Inicio

Rescate emocional: vínculos que hacen milagros

Luciana Ferrando. . Especial para Clarín.com

Frente a casos como las adicciones o diversas situaciones de riesgo, los especialistas proponen "redes de contención" formadas por familiares y amigos, para ayudar a quienes las sufren.



Cuando una situación de riesgo, como la adicción, la violencia familiar o la depresión extrema, se vuelve cotidiana y la persona inmersa en ella es incapaz de tomar medidas por sí misma para salir a flote, los especialistas coinciden en que el apoyo del entorno es fundamental y algunos, incluso, proponen efectuar una "operación rescate" que involucra a los más cercanos.



Si bien para cada problema hay soluciones particulares, la idea es que todos aquellos que tengan una relación con el afectado se unan en una "red de contención" que lo devuelva a su vida normal.

Familiares, amigos, y compañeros de trabajo, entre otros, se transforman en el puente entre la persona y el profesional que, tratamiento mediante, será quien finalmente "lo rescate del pozo".



"Lo ideal, en el caso de un adicto, es que los allegados estén con él, lo cuiden, le ofrezcan un lugar si no lo tiene, pero por sobre todo, que no lo juzguen", opina el Doctor Jorge Glezer, vicepresidente de la Sociedad Internacional de Medicina de Adicciones, y presidente del Comité Internacional del congreso sobre adicciones que la
Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA) realizará en Mar del Plata en el mes de abril.



Para Glezer, ésa actitud de no-juicio es primordial pero, desde ya, no soluciona el problema.

"El primer paso, una vez que se detectó la adicción, es aconsejarse con un profesional, buscar los indicios y proporcionarlos, aún sin que el futuro paciente lo sepa, para ayudar a hacer el diagnóstico.

Luego, con este asesoramiento se podrá formar el grupo contenedor".

La tarea de este grupo, según detalla el especialista será "encararlo y comenzar a convencerlo de que necesita un tratamiento".



En ese sentido, es importante elegir concienzudamente quiénes integrarán el grupo de rescate.

"Hay que contactar a aquellos amigos o parientes en los que el paciente tenga plena confianza.

Personas que tengan con él un vínculo especial e influyan en sus decisiones.

Uno de los miembros auspiciará además de "sponsor", es decir que "negociará" con los terapeutas estando del lado del paciente, no confrontándolo y peleándose con él.

Así nos aseguramos de que si, por alguna razón, la terapia no resulta el paciente no se sentirá desprotegido", explica.



Glezer, quien también ocupa desde 1987 el cargo de director del Departamento de Abuso de Sustancias del Ministerio de Salud de Israel, destaca la importancia de la capacitación a nivel oficial de "instructores" preparados para apoyar los tratamientos.

"Hay que hablarles a los chicos de la droga desde la escuela secundaria.

Que sepan exactamente qué hacer si un compañero cae en esta situación.

Por otro lado, habría que tener más en cuenta a los ex adictos porque, aunque no son profesionales, pueden convencer desde su propia experiencia y resultar muy efectivos".



Si se trata de adicción al alcohol, los métodos son parecidos.

Pero las asociaciones de lucha contra este mal, como
Alcohólicos Anónimos ponen especial énfasis en que es la voluntad del afectado la que debe conducirlo la rehabilitación.

"No se puede obligar a una persona a curarse.

En Alcohólicos Anónimos se brinda ayuda espiritual sólo a quienes quieren dejar de beber.

Por eso primero hay que interiorizarse.

Cuanto más conocimiento tome el entorno de la situación del alcohólico, más elementos tendrá para saber manejarse frente a él", asegura el Dr.

Roque Pantaleone, psiquiatra especializado en alcoholismo y custodio clase A (miembro del staff profesional) de Alcohólicos Anónimos.



"Se puede despertar la conciencia del alcohólico, por ejemplo, dejando a su alcance folletos sobre el tema como al descuido, incentivar su curiosidad en torno a la enfermedad de todas las formas posibles".

De acuerdo al especialista, lo mejor que pueden hacer quienes tienen una persona allegada con este problema es asesorarse (los grupos de
Alanon y Alateen target="_blank"> son una posibilidad) y recién entonces formar la red de contención.



"Estas redes nunca se dan de forma espontánea: hay que generarlas y para ello apelar a la solidaridad de los otros, sobre todo porque es una enfermedad que provoca rechazo, que hace que todo el mundo se distancie y se cree un vacío contraproducente", explica Pantaleone.

Y agrega: "Es absurdo, querer hacerlo entrar en razones cuando está en una crisis alcohólica.

En ese caso hay que llevarlo a un hospital y esperar a que pasen los efectos del alcohol".



Además, para Pantaleone es importante que los integrantes de ese grupo contenedor estén en contacto telefónico y también que la persona en cuestión "sepa que los amigos se acercan para sacarlo del problema, que se sienta seguro, sin que la contención sea necesariamente explícita.

La comunicación puede ser de tipo afectiva: demostrarle que a pesar de lo que hizo o hace mal tiene gente alrededor que confía en él".



En el caso de las víctimas de la violencia familiar, "la misión" del entorno es que la persona rompa el círculo del miedo y pida ayuda profesional, además de hacer la correspondiente denuncia judicial.

"Ante todo hay que dialogar sobre la importancia de terminar con el vínculo violento porque no es común resolver los conflictos de esa manera", explica Mónica Dohmens, especialista en Violencia Familiar de la UBA.

"Quienes están al tanto de la situación pueden recibir orientación llamando a la línea telefónica del Gobierno de la Ciudad que funciona las 24 horas (4393-6446/7)".



Dohmens subraya que el apoyo debe ser constante, ya que muchas veces los allegados se cansan de la situación cuando ven que la víctima perdona a su victimario creyendo repetidamente que éste va a abandonar sus conductas agresivas.

"Tampoco sirve amenazar al marido porque la represalia puede ser peor.

Se debe actuar con prudencia y saber que los golpeadores reconocen como única ley superior a la suya la de la Justicia", asegura la especialista.



Ante una persona que se encuentra aislada y con una depresión profunda también es preciso tomar cartas en el asunto.

"Alguien que está deprimido y viendo todo desde el problema que sufre, no está viendo bien y necesita que lo ayuden a reorganizar su vida" explica el Licenciado Carlos Boronat, presidente del
Centro de Asistencia al Suicida (CAS), "por eso requiere apoyo terapéutico y una red de contención que se preocupe por él hasta que logre salir del pozo".

Según Boronat hay que manejarse con cautela, sin invadir, ni tratar a la persona como a un enfermo, porque no lo es.

"Aquellos amigos que se dispongan a rescatarlo deben estar a su disposición para cuando él encuentre su momento de abrirse y hablar", dice.

El especialista recalca que "luego de restablecer su sanidad física, si es que hubo ya un intento de suicidio, lo más importante es que sus seres queridos estén presentes pero no para vigilarlo sino para comprenderlo.

Nadie sale solo de una situación límite como ésta.

Es desde afuera que se lo debe rescatar y mostrarle que salir adelante vale la pena".