"Sobre la Violencia" Conferencia Internacional de Psicoanálisis.
Haikko (Finlandia) Agosto 1980.
EL SINDROME DE "ENVILECIMIENTO"
Centro Psicoanalítico de Madrid
Dr.
A Gállego Meré.
Si entendemos con TAUBER (1) la salud, como un compromiso positivo con la vida; en el sentido, de captar el hecho de la condición humana ser capaz de dar y de recibir amor, desarrollar las potencialidades de la razón y aprender lo que está vivo en contraste con sus ilusorias representaciones; admitir y tolerar, la incertidumbre y la soledad; el síndrome de "envilecimiento" aparece como una forma de relación totalmente insana en la cual, el sujeto pervierte su relación con la vida y vende su auténtica existencia, a una relación de dependencia y de condicionamiento al "otro", que le anula y empobrece.
Nos parece justificado hablar del síndrome de "envilecimiento" como una específica forma de relación, ya que solamente en el seno de esta estructura se pueden dar los fenómenos de "depositación" mutua, que le son específicos.
Si bien es cierto, que la tendencia a "envilecer" o a "ser envilecido" está latente en cada sujeto, solo cuando se estructura la "depositación" el síndrome se cristaliza y toma la forma con que podemos observarlo en la clínica.
El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, define el "envilecimiento", como "el acto de abatirse y perder la estimación que se tenía de uno mismo"; pérdida de valor, que entendemos en el sentido de una ética humanística FROMM (2), como un movimiento de empobrecimiento del individuo al perder la capacidad de afirmación de su propia vida, de su felicidad, su crecimiento y su libertad.
Desde el punto de vista psicopatológico, entendemos el síndrome como un proceso; en el sentido, de una forma de vinculación desarrollada a partir de un acontecimiento patológico oculto y que tiende a estructurarse de una forma progresiva, hasta llegar a constituirse en "una forma de vida".
Damos igualmente a este proceso la denominación de síndrome, porque no consideramos que sea una entidad autónoma, sino un aspecto de relación presente en diversas formas de vinculación, pero que confiere a los mismos rasgos estructurales específicos.
En un primer acercamiento a la definición, consideramos el síndrome de "envilecimiento" como una forma de relación basada en la adopción por parte del sujeto de un orden de valores que le es inducido, sin hacer crítica del mismo y con el consiguiente bloqueo, de su "auténtico" Self.
Una regresión en el proceso de maduración, es la consecuencia de esta forma de vinculación y de la "cronificación", de la misma.
Antes de entrar en el estudio de esta estructura, es necesario establecer las diferencias con otras entidades y formas de relación, que tienen una significación dinámica diferente:
1) El cinismo, en el cual hay una alta conservación de la noción de la propia identidad, siendo la forma de conducta la consecuencia de una desesperanza de la posibilidad de una unión positiva con la vida.
2) El síndrome de decadencia FROMM (3), que corresponde a una estructura interna de incapacidad de individuación y de vinculación a lo vivo, que no adquiere carácter especifico en ninguna relación concreta.
3) En relación con la entidad anterior, con una relación narcisistica, de objeto, en la que el sujeto no llega a diferenciarse como una parte específica del "otro", a diferencia del síndrome que estudiamos, en el que hay un alto nivel de diferenciación de los propios límites.
4) El bloqueo emocional de la identificación complementaria, en la cual hay un aspecto próximo de anulación del Self, pero con la diferencia, de que no se ha producido una sustitución del mismo por aspectos yoicos del "otro" sino solamente, una adaptación, en una postura de pasividad.
5) La relación sado-masoquista, en la que hay una alternancia de "roles", perfectamente definidos según los niveles de conciencia, pero con una motivación de control del objeto (tanto externo como interno), de una significación diferente del síndrome que estudiamos.
En el síndrome de "envilecimiento", podemos discriminar una serie de rasgos específicos que le dan singularidad, tanto en cuanto a la estructura de la relación, como en su abordaje terapéutico.
Dichos rasgos específicos son los siguientes, en el "comienzo".
1) La relación de "envilecimiento",se produce a un nivel relativamente consciente _y por parte de un sujeto, que ha llegado a un nivel de integración yoica suficientemente desarrollado.
2) "Aparentemente", hay una sustitución del orden de valores propio por el correspondiente a una persona o situación, que aparece como persecutoria y amenazante.
3) Hay un bloqueo "transitorio" de la percepción de sí mismo y de la situación, por temor al enfrentamiento que dicha toma de conciencia conllevaría.
4) Los consiguientes sentimientos de vacío y futilidad específicos del bloqueo del "verdadero" Self WINNICOTT (5), que tienden a compensarse, mediante un refuerzo de la identificación con la identidad "extraña".
Hemos entendido el "envilecimiento" como un proceso, porque consideramos que la persistencia de la situación conlleva una progresiva regresión yoica, con un creciente distanciamiento del nivel consciente.
Este proceso de "cronificación", da lugar a diversos hechos dinámicos, que son los responsables de la presentación clínica:
1) La progresiva estructuración de un narcisismo secundario que permite, una relativa desconexión de la realidad.
2) La agudización de los aspectos necrofílicos, por el bloqueo emocional y la negación de las capacidades creativas propias; así como, por la sistemática identificación introyectiva con los aspectos necrofilitos y dañados, "depositados".
3) La movilización de la estructura depresiva de base, en forma de ataques de autocrítica destructiva por la "cobardía moral" TAUBER (6) en la medida, que no es sobrecompensada mediante actitudes maniaco‑persecutorias.
4) Potenciación, mediante dicha actitud maniaco-persecutoria, del proceso de idealización de la situación o persona "envilecedora" con la que tiende a identificarse.
Podemos encuadrar la agresividad específica del "envilecido", como una "destructividad de éxtasis" FROMM (7), que refuerza las fantasías de participación en la "tarea".
valorada y necesaria.
5) Reforzamiento _y _profundización del proceso de "envilecimiento", al magnificarse el temor a la ruptura por el proceso regresivo; con el consiguiente reforzamiento de la negación del miedo al "envilecedor".
6) A través de los mecanismos anteriores, sistematización del bloqueo del "verdadero" Self.
En el nivel de "cronificación", el proceso lleva al sujeto a una "forma de vida" inauténtica e improductiva, en la que hay una recesión del proceso de maduración.
Todo "crecimiento", es mas aparente que real y tiene necesariamente que realizarse en el cauce establecido por las motivaciones del "envilecedor".
Desde el punto de vista de la clínica el intento de comprensión del caso sin tener en cuenta el proceso en que está inmerso, lleva a un trabajo inútil, en que el analista se pierde en la clarificación de aspectos parciales que en sí mismos, no son mas que manifestaciones secundarias.
Si queremos aumentar nuestra comprensión del síndrome, debemos centrar ahora nuestra atención en los rasgos específicos tanto de la persona o situación "envilecedora", como en los que son propios del sujeto que tiende a prestarse a esta forma de relación.
La forma de vinculación, se moviliza evidentemente por un agente externo que "necesita" de la misma para su compensación; pero a la par, hay una facilitación por parte de la persona que "es captada".
Desde su fondo latente, tanto una como otra parte de la relación, están en una continua promoción y búsqueda del "rol" complementario; dado que ambas posturas son realmente formas de defensa a nivel de la "culpa moral" frente a angustias mas profundas, como tendremos la oportunidad de ver mas adelante.
La presión de "envilecimiento", puede tener su origen en una persona concreta o corresponder a una situación ambiental (tal como ocurre, a partir de grupos de presión, de carácter social o político) De hecho, la cultura occidental, constituye básicamente un agente "envilecedor" en su continua presión hacia formas de vida basadas en un "tener" en oposición, a los valores del "ser" FROMM (8).
Bien sea de una u otra forma, la línea común de acción es el logro del bloqueo (o la anulación), de la individualidad y de la capacidad de crítica.
Habitualmente, el ser ""envilecedor" es un agente altamente necrófilo y con una estructura de base, persecutoria.
Cabría pensar, que con el establecimiento de la relación de "envilecimiento", pasa de una situación interna de simbiosis persecutoria a una relación complementaria con un objeto externo, que le permite la "depositación" de sus partes codificadas, desvitalizadas _y muertas.
La "depositación" de dichas partes, no se hace solamente sobre el objeto externo sino también, sobre su propio cuerpo; adquiriendo éste, la fisonomía desvitalizada y muerta tan frecuente en estos sujetos.
Dada esta "necesidad" funcional, el "envilecedor" desarrolla un patrón básicamente sádico, de control de la relación de "envilecimiento"; pero si ésta llega a romperse, se moviliza una actitud violentamente destructiva por la reintroyección de las correspondientes partes desvitalizadas y muertas.
El "envilecedor", que mantiene una actitud de continua amenaza de "lo que ocurrirá si hay una separación", desarrolla de hecho una persecución real, si tal eventualidad tiene lugar.
Toda separación, es sentida como una "denuncia" de la falsedad de la imagen idealizada y como un reconocimiento, de los aspectos pobres y dañados.
Dentro de esta dinámica, la agresión desencadenada, debe ser entendida como una actitud de "venganza", en el sentido de un intento de reparación mágica.
FROMM (9)
Puesto que la relación de "envilecimiento" es una forma complementaria de vinculación, debemos preguntarnos ahora por la correlación por parte del "envilecido".
En nuestra observación clínica, el "envilecido" suele ser portador de una estructura depresiva de base, que se mueve por un intento de reparación de una figura parental altamente significativa, pero muy gravemente enferma.
De hecho el "envilecedor" se convierte en el "depositario" de dicha figura, por lo que cobra una posibilidad de presión que de otra forma, no tendría.
En función de su experiencia inicial de dependencia de una figura narcisista, e incapaz por tanto de amar a un ser separado de sí mismo, el sujeto susceptible de entrar en un proceso de "envilecimiento" se mueve en relación con el "otro", conforme a los siguientes patrones básicos:
1) Falta de esperanza de que sus necesidades propias interesen al "otro", por lo que tiende a aceptar vinculaciones de explotación, sin hacer crítica de las mismas.
2) Especial disposición a adaptarse a las necesidades de los "otros" como forma de relación y movido por su deseo básico de reparación.
3) Relativa estabilidad, por la participación de otras figuras, parentales significativas, lo que le permite conllevar la "depositación" de los aspectos desvitalizados y muertos del "envilecedor" sin descompensar su propia estructura.
Dentro de esta correlación, el "envilecido" tiene una clara noción de su fuerza, así como de la debilidad de la estructura del "envilecedor"; por lo que tiende a asumir sus tensiones y conflictos manifiestos, en una continua actitud de apuntalamiento y apoyo pero sin que haya una explicitación de la situación por ninguna de las dos partes.
Ésta continúa aceptación de la "depositación" de las partes dañadas y muertas, puede cristalizar en la organización de enfermedades orgánicas o de una clínica depresiva, más o menos manifiesta.
De una forma esquemática podemos decir, que la relación del "envilecimiento", se establece entre un sujeto que "necesita" depositar sus aspectos dañados para conservar su estabilidad mental y un "otro", que por su "necesidad" de reparar una figura parental altamente significativa, "acepta" la relación explotadora como una ilusoria vía de realización de la misma.
Los trabajos de FAIRBAIRN (10) considerando la existencia de un Yo anti-libidinal, como la parte del psiquismo infantil que se identifica con el Objeto rechazante, nos permiten una mas profunda comprensión de la experiencia de "cobardía moral" que aparece en estos cuadros, como una sobrestructura debida a la represión secundaria, que "protege" frente al reconocimiento de la relación con los auténticos objetos "malos", de los que se dependió "realmente" en el seno de una experiencia de indefensión.
La actual dependencia‑sometimiento al "envilecedor", es por una parte, una forma de mantener "fuera" la relación temida y por otra, el manejarla a un nivel protector de culpa.
Terminamos nuestra presentación con algunas consideraciones sobre el tratamiento del síndrome de "envilecimiento", en lo que se refiere a la parte "pasiva".
Al abordar este aspecto, es necesario recordar dos hechos básicos: por una parte, que el síndrome se produce a un nivel relativamente consciente y en una estructura yoica suficientemente individualizada; por otra, que bajo la "aceptación" de la relación de "envilecimiento", hay una pretensión de reparación que es la que da consistencia a la "depositación".
Sobre éste planteamiento, consideramos como las actitudes básicas de trabajo las siguientes:
1) El reconocimiento de la crítica latente hacia la propia conducta y formas de planteamiento.
2) Reconocimiento del miedo, a la represalia del "envilecedor" y de las fantasías, ligadas a la misma.
3) La toma de conciencia de la "depositación" sobre el mismo, de una imagen parental significativa y de su pretensión de reparación, mediante la situación actual.
4) Duelo de la posibilidad de reparación, de la imagen original y toma de conciencia, de la "realidad" actual.
5) Consiguiente reacción agresiva, por la toma de conciencia de la "aceptación" de la situación de explotación y el reconocimiento de la actitud "actual y real" del "envilecedor".
6) Ruptura de la relación, asumiendo la presión-persecución "real", que ello va a conllevar.
En nuestra experiencia clínica, el proceso de análisis de la situación de "envilecimiento" se desarrolla más o menos conforme a la sucesión que hemos señalado, aunque no necesariamente.
BIBLIOGRAFIA.
(1) TAUBER , E.
S. "Symbiosis, Narcissism, Necrophilia: a triad representing disordered affect".
Reunión de la Academia Americana de Psicoanálisis.
Diciembre 1979.
(2) FROMM, E "Ética y Psicoanálisis".
Ed.
Fondo Cul.
México.
1973.
(3) id "El Corazón del Hombre".Ed.
Fondo Cul.
México.1969.
(4) FEINER, A.
"Hacía un entendimiento de la experiencia de inautenticidad"
Contemporary Psych.VII, núm.
1.
1970.
(5) WINNICOTT, D.W. "Aspectos clínicos y meta-psicológicos de la regresión dentro del marco psicoanalítico".
Rev.
Psicoanálisis.
XXV núm.
3, 1969.
(6) TAUBER, E.S.
Ob.
cit.
(1)
(7) FROMM, E.
"Anatomía de la destructividad humana".
Ed.
Siglo XXI.
México 1.975
(8) id "Tener o ser".
Ed.
Fondo Cul.
México.1978.
(9) id Ob.cit.
(7)
(10) FAIRBAIRN, R.D.
"Estudio Psicoanalítico de la Personalidad"
Ed.
Hormé, Buenos Aires .1962