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La psiquiatría de enlace reduce complicaciones postrasplante

Covadonga Díaz. Oviedo. DiarioMedico.com

La morbilidad psicopatológica aumenta en los mayores de 65 años ingresados en un centro hospitalario, que, según algunos estudios, puede rondar el 40 por ciento.

La atención psiquiátrica puede reducir parte de dichas alteraciones y mejorar el pronóstico.


 


El 30 por ciento de los pacientes que ingresan en un hospital presentan algún tipo de patología psiquiátrica y de ellos el 10 por ciento con una relevancia suficiente como para requerir una atención especializada.

La patología médico-quirúrgica en las áreas de trasplantes, oncología y cardiovascular presenta frecuentemente una comorbilidad psiquiátrica asociada que empeora su evolución y requeriría atención desde la conocida como psiquiatría de enlace, disciplina infrautilizada que puede reducir el riesgo de complicaciones postrasplante hasta un 30 por ciento.

Así se ha puesto de manifiesto en el I Simposio Nacional sobre Factores Psicológicos y Trastornos Mentales Asociados a Enfermedades Médico-Quirúrgicas, organizado por el Hospital Central de Asturias, en Oviedo, y en el que se hizo referencia a la psiquiatría de enlace como un paso más en la integración de la atención a la salud mental en el sistema sanitario general para tratar los problemas emocionales que pueden acompañar a cualquier patología.


La morbilidad psicopatológica se incrementa en los mayores de 65 años ingresados en hospitales, que algunos estudios cifran en tasas de un 40 por ciento.

Mejora en el pronóstico
La indicación de un trasplante o el padecimiento de un proceso cardiovascular u oncológico da lugar a una gran morbilidad que hace al paciente más vulnerable ante cualquier trastorno de orden psíquico o psiquiátrico.

La presencia de esta disfunción mental tiene una incidencia clara en el pronóstico de la patología primaria.


Así lo ha señalado José García, jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Central de Asturias, quien se ha referido a las complicaciones postinfarto asociadas a la depresión.

En este sentido, ha explicado que el trabajo de los servicios de salud mental reduce la morbilidad y mejora la evolución.

En el caso de los trasplantes, el 20 por ciento de los fracasos se producen por adherencia inadecuada al tratamiento.

Y para evitar este incumplimiento el apoyo psiquiátrico y psicológico es una cuestión clave.

Así, cuando se cuenta con dicha asistencia el riesgo de complicaciones postrasplante se reduce hasta un 30 por ciento, según datos facilitados por Beatriz Camporro, coordinadora de Salud Mental del área de Oviedo.


Una de las mesas del simposio ha estado centrada en los aspectos psicosociales y psicopatológicos en los paciente sometidos a trasplante.

En ella José Carlos Mingote, jefe de sección del Servicio de Psiquiatría del Hospital Doce de Octubre, de Madrid, ha destacado la importancia de efectuar una exhaustiva valoración del paciente en la fase previa al trasplante para poder realizar así una tarea de prevención y anticipar posibles síntomas que aparecerán tras la intervención.


En este sentido, el psiquiatra ha precisado que los pacientes con una personalidad pasiva, dependiente y más agresiva son los que requerirán también una atención más intensa por ser los que presentan más riesgo de desarrollar complicaciones.