ATOMOXETINA CONTROLA LOS SÍNTOMAS DURANTE TODO EL DÍA 
Si en su familia no hay uno, seguro que conoce a varios.
Son los niños que no pueden concentrarse, que son más inquietos que sus compañeros, que tienen bajas notas siendo tan o más inteligentes que el resto.
Son impulsivos y -casi siempre- caen en la categoría de los llamados "niños problemas".
Se trata de los pequeños que sufren del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad o ADHD (por sus siglas en inglés).
Se estima que entre el 3% y 7% de la población infantil lo padece y aunque no tiene cura hoy existe una nueva esperanza: atomoxetina, un medicamento que controla los síntomas durante todo el día y que a diferencia de sus predecesoras (como el metilfenidato) no es psicoestimulante, no produce ansiedad, ni exacerba los tics.
"Es el primer fármaco no anfetamínico para tratar el trastorno.
Antes sólo se disponía de las anfetaminas o sus derivados como único tratamiento eficaz.
Pero éstas tenían el riesgo de abuso y de adicción.
Por eso la atomoxetina se ha convertido en todo un suceso en países como Estados Unidos, en los que se destaca la seguridad y eficacia.
El resultado es que muchas más personas se están tratando ahora", asegura el doctor Hernán Silva, profesor titular de psiquiatría de la Universidad de Chile.
Causas
El ADHD no es una enfermedad, sino una condición.
Tiene un origen biológico caracterizado por una alteración bioquímica que bloquea la acción de dos neurotransmisores -dopamina y noradrenalina-, lo que impide que ciertos mensajes pasen de una neurona a otra de manera adecuada.
Esta alteración genera falta de concentración, falta de atención, hiperactividad e impulsividad.
"Cuando los neurotransmisores no están funcionando en forma adecuada, se necesita de medicamentos compuestos que modifiquen estos circuitos.
Probablemente la atomoxetina va tener un efecto beneficioso sobre el paciente combinado con estrategias como pedagogía, tratamiento sicoterapéuticos y terapias en el manejo conductal", afirma el doctor Jorge Förster, director de la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la Infancia y Adolescencia.
Los últimos estudios han descartado que las causas de esta condición provengan del entorno del hogar, del consumo de aditivos y azúcar, de mirar mucha televisión o de alergias a las comidas, como se había sugerido en algún momento.
Asimismo, la influencia genética parece importante: el 80% de los niños o adolescentes con este desorden tiene por lo menos un familiar cercano y aproximadamente, un tercio de todos los padres que tuvieron ADHD en su juventud tienen hijos con la misma condición.