La somniloquia es una alteración del sueño que a menudo cesa en la adolescencia, aunque hay casos que lo mantienen de por vida.
A pesar de que no es un problema grave, sí puede afectar la calidad de sueño.
Experto español aclara que la somniloquia es una de las alteraciones más comunes en el sueño infantil.
Es medianoche y el silencio reina en casa.
De pronto, un repentino grito, "¡No me quites la goma!", deja a la familia con el ritmo cardíaco a mil, mientras su responsable -el "conchito" del clan- sigue durmiendo feliz.
Las estadísticas arrojan que la prevalencia de somniloquia o hablar dormido es cercana al 21% entre los niños -principalmente entre los 3 y 6 años-; sin embargo, es una "conducta tan normal que casi todos la hemos experimentado alguna vez en mayor o menor grado", explica el pediatra español Eduard Estivill, encargado de
El especialista, que está en Chile para participar de las actividades de
-¿Es la somniloquia una patología del sueño?
"No, es una alteración del sueño, un tipo de parasomnia al igual que los terrores nocturnos, las pesadillas y el sonambulismo.
Es decir, fenómenos que se producen durante el sueño, interrumpiéndolo o no, y en el que se combinan estados de sueño-vigilia.
La somniloquia, por ejemplo, ocurre en la fase No REM del sueño, en la cual se puede recuperar el tono muscular, sobre todo a nivel del habla.
Hay personas que lo evidencian más que otras, pero no se ha determinado la razón".
-¿Puede ser una forma de manifestar otro trastorno que estuviera viviendo el niño?
"Los padres se preocupan mucho, pero deben estar tranquilos porque éste es un proceso fisiológico normal.
No esconde ningún otro problema sicológico, ni se relaciona con menores hiperactivos, ansiosos o que estén sufriendo maltrato".
Estivill agrega que estos niños suelen verbalizar palabras relacionadas con vivencias que han tenido en el día y que en el 99% de los casos son frases incoherentes.
"Podrían incluso responder alguna pregunta, pero lo hacen a partir de lo que ellos hablan y no siguiendo la conversación".
-¿Cómo pueden actuar los padres ante estos episodios?
"No hay que ir a su lado ni despertarlo, pues el niño sigue estando dormido y no se acordará de nada al día siguiente.
Es inútil recordárselo, eso sólo puede angustiarlo más al no entender qué le ha pasado.
Si se despierta asustado con sus propios ruidos, hay que calmarlo sin exagerar".
-Aunque el menor no despierte, ¿la somniloquia repercute en su descanso?
"Sí, claro.
El niño al hablar pasa de una fase más profunda de sueño a una más superficial; por lo tanto, si se presenta con mucha recurrencia puede que esté experimentando una menor calidad de sueño.
Cuando el tema es de todos los días y varias veces por la noche, vale la pena consultar y tal vez ayudar con algún medicamento.
Por lo demás no hay que olvidar que los que sí resienten el problema son los que comparten la habitación y terminan alterando su dormir".