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El 50 % de las personas con esquizofrenia son menores de 35 años

Fuente: Buscasalud.com

El consumo de sustancias tóxicas, como alcohol, cannabis, derivados anfetamínicos y la cocaína y situaciones estresantes de la vida pueden precipitar su desencadenamiento y favorecer una peor evolución y recaídas si la esquizofrenia ya está presente.


La esquizofrenia es una enfermedad cerebral compleja en la que existe un funcionamiento defectuoso de los circuitos cerebrales con un desequilibrio entre los neurotransmisores, que son las sustancias a través de las cuales se comunican las neuronas del sistema nervioso central, donde se localizan las pautas de organización del pensamiento y comportamientos diarios.

Como consecuencia de esta situación, se ven afectadas funciones que rigen el pensamiento, las emociones y la consulta.


El 50% de las personas con esquizofrenia son jóvenes de menos de 35 años.

Según el doctor Miquel Bernardo, director del Programa de Esquizofrenia del Hospital Clínic de Barcelona, "la mayor incidencia de la enfermedad se da entre los 20 y los 27 años, lo que conlleva que el paciente suele estar conviviendo en el ámbito familiar.

Esto hace que la esquizofrenia sea una patología que afecta a todo el entorno del que la padece, sobre todo al familiar".


Así, la esquizofrenia provoca alteraciones en todas las funciones psíquicas, desde las más básicas en cuanto a la capacidad de relación del sujeto con su entorno, a la forma de recibir la información, situarse en el mundo y de establecer relaciones interpersonales y con uno mismo.

"Es una ruptura de toda la actividad psíquica", afirma el doctor Bernardo.


"No obstante"; añade este experto, "si se detecta y trata de forma precoz, la esquizofrenia tiene un mejor pronóstico y conseguir una mejor calidad de vida para el paciente".


En cuanto al coste sanitario que supone la enfermedad, según el Banco Mundial, la esquizofrenia es una de las enfermedades mentales con más coste socio sanitario en todo el mundo junto con la depresión o trastorno bipolar y el trastorno por el uso de sustancias tóxicas.


En Cataluña, existen alrededor de 60.000 personas que padecen esquizofrenia y su incidencia se estima entre 10 y 70 casos nuevos por cada 100.000 habitantes y año, lo que significa que en esta Comunidad Autónoma pueden detectarse anualmente entre 60 y 420 personas con la enfermedad.

"La esquizofrenia tiene una frecuencia similar en todas las razas, culturas y religiones", afirma el doctor Bernardo, "y afecta por igual en los diferentes niveles socioeconómicos y en ambos sexos, aunque en los varones se presenta a una edad más temprana".


 


Síntomas: positivos y negativos


 


Aunque están descritos diferentes subtipos de esquizofrenia, según predominen unos síntomas más que otros, los síntomas más importantes se clasifican en positivos y en negativos.


Entre los síntomas positivos más importantes se encuentran las ideas delirantes, que son creencias personales de que ocurren cosas que nos reales, como pensar que lo persiguen o que todo el mundo lo observa; alucinaciones o percepciones sensoriales (auditivas, visuales, gustativas, etc.) sin que exista un estímulo; desorganización del pensamiento o incapacidad de organizar un pensamiento coherente, de forma que en muchas ocasiones el lenguaje resultará inconexo y carente de sentido, y alteraciones de la conducta, pudiendo aparecer conductas extravagantes y erráticas, sin ninguna finalidad clara.


Por otra parte, los negativos hacen referencia a la falta en el paciente de las conductas habituales de la población general no afectada.

Así, son síntomas negativos: la pérdida de la iniciativa para desarrollar propósitos y finalizarlos (apatobulia) y de la capacidad de disfrutar con las cosas con las que disfrutaba habitualmente (anhedonía), aislamiento social y afectividad aplanada o reducción de la intensidad de la expresión y de la respuesta emocional.


Según el doctor Bernardo, "son síntomas que afectan al área del pensamiento, de la afectividad, de la capacidad de relación con el entorno y de la capacidad de introspección y determinan los niveles de la enfermedad, que van desde formas absolutamente rupturistas, que impiden el funcionamiento social, hasta formas leves con síntomas que interfieren mínimamente con la capacidad de adaptación social".


En cuanto a su diagnóstico, el profesor Bernardo afirma que "aunque en los últimos años se han realizado avances en neuroimagen, en la actualidad, la esquizofrenia se detecta según la historia clínica del paciente y de la información que aportan familiares y compañeros sobre la presencia de los síntomas característicos":


 


Origen de la esquizofrenia


 


La esquizofrenia es el resultado de la interacción de numerosos factores, como la predisposición genética, siendo más frecuente entre los familiares de los pacientes con la enfermedad, alteraciones durante el embarazo de la madre o el consumo de sustancias tóxicas.


Aunque el 12% de los hijos de un progenitor afectado y el 47% de los hermanos gemelos monozigotos padece esquizofrenia, el factor genético no siempre es el único determinante.

Según el doctor Bernardo, "alteraciones o trastornos durante el embarazo, como las infecciones, y problemas durante el nacimiento o en el posparto pueden aumentar el riesgo de que la enfermedad se desencadene".


"Una vez que existe la predisposición a padecer esta patología", añade este experto, "el consumo de sustancias tóxicas, como alcohol, cannabis, derivados anfetamínicos y la cocaína y situaciones estresantes de la vida pueden precipitar su desencadenamiento y favorecer una peor evolución y recaídas si la esquizofrenia ya está presente".