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Leer escuchando. La lectura en el Jazz

José Luis Juresa. https://www.elsigma.com/

No soy especialista en jazz, voy a tomar algunas cosas profanas al psicoanálisis, de la música, para pensar algunas cosas del psicoanálisis.

Creo que un analista se puede servir del arte para pensar cosas del discurso analítico.

Previamente me gustaría situar cuatro puntos respecto del problema de la letra, de lo que creo haber podido aprender del trabajo todos estos años con José L.

Slimobich, de mis lecturas de Lacan y Freud.


1.

Diferencia entre el significante y la letra.

El significante se escucha y también se puede leer, pero en el mismo plano en que se escucha.

La letra, sólo se lee en otro lugar.

Esto quiere decir que la división entre el significante y la letra es la misma división de la que es efecto el sujeto del inconsciente.


2.

La letra es efecto de discurso.

La letra decanta del vínculo social, por lo que partiendo de ella es posible leer lo que del sujeto se presenta como transindividual.

Que es, ni más ni menos, que lo que surge como diferencia en lo común.

Leer la letra, entonces, equivaldría a producir la máxima diferencia.


3.

¿Cómo se lee? Bajo el modo de la desapropiación.

Esto, con lo cual estoy de acuerdo, lo dice José L.

Slimobich.

Pero ¿qué significa? A mi entender, querría decir que no sólo el analista sabe que no sabe, sino que además esto es cierto.

Tampoco es dueño de ese no saber.

Esto trae por efecto que el texto mismo del relato sea el que presenta la letra que escribe y no al revés, es decir un texto previo forzando una lectura a los determinantes de su propia letra.


4.

¿Cómo se escribe en las palabras esa escritura hablante? Con el silencio de lo que se dice.

Por lo tanto, como lo que se dice no es idéntico cada vez, su diferencia se muestra por lo que calla.

No porque el sujeto lo guarde, sino porque eso es lo que repite.

La repetición entonces, escribe la diferencia.

Esto es la estructura de la pulsión.


Bien, partiendo de aquí, ¿qué sería esto del leer escuchando? ¿Qué relación tendría esto con la música y sobre todo con lo que me interesa de la música que es la improvisación?


Para empezar, la regla fundamental de la asociación libre, uno podría decir que es una invitación a improvisar.

Pero, tomando antes un poco la cuestión de la escritura musical ?esto surge del diálogo con Pablo Garrofe, que viene trabajando esta cuestión?, son signos que tienen una relación biunívoca con la ejecución.

Es decir, podría haber problemas de afinación en la ejecución musical, pero sólo para ser corregidos.

Con esto quiero decir que el signo que corresponde a la ejecución de la nota fa, es inequívoco.

Y así con cada nota.

Esto no es así con la palabra, que acepta graduaciones en la afinación.

Las palabras casa y caza, suenan parecido o igual, pero significan distintas cosas.

Una ejecución desafinada de la nota fa, destruye el conjunto, pero en la palabra no, le cambia la significación.


Por otro lado, tenemos el nivel de la composición, es decir de la estructuras relacionales con las que se construye el conjunto.

En el texto de la improvisación, llámesele asociación libre, en esta especie de metáfora musical, se trata de leer a nivel de la estructura, es decir del modo lógico en que esos elementos se componen.

En cambio en la improvisación musical, esto avanza sobre estructuras predeterminadas sobre las que se van desarrollando el virtuosismo técnico, la intuición de los músicos en la improvisación, etc.

Unos respecto de otros, los ejecutantes se van ensamblando en una improvisación, se van dando pie, en la intuición de cómo va a continuar el otro.

No soy músico, pero lo que llamo ensamble, a nivel profano, es que la posición de los elementos del conjunto trata de ser simétrica y complementaria.  


Como un contrapunto.

En el texto de la sesión, la posición del analista es disimétrica.

No hay ensamble, sino en las condiciones que exige el discurso analítico, es decir que el analista no goza del texto que se va produciendo en la improvisación que se llama asociación libre, sino que lo lee, dejando que el ensamble insista en su pretensión armónica.

Por lo tanto, en el ensamble musical no hay quien lea la partitura, están todos ahí tocando, ejecutando, a diferencia se me ocurre del director de orquesta que marca los tiempos.


En psicoanálisis, la música del texto que se va produciendo en la asociación libre, se refiere a lo que suena.

Busca que el analista afine a su canto, interpretando en una especie de adivinación, como en esos concursos musicales, a ver a qué suena esto, a qué se parece.

La propuesta de sentido inmediato del texto puede llevar al analista a interpretar con otros textos que afinen con lo que va diciendo el paciente.

Esto suena a lo que Freud dice en tal texto, esto suena a un caso que vi antes, esto se parece a lo que mi analista dijo en una sesión personal.

Entonces, se interpreta con ese referente.

Esto no es leer la letra.

Interpretar con el referente, con el texto previo, con la afinación, con lo que suena, con la música que se le va produciendo al analista en la cabeza respecto de lo que va diciendo el texto en la improvisación de la asociación libre, el analista queda ensamblado.

Empieza a improvisar.

Convirtiéndose finalmente en el instrumento de esa música.


Bueno, este sería uno de los peores casos respecto de lo que proponemos de la escritura hablante.

Ahí no podría haber lectura.


Por otra parte, el analista puede toparse con el silencio.

No me refiero a que el analizante deje de hablar, sino que descubra, se encuentre con un vacío en lo que está diciendo.

¿Qué puede hacer el analista ahí? Hay dos caminos, por lo menos los que se me ocurren.

Uno es ponerse a rellenar ese vacío, recubrirlo, o sea no tolerar ese silencio.

"Ponerse melódico", componer algo que afine con eso que se va diciendo, ponerse a improvisar.

El otro camino, dejando de escuchar música, es leer ese silencio, ese vacío que se presenta en el texto de la improvisación de la asociación libre.

Leer el vacío de lo musical que se enlaza a lo inmediatamente propuesto por el texto.


Una pregunta que me hago es porqué no se tolera ese silencio.

Una posible respuesta está en la que dice Lacan sobre el oído, que a nivel del inconsciente es el único agujero del cuerpo que no puede cerrarse.

La musicalidad del texto obraría como pantalla.

Con lo cual el analista poniéndose a guitarrear velaría el silencio que se le presenta, el vacío del texto a nivel del sentido.

O sea, no puede cerrar ese oído a nivel del inconsciente, pero sí lo puede distraer.


Para finalizar, en un trasfondo de silencio, se lee en las interrupciones del escuchar.

Ya no es lo que se viene diciendo en la línea temporal, sino que leer estaría al nivel de lo que queda fijado en ese discurrir, silenciado.


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