penal de los jóvenes.
Las medidas de este tipo no reducen la violencia en las escuelas ni evitan las tragedias; por el contrario, refuerzan la sensación de abandono de los alumnos.
Lo que sí necesitamos es instalar detectores de problemas en las escuelas, investigar profundamente el origen de los conflictos y de los incidentes criminales.
Para ello, uno de los caminos es la creación de un Observatorio de Violencias en las Escuelas que se dedique al estudio y a la propuesta de políticas para enfrentar la violencia escolar en cada país.
En 2002, Brasil dio el primer paso al crear en Brasilia el Observatorio de Viol¬ncias nas Escolas-Brasil, el primero de Latinoamérica.
Después de la tragedia de Carmen de Patagones, el Gobierno argentino, por intermedio de su Ministerio de la Educación, estableció una asociación con la UNESCO en Brasil y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) para la implantación del Observatorio de Violencias en las Escuelas de Argentina.
Sin duda, las investigaciones sobre la violencia en las escuelas son un instrumento importante para el diagnóstico de la situación, pues permiten conocer el clima escolar, el modo en que se establecen las relaciones y el registro de las violencias simbólicas y físicas que suceden en ellos.
Es necesario también aunar esfuerzos para crear un espacio de diálogo que mejore la autoestima tanto de los alumnos como de los profesores.
Es en la escuela donde empieza la construcción de un mundo más pacífico y justo.
Plan para crear observatorios contra la violencia en las escuelas en los países latinoamericanos
Julio Werthein. Representante de la UNESCO en Brasil