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El silbo gomero es procesado por nuestro cerebro como un lenguaje hablado más

A. AGUIRRE DE CÁRCER/ ABC.ES

Formado por cuatro consonantes y dos vocales, el silbo es una forma de comunicación que fue introducida en La Gomera por bereberes del norte de África

Un profesor de silbo gomero, durante una demostración de la técnica en 2003.

ABC


MADRID.

Como un lenguaje hablado más.

Así procesa nuestro cerebro esa singular forma de comunicación con silbidos que desde hace siglos emplean los pastores en las montañas de la isla de La Gomera.

Lo han demostrado investigadores españoles con un experimento, cuyos resultados ilustran la fascinante plasticidad del cerebro para adaptarse a la variedad de sistemas de comunicación con signos o señales.


Publicado hoy en «Nature», este estudio fue acometido por un equipo de las Universidades de La Laguna y Washington, así como del Hospital Universitario de Canarias, explorando con resonancia magnética funcional el cerebro de cinco expertos silbadores de La Gomera, y el de otros cinco voluntarios, también hispanohablantes pero sin conocimientos de silbo gomero.

Ese es el nombre que recibe esa forma de comunicación, capaz de expresar prácticamente todos los vocablos españoles con dos vocales y cuatro consonantes silbadas.

Introducido por bereberes antes del descubrimiento de América, el silbo gomero resultó muy útil para que los pastores pudieran comunicarse a kilómetros de distancia en las montañas.

Hasta los años 40 formó parte de la vida diaria de La Gomera.

Para evitar su desaparición, en 1999 comenzó a introducirse en las escuelas de La Gomera.

Aún así, el número de silbadores no supera hoy la veintena.

En Grecia, Turquía, China y México también existen otros lenguajes silbados, según precisa el profesor David Corina, de la Universidad de Washington y coautor del estudio.


Para efectuar esta investigación, los científicos exploraron la actividad cerebral de los diez voluntarios con resonancia magnética funcional mientras ejecutaban dos sencillas tareas.

La primera era escuchar, durante tres minutos, frases grabadas en español y en silbo.

En la segunda debían decir cuántas veces aparecía una palabra en español o en silbo gomero en una sucesión de distintas palabras/silbidos que escuchaban cada 30 segundos, con fases de silencio de igual duración, a lo largo de tres minutos.


El profesor Manuel Carreiras, de la Universidad de La Laguna y otro de los coautores de este estudio, precisa que cuando los cinco expertos en silbo gomero oían frases silbadas se activaban varias regiones específicas del hemisferio izquierdo del cerebro, como una zona de la región posterior temporal-parietal y del córtex frontal premotor.

Lo interesante es que esas áreas son conocidas por estar implicadas en la comprensión y producción del lenguaje hablado.

También se detectó una activación en el lóbulo temporal del hemisferio derecho, zona también implicada en el procesamiento del lenguaje.

Los científicos comprobaron que la intensidad de la respuesta del lóbulo temporal no era muy acusada.

La razón es que esa área es crítica para procesar elementos fonéticos, que son de menor importancia en el lenguaje silbado.


Un proceso para señales dispares


Tanto los cinco diestros silbadores como los otros cinco voluntarios del grupo de control mostraban ese mismo patrón de activación bilateral en el cerebro cuando oían frases pronunciadas en nuestro idioma.

Por el contrario, en las personas que desconocían el silbo gomero no hubo activación de regiones asociadas al lenguaje cuando escucharon frases silbadas.


Los resultados de este trabajo reflejan que las regiones del hemisferio izquierdo implicadas en el procesamiento de lenguaje están especializadas en tareas de comunicación, independientemente de la modalidad de la señal, ya sea una palabra hablada, un silbido o un signo gestual.

Además, el estudio confirma que el silbo gomero es una entidad lingüística a nivel neurobiológico que el cerebro reconoce y procesa igual que el lenguaje hablado.