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Alcoholismo: el 50% sería genético

Judy Foreman. LOS ANGELES TIMES.

JAPONESES, CHINOS Y JUDIOS TIENEN MAS DEFENSAS       


 


Lo indican estudios en EE.UU.

El otro 50% de las adicciones sería por causas ambientales.


 


Durante mucho tiempo la gente se preguntó si el alcoholismo era una enfermedad o una debilidad moral.

Hoy no sólo se sabe que es una enfermedad, sino que tiene un fuerte componente genético.


 


Actualmente se cree que la genética incide en por lo menos el 50% de la tendencia al alcoholismo, mientras que el otro 50% depende del medio ambiente.


 


Lo que también resulta cada vez más evidente es que son muchos los genes involucrados y que éstos son duales: vale decir, algunos protegen a la gente del alcoholismo y otros aumentan marcadamente el riesgo, dijo la doctora Mary-Anne Enoch, una investigadora del Instituto Nacional sobre Abuso de Alcohol y Alcoholismo de Estados Unidos.


 


Algunas personas ?como muchos japoneses, chinos y judíos? tienen una carga genética que aumenta los niveles de determinadas enzimas hepáticas cuando se consume alcohol, lo que produce náuseas, acaloramiento y una aceleración del ritmo cardíaco.

Estas sensaciones desagradables sirven como una protección contra el alcoholismo.


 


Otras conllevan genes que actúan en el cerebro y no en el hígado y aumentan el riesgo de que una persona se vuelva alcohólica.

En general, quienes tienen un padre o un hermano alcohólico tienen tres o cuatro veces más riesgo de lo normal.


 


Aunque no haya una predisposición genética, la gente se puede volver alcohólica por una exposición constante al alcohol, lo que enciende los genes en las células cerebrales "que desatan un círculo vicioso de querer o necesitar más y más alcohol", dijo Bill Carlezon, director del Laboratorio de Genética Actitudinal del Hospital McLean de Belmont, Massachusetts.


 


Los investigadores de la genética del alcoholismo esperan entender mejor esta enfermedad para diseñar drogas más efectivas que protejan a la gente.


 


Durante muchos años, los investigadores sospecharon que las personas que consumen altas dosis de alcohol beben como una forma de automedicación, para calmar los circuitos hiperactivos en el cerebro.

Hace varios meses, los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana dieron a conocer los resultados de un estudio de 1.547 familias que sustentan esta teoría.


 


Los investigadores, dirigidos por Howard Edenberg, profesor de bioquímica, biología molecular y genética molecular, determinaron que las variaciones en un gen aumentan el riesgo de alcoholismo.

Este gen actúa sobre uno de los principales neurotransmisores inhibidores del cerebro, cuya tarea es amortiguar la actividad de ciertos nervios cerebrales.

Los tranquilizantes y el alcohol aumentan la capacidad de este neurotransmisor de calmar los circuitos neurales.


 


La gente con una variante de "alto riesgo" del gen tiene un 40% más de riesgo de volverse dependiente del alcohol.