Varias pócimas tienen fama de calmar la resaca, pero nada la hace desaparecer.
La ciencia recién está buscando una solución.
Al tercer día de una interminable fiesta en México el año pasado, Hal Walker, de 33 años, despertó con una serie de síntomas clásicos.
Le dolía la cabeza.
Los ruidos fuertes lo hacían saltar.
Las luces brillantes dañaban su vista.
El vuelo de regreso de Walker a EE.UU., donde reside, partía a las 8 horas, y todo lo que pudo hacer fue llegar al aeropuerto.
Todos aquellos que beben en exceso y se arrepienten al día siguiente sueñan con una solución a sus malestares, lo que parece no está tan lejano.
El verano pasado, un grupo de médicos informó en "The Archives of Internal Medicine" que un extracto de tuna, tomado en forma de cápsula, era eficaz para evitar la sequedad de la boca y las náuseas típicas de la resaca.
Perfect Equation de Vista, California, financió la investigación y patentó el extracto, que se obtiene de la corteza de la tuna.
Otra compañía, Living Essentials de Walled Lake, Michigan, comercializa Chaser (S.O.S.
en Chile), una píldora que contiene carbonato de calcio y carbón.
La empresa financió un estudio de este suplemento alimenticio, que concluyó en 2002, pero no se han publicado los resultados.
Sin evidencia científica
Expertos señalan que a pesar de tales productos, una cura verdadera para el "hachazo" sigue siendo escurridiza.
Incluso la misma resaca no se conoce bien, porque los científicos han dedicado sus esfuerzos principalmente a estudiar la dependencia del alcohol y los efectos de la bebida en la salud.
La doctora Linda C.
Degutis, profesora asociada de medicina de urgencia y salud pública de Yale, aseguró que extrañamente las resacas "no se estudiaban en forma debida".
Los remedios más populares, incluidos los de venta libre, no han sido investigados por científicos independientes que avalen las afirmaciones de las empresas que los venden.
Algunos expertos piensan, incluso, que realizar tal investigación plantea problemas éticos.
El desarrollo de una cura para la resaca podría estimular a la gente a tomar más.
Pero otros científicos sostienen que ésta genera costos tan altos a la sociedad que hay que estudiarla.
Tales estudios -que se centran en si los remedios para los síntomas de la resaca también evitarían los efectos de ésta sobre el juicio, la concentración, las habilidades motoras y otras funciones críticas- "son el próximo paso", asegura Michael G.
Shlipak, médico y profesor en la Universidad de California, en San Francisco, y autor del informe sobre la tuna.
Un obstáculo, no obstante, puede ser que no hay consenso entre los científicos sobre cómo definir una resaca.
El dolor de cabeza, la sed, las náuseas y los dolores musculares son probablemente los síntomas más conocidos.
El estudio de Shlipak identificó síntomas adicionales, que incluyen dolor general, temblores y vértigo.
En promedio, el cuerpo puede procesar alrededor de una bebida por hora y atenerse a ese ritmo durante un período limitado debería reducir la probabilidad de resaca.
Lo que pasa cuando un bebedor toma el alcohol suficiente para terminar con resaca es menos claro.
Shlipak y sus colegas se han centrado en la posibilidad de que el sistema inmune reaccione a los subproductos tóxicos que se generan en las bebidas alcohólicas con la fermentación, llamados congéneres.
Éstos "son venenos y el organismo los reconoce como tales", señaló Jeffrey G.
Wiese, profesor de medicina en Tulane y también autor del estudio sobre la tuna.
Como regla general, mientras más oscura es la bebida alcohólica, más congéneres tiene.
La teoría de los científicos es que puede que los congéneres desaten la emisión de citocinas, moléculas que emiten los glóbulos blancos al combatir los virus u otros invasores.
Las citocinas causan las sensaciones de dolor y fatiga que se sienten cuando se padece influenza.
El extracto de tuna, indican Shlipak y sus colegas, ayuda a reducir la respuesta inmune a los congéneres.
Su estudio mostró que cuando los participantes bebieron cinco horas después de tomarse la píldora, experimentaron menos síntomas severos de resaca.
La deshidratación también juega un rol importante en las resacas.
El cuerpo tiende a perder agua mientras se consume más alcohol, porque éste es un diurético, lo cual hace que las personas orinen en forma más frecuente, sin considerar cuánta agua estén bebiendo.
Esa es la razón de por qué entremezclar agua o alguna otra bebida con alcohol es una buena idea.
No sólo el agua vuelve a hidratar el organismo, sino, también, reduce el deseo de consumir más alcohol para saciar la sed.
Existe evidencia de que la disipación del alcohol contribuye a algunos síntomas de resaca.
El cuerpo se excita más para hacer frente a los efectos depresivos del alcohol y después que éste se disipa, el organismo queda en un estado de sobreexcitación.
Eso explica por qué algunas personas con resaca pueden experimentar un latido cardíaco acelerado y tener sacudones y sudoración.
En casos serios, la disipación del alcohol puede conducir a un "corazón festivo", que puede ocurrir después de algunos días de farra alcohólica.
El corazón late demasiado rápido o, peor, sus músculos palpitan fuera de secuencia, lo que podría producir una falla cardíaca o un ataque de apoplejía.
Existen los más variados remedios caseros para curar la resaca: jugo de tomate, huevos crudos, bebidas gaseosas, café caliente o desayunos hipercalóricos.
Los médicos sostienen que hay poca evidencia que apoye los remedios más populares.
El jugo de tomate tiene algún sentido porque contiene sal, que ayuda al cuerpo a retener los fluidos.
Pero los huevos crudos no tienen sentido en absoluto, aseguró Wiese.
Muchos médicos recomiendan beber jugo de naranja o bebidas deportivas que aportan electrolitos y tomar calmantes como la aspirina o ibuprofeno.
Pero la mejor cura para una resaca es evitar beber demasiado.
El alcohol en el cuerpo
Los efectos del alcohol en el organismo se conocen bien.
Cuando la gente bebe, el alcohol es absorbido rápidamente a través del revestimiento del estómago.
Gran parte de éste entra directamente al torrente sanguíneo.
En el organismo, el alcohol dilata los vasos sanguíneos, creando un acaloramiento.
Igualmente, deprime el sistema nervioso central, lo que provoca primero euforia y luego, a medida que el alcohol se disipa, ansiedad, insomnio y depresión.
Transportado por la sangre hasta el hígado, el alcohol se descompone en acetaldehído y otros subproductos que el cuerpo expulsa a través de la orina y los pulmones.
Lo que ofrece el mercado local
En Chile se comercializan dos productos para la resaca: S.O.S (Chaser en Estados Unidos) y KGB (RU-21 en Europa).
Living Essentials, empresa fabricante de Chaser, asegura que el producto, gracias a su combinación de carbonato de calcio y carbón vegetal, funciona capturando ciertas moléculas de las sustancias que le dan el aroma, color y sabor al alcohol -y que también son tóxicas-, impidiendo que el organismo las absorba.
El doctor Claudio Valeria, de la Unidad de Adicciones de la Universidad Católica, asegura que no existe ningún estudio que avale la eficacia de estos suplementos, pero que "en teoría, podrían disminuir la absorción de algunos tóxicos".
"Eso podría aminorar la resaca, pero no implica que uno pueda tomar más, porque la persona se embriaga igual".
En cuanto a KGB, explica que su formulación es "bastante coherente en la teoría, aunque en la práctica carece de validez".
"Se compone básicamente de aminoácidos y carbohidratos, los que actuarían acelerando la eliminación del acetaldehído, que es la sustancia tóxica producida directamente por el metabolismo del alcohol.
Además, impediría la acumulación de otras sustancias que el cuerpo deja de metabolizar por concentrarse en eliminar el alcohol y que serían igualmente nocivas".
El especialista califica estos suplementos como "armas de doble filo".
"Puede que funcionen, pero quitar todos los efectos desagradables de la ingesta etílica puede generar mayor riesgo de caer en el alcoholismo".