Jorge Bucay, datos biográficos
Jorge Bucay es, probablemente, el psiquiatra más famoso del país.
Ha vendido más de millón de libros de autoayuda en la Argentina.
Durante el año 2000 y el 2001 condujo el programa de TV El Buscador, que emitía Canal 13.
Estudió medicina en la Universidad de Bs.
As.
y comenzó su carrera psiquiátrica en el equipo de interconsulta del Servicio de Psicopatología del Hospital Pirovano.
Se formó como Psicoterapeuta Gestáltico en Argentina, Chile y Estados Unidos.
Expuso sus ideas en el Congreso Gestáltico Internacional de 1997, realizado en Cleveland, EE.UU.
"El camino de la autodependencia", "El camino del encuentro", "El camino de las lágrimas" y "El camino de la felicidad", "De la autoestima al egoísmo", "Recuentos para Demián" y "Cuentos para pensar son algunos de sus libros más conocidos.
Sus libros figuran en el ranking de los más vendidos.
Participa como columnista en varios programas de radio: acá, en Uruguay y en España.
Vive más tiempo arriba de un avión que en su casa en un pueblito de España donde reside actualmente.
Allí, comenzaron a publicar sus libros, y le va muy bien.
Como buen terapeuta, elige con cuidado las mejores palabras para definir lo que hace.
Amable, simpático y didáctico, relata aquí uno de sus cuentos favoritos.
Acaba de pasar la Navidad, se viene fin de año, ¿cómo es el clima particular que se genera en la gente?
Hay de todo.
Yo digo siempre el clima que a mí me gustaría que se genere, otro es el que se genera.
El otro día estaba en el programa de radio de Badía, donde soy columnista y habíamos hablado de esto.
La gente empezó a llamar por teléfono y la verdad que las llamadas eran asombrosas.
Una mujer llamó diciendo: " ¿Por qué tengo que ir a comer con el sobrino de la esposa de mi hijo cuando los detesto a todos?" Y estos eran los problemas que le traían las fiestas.
Ella decía: "yo me tengo que sacrificar para poder estar con mi hijo".
Y la verdad, lo dije en ese momento y lo digo ahora, esto es justamente no entender.
Si la fiesta tiene algún sentido, es el del festejo.
Podés tomar el festejo como algo obligatorio, o como una oportunidad.
El problema está en creer que las fiestas son una obligación.
Las fiestas no son una obligación, porque si son una obligación, nadie puede disfrutar de las obligaciones.
¿Pero entonces esta señora qué tendría que hacer?
Esta señora tendría que cambiar su postura respecto de esto y darse cuenta qué quiere.
¿Ella quiere estar con su hijo? Sí.
Entonces que festeje el encuentro con su hijo.
Ahora pregunto, ya que vamos a festejar, ¿no sería una buena oportunidad las fiestas para amigarme con mi cuñada?, ¿no sería una buena oportunidad para aceptar que lo que me enoja del otro es sólo que somos diferentes? ¿Qué me enoja de la gente? Lo que me enoja de la gente es que no lo hace como yo quiero, que no hace lo que a mí me viene bien, que no es como a mí me gustaría.
¿Y por qué tendría que serlo? Las fiestas son una oportunidad para reconciliar algunas de las cosas que he perdido en el camino.
Creo que es un espacio que da lugar a una tregua.
En las estanterías de las librerías tus textos aparecen al lado de los de Louise Hay, ¿Qué tienen en común? ¿Y en qué se diferencian?
Bueno, 36 millones de libros más que ella vendió son un número que hace una diferencia.
Ella escribe libros de autoayuda de verdad, tiene recetas y fórmulas que a alguna gente le debe funcionar.
Yo soy médico, soy especialista en enfermedades mentales.
Yo intento dar algunas ideas y transmitir algunos conceptos que te ayuden a pensarte .
Ella es una escritora de libros de autoayuda, yo soy un ayudador profesional.
Mi intención es ayudar a los demás a que se ayuden, pero no soy la ayuda, ni traigo la ayuda, ni tengo la ayuda.
Ella tiene respuestas y yo planteo preguntas.
Y esa es una diferencia.
¿Te gustan sus libros?
A mí no.
Conozco mucha gente que le han servido.
Pero esto no quiere decir que no me gusten los libros de autoayuda.
Me encanta Susan Jeffers y ella escribe libros de autoayuda, pero lo hace de una manera tan maravillosa que son para recomendar.
Ya no atendés más pacientes individuales, te estás dedicando a escribir, ¿Te da más placer esto último?
No se maneja en términos de qué me da más placer.
Nada me da más placer que el consultorio.
Nada.
A mí me importa más la trascendencia que el placer.
Me importa más que algunos otros reciban lo que yo aprendí de algunos.
Hay gente se enoja conmigo porque yo soy un transformador de ideas de otros.
Y yo digo: "sí, claro, es así".
Yo soy mucho más un docente que un pensador, soy mucho más un terapeuta que un escritor.
La gente se enoja conmigo porque yo no soy como Christian Dior.
Y yo no soy un estilista, ni un creativo, yo soy la modista de acá a la vuelta, la que te hace el vestido copiando de un figurín.
Lo hago lo mejor que puedo.
Intento que el mensaje de los que saben llegue más lejos sobre todo a aquellos que no tienen acceso a los que de verdad saben.
Los que leen lo que yo leo, no me necesitan a mí.
Esto lo sé desde hace mucho tiempo.
¿Qué es lo que tratás de transmitir a través de tus cuentos?
Lo que a mí me gustaría que le suceda a la gente es que el cuento le permita verse reflejado, identificado con algún aspecto y que esta identificación le sirva para darse cuenta que hay otro lugar desde dónde ver las cosas que desde donde las ve.
Porque la verdad es que terapia es solamente eso.
Un terapeuta no puede inventar una salida para vos.
Lo que un terapeuta hace es sacarte de acá y pedirte que te pares acá, en otro lugar, porque desde otro lugar, tenés otra mirada.
Entonces si yo, contándote un cuento puedo ayudarte a que te pares en otro lugar, vos solita deberías ver la salida.
¿Es esto autoayuda? Llamalo como quieras.
Yo qué se.
No lo sé, ni tampoco me parece importante.
¿Qué pensás que los psicoanalistas creen de vos?
Ahora están más amigados.
Estaban muy enojados antes y yo también estaba más enojado con ellos.
Pero ahora, entiendo su posición.
Creo que a alguien le puede molestar esta conducta mía, por llamarla de alguna manera, mediática incluido este reportaje.
Cuando yo escuché por primera vez a Borocotó hijo hablando de medicina en televisión dije: "Qué hace este tipo?".
Y después aprendí a respetar, empecé a entender.
La verdad es que estaba abriendo puntas, caminos para que la gente pudiera recibir algunas cosas que de otra manera no le llegarían.
Si las ideas que transmite quien sea son útiles, debería valerse de todos los medios lícitos para transmitirlas.
La letra escrita es un medio, la televisión, la radio, Internet, son medios.
Limitarse a que un terapeuta comparta lo que sabe con 30 personas a lo largo de su vida, porque eso es lo que la regla del psicoanálisis ortodoxo marca, me parece una locura.
El psicoanálisis es una forma de terapia.
Hay 450 escuelas diferentes.
Pero hoy no tengo grandes enojos con el psicoanálisis, me he amigado mucho y creo que los psicoanalistas conmigo.
No sé si tiene que ver con que todos nos hemos vuelto más viejos, o con que como no tengo consultorio, no soy competencia.
No sé, con alguna de estas cosas debe tener que ver.