Análisis de 18 mil adultos fue presentado en la reunión de la Asociación Norteamericana para el Estudio de la Obesidad
Mientras menos horas de sueño tiene una persona, el peligro es mayor, llegando a 73% en quienes duermen menos de cuatro horas.
Al dormir aumentan los niveles de leptina, una hormona que inhibe el apetito.
Además, durante el sueño baja la cantidad de grelina, sustancia que hace a las personas sentir hambre.
Dormir entre 7 y 9 horas cada noche es el promedio ideal que protege a las personas de sentir más apetito del debido.
También ayuda a mantener el peso ideal el hecho de comer liviano en la noche y varias horas antes de irse a dormir.
Mascotas ayudan a controlar el peso
Otro estudio presentado en Las Vegas reveló que cuando las personas que buscan bajar de peso lo hacen acompañadas de una mascota como un perro, es mucho más probable que logren su cometido.
Se trata de un trabajo que se extendió por 12 meses y donde se compararon tres grupos: personas que intentaban bajar de peso solas, perros sometidos a dieta para reducir su peso y, por último, perros que con sus amos se ponían en plan de bajar de peso.
En este último caso, las personas se sintieron más motivadas para hacer actividad física a diario y, de hecho, casi 70% del ejercicio lo hacían en compañía de sus mascotas, principalmente caminando.
"Las personas realmente disfrutan compartiendo su tiempo con los perros y nuestro estudio comprueba que los animales proveen compañía, dan respaldo social y motivación para que sus amos se mantengan en su plan de bajar de peso hasta que lo logran", explicó el doctor Robert Kushner, profesor de medicina de la U.
de Northwestern.
Por fin una medida que no implica sacrificios o privaciones para mantener el peso adecuado.
Investigadores estadounidenses establecieron que dormir las horas suficientes es una buena forma de evitar los kilos demás.
Quienes duermen menos de cuatro horas por noche tienen un 73% más de probabilidades de ser obesos que quienes descansan entre siete y nueve horas.
Quienes duermen un promedio de cinco horas tienen un 50% de mayor riesgo, y aquellos que descansan seis horas aumentan un 23% este peligro.
El estudio utilizó información de 18 mil adultos que participaron en una encuesta nacional de salud en EE.UU.
realizada a los largo de los años 80.
Estas personas fueron monitoreadas durante un largo espacio de tiempo y se analizaron diversos hábitos de vida, como hacer ejercicios.
"Esta es una oportunidad para ayudar a las personas a dormir más y quizás eso los ayudará a controlar su peso", asegura el doctor Steven Heymsfield de la U.
de Columbia y del Hospital San Lucas-Roosevelt de Nueva York.
El y James Gangwisch, epidemiólogo de Columbia, dirigieron el estudio y presentaron sus resultados esta semana en la reunión de la Asociación Norteamericana para el Estudio de la Obesidad que tiene lugar en Las Vegas, EE.UU.
Ciclos de hormona
Gangwisch destacó que "parece ir contra el sentido común que dormir más permitiría prevenir la obesidad, ya que las personas queman menos calorías cuando están descansando".
La razón que explica este fenómeno es que durante el sueño "hay cambios importantes en los niveles de distintas hormonas.
Por esto, es efectivo lo que revela este trabajo", advierte el doctor Ennio Vivaldi, especialista en sueño de la Facultad de Medicina de la U.
de Chile.
Según el doctor Heymsfield, "existe una creciente evidencia científica de que hay una asociación entre dormir y varias vías nerviosas que regulan la ingesta de comida".
Dormir poco reduce los niveles de leptina, una proteína que circula en la sangre y que permite suprimir el apetito, ya que produce a nivel cerebral la sensación de que se ha comido lo suficiente.
La deprivación de sueño también aumenta los niveles de grelina, una sustancia que hace a las personas sentir hambre.
Ambos efectos descritos dañan la llamada "función ejecutiva" que permite tomar decisiones claras, afirma el doctor Philip Eichling, experto en sueño y reducción de peso de la U.
de Arizona.
"Uno de mis tratamientos es decirles a mis pacientes que deben aumentar sus horas de sueño de las seis que habitualmente tienen a siete.
Cuando ellos tienen menos sueño, tienen también menos hambre", detalla.
Otro punto que permite prevenir la obesidad es "comer liviano en la noche y ojalá varias horas antes de irse a dormir como lo hacen los nórdicos y anglos", destaca el doctor Vivaldi.