
El reino de Bután, situado en la cadena montañosa del Himalaya, se convirtió el viernes en el primer país del mundo que prohíbe fumar en público, así como las ventas de tabaco, según informó Reuters.
La prohibición de este estado aislado, predominantemente budista, sigue a una decisión de su parlamento nacional del pasado julio de reducir el consumo de tabaco, para así promocionar el bienestar nacional.
"Se ha impuesto en todo el país una prohibición total en la venta y en fumar tabaco desde el 17 de diciembre", dijo Lily Wangchuk, una portavoz de la embajada de Bután en Nueva Delhi.
"Es por el bienestar de la gente, para proteger el medioambiente y preservar nuestra cultura", declaró a Reuters.
Aquellos que no puedan librarse del hábito pueden importar el tabaco para uso personal, pero con un impuesto del 100 por ciento, y sólo podrán fumar en la privacidad de sus hogares.
Las tiendas y negocios que desafíen esta prohibición se enfrentan a multas que empiezan en 225 dólares, una gran cantidad para los niveles de este país, y los que repitan la violación podrían arriesgarse a perder su licencia comercial.
Las autoridades calculan que aproximadamente un uno por ciento de los 700.000 habitantes del país fuman o utilizan el tabaco.
No se conocen inmediatamente las pérdidas para este negocio.
Bután, un país encerrado entre la India y China, está gobernado por una monarquía que cree en los controles rígidos.
Este pequeño país, en el que se encuentran algunas de las montañas y valles más bellos del mundo, restringe la entrada a los turistas extranjeros para evitar la erosión de su cultura.
La televisión estuvo prohibida hasta 1999 por la misma razón.
No se espera que haya protestas por la prohibición, dijo un comentarista.
"La gente no irá contra la orden porque siguen lo que dice la monarquía", dijo Kinley Dorji, redactor jefe del Kuensel, el único diario del país.
Sin embargo, los residentes en Samdrup Jhongkhar, una ciudad cerca de la frontera con la India, no se mostraron tan convencidos.
Dijeron que los fumadores están molestos con la medida, y que los cigarrillos podrían introducirse de contrabando desde el país vecino.
"Ahora tendré que pagar más para fumar.
Se convertirá en un lujo", declaró Prem Dorji, un residente en esta localidad.
"La gente normal será la más afectada, porque no podrán dejarlo tan fácilmente y se verán obligados a pagar precios exorbitantes".