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La OMS eleva el riesgo por ingesta de alcohol al mismo nivel que el tabaco

Abc.es

En los países más desarrollados, el alcohol puede ser responsable de entre el 5 y el 8% de las muertes, pese a que su incidencia está menos evaluada que el tabaco


El alcohol elude, con más facilidad que el tabaco, las campañas en su contra.

AP


MADRID. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzará en mayo una nueva ofensiva contra los males que deterioran la salud de la población mundial.

El nuevo caballo de batalla será, en esta ocasión, el alcohol.

La agencia sanitaria de Naciones Unidas abordará en la cumbre que organizará en Ginebra el próximo mes una resolución que propone convertir a las bebidas alcohólicas en un objetivo prioritario para la acción sanitaria en todos los países miembros.

La OMS considera que el alcohol, analizado globalmente, es casi tan dañino como el tabaco.


La organización que dirige Jong-wook Lee ha preparado para la cumbre mundial un documento que hoy publica «Nature».

En él, la OMS señala que los riesgos que tiene para la salud el alcohol se subestiman.

Tanto, que mientras el consumo de tabaco se combate masivamente como prioridad sanitaria en todos los países desarrollados, el consumo de alcohol tiene menos controles que, incluso, los alimentos.

Será la primera ocasión en veinte años que la agencia de Naciones Unidas debata y proponga una resolución sobre los efectos dañinos del alcohol y las medidas que han de tomar los gobiernos para hacerle frente y, por lo tanto, frenar su extensión e incidencia en la salud de sus administrados.


Alta mortalidad


El documento que se debatirá en Ginebra hace hincapié en el papel que juega el consumo de alcohol en los países de Europa del Este, Iberoamérica y los países de la antigua Unión Soviética.

En estas áreas, el alcohol tiene relación, según la OMS, con entre el 8 y el 20 por ciento de las muertes.

Para los países industrializados, la agencia sanitaria establece otro porcentaje, inferior pero igualmente significativo.

En la Unión Europea, EE.UU.

y Canadá, las bebidas alcohólicas son corresponsables de entre el 5 y el 8 por ciento de las muertes, aunque su incidencia está menos evaluada.


Como ocurre con la lucha contra el tabaco, el objetivo prioritario de la OMS es reducir el consumo de alcohol entre los jóvenes, ya que durante las dos últimas décadas ha descendido la edad en la que se toma la primera bebida alcohólica y ha crecido la cantidad absorbida.

Para establecer más paralelismos con el tabaco, la OMS puede pedir a los gobiernos un incremento de los impuestos especiales que lo gravan, bajo el convencimiento de que una subida de su precio supondrá un menor consumo en todas las franjas de población y, particularmente, provocará un descenso de las cantidades ingeridas por los jóvenes.


El artículo que publica «Nature» investiga los motivos por los cuáles, pese a conocerse sobradamente los problemas que ocasiona el alcohol, éste tiende a eludir las políticas públicas de prevención de la salud, al contrario de lo que está ocurriendo con el tabaco.

Por ejemplo, diversos epidemiólogos han observado que una bebida al día puede reducir problemas cardíacos, pero la aseveración lleva a una parte de la población a justificar el consumo de alcohol bajo esta premisa.

Según la publicación, se necesitarían medidas más restrictivas como un aumento de las tasas y limitaciones en la venta de alcohol que pueden ser impopulares para los gobiernos, sus electores y la industria.