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Los chicos no sólo padecen estrés, sino que son muy propensos a ello

Fabiola Czubaj. La Nación Ar 04-02-2005

"Lo primero que hay que decir es que muchos adultos aún ni siquiera creen que los chicos pueden sufrir estrés. Pues bien, deben saber que los chicos son muy propensos a padecerlo, aunque no lo puedan decir, y los padres deben estar muy atentos a los síntomas."

La pediatra india disertó sobre el tema en el hospital Garrahan y en Fleni

 
* Entre los síntomas se cuentan las alteraciones del sueño, afecciones en la piel, dolores abdominales, falta de apetito o llanto
* De visita en el país, la especialista les habló a padres y médicos 
 
 
"Lo primero que hay que decir es que muchos adultos aún ni siquiera creen que los chicos pueden sufrir estrés.

Pues bien, deben saber que los chicos son muy propensos a padecerlo, aunque no lo puedan decir, y los padres deben estar muy atentos a los síntomas."

 

 

Con estas palabras, la doctora Kala Iyengar, una reconocida pediatra india, resume lo que a diario la ocupa en Nueva York desde hace 27 años: que padres y médicos puedan detectar en los chicos los síntomas de esta afección "invisible" que suele pasarse por alto.
 

 

 

Entre los signos físicos con que el estrés infantil puede darse a conocer están el cambio brusco de la conducta habitual, la irritabilidad, el llanto, las alteraciones del sueño, la pérdida del apetito y los dolores abdominales, que los médicos no logran atribuir a ninguna causa orgánica específica.

A medida que el chico crece, a esos síntomas se suman distintas afecciones en la piel, los problemas respiratorios, como el asma, o las infecciones frecuentes.

 

 

 

"Claro que todos estos síntomas no se asocian al estrés, pero definitivamente son indicadores y los médicos deben estar lo suficientemente atentos como para indagar qué ocurre en el hogar y poder detectar si esas manifestaciones físicas son de estrés sin descartarlos rápidamente", recomienda Iyengar, que durante la entrevista viste un sari (túnica) blanco, en lugar de las coloridas ropas que caracterizan a la India.

El blanco representa la sencillez, según explican en la filial argentina de la Universidad Brahma Kumaris, una institución con sede en Nueva York y estado consultivo ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (Ecosoc) y Unicef.

 

 

 

Un sutil mecanismo

 

 

El mecanismo por el cual los chicos absorben el estrés es, para la pediatra, un mecanismo muy sutil que se nutre de las "vibraciones" del entorno, que en especial son las conductas, los diálogos y los pensamientos de los padres.
 

 

 

"Los chicos pueden olvidar con facilidad lo que perciben, pero son más sensibles que los adultos a los sentimientos estresantes -explica la doctora Iyengar, docente de la Universidad Brahma Kumaris-.

Cuanto más chiquitos son, más rápido se dan cuenta de que algo no anda bien en casa."

 

 

Así, las preocupaciones, el enojo o la intranquilidad que puedan sentir los padres, según la especialista, los chicos los absorben con la misma facilidad con que perciben los sonidos.
 

 

 

"La mente del chico se convierte en un receptor de esos sentimientos y comportamientos estresantes de los adultos que, al no ser naturales, lo incomodan -indica Iyengar-.

La primera reacción es de su mente, que transmite esa incomodidad al resto del cuerpo", donde se manifiesta.

 

 

 

Esta reacción se puede revertir con disintas técnicas en las que, recomienda la pediatra, deben involucrarse los padres.

En primer lugar, afirma, hay que estar tranquilos y relajados en casa.

"Si ellos están relajados, el niño también lo estará; pero si están preocupados y esperan que el chico mejore, esto no sucederá", comenta antes de sus conferencias en la Fundación para la Lucha contra las Enfermedades Neurológicas de la Infancia (Fleni) y en el hospital Garrahan, para padres y pediatras.

 

 

 

"En general, (los médicos) somos muy buenos para identificar las causas de aquello que físicamente no está bien.

Pero siempre que surge una duda que puede estar relacionada con la mente, derivamos al chico al psicólogo -puntualiza-.

Creo que esto no es suficiente como tratamiento y todos, padres y médicos, podemos mejorar el entorno del chico."

 

 

Las herramientas

 

 

Entre las herramientas útiles para tratar el estrés infantil están los ejercicios de visualización (fijar la atención en una imagen creada en la mente) y el juego guiado por especialistas.
 

 

 

En tanto, en casa, los padres pueden limitar la exposición excesiva a la televisión, las computadoras o los videojuegos.

"Son una fuente poderosísima de estrés para la mente infantil, que se debe esforzar para seguir el ritmo de los mensajes y procesarlos rápidamente, sin poder obtener ningún beneficio de toda esa información -asegura Iyengar-.

Los padres deben estar atentos a lo que su hijo mira; sin prohibírselo, pero limitándolo a unas pocas horas al día."

 

 

La pediatra también recomienda que los padres hablen con sus hijos sobre lo que los perturba, como pueden ser los sueños, que acumulan estrés.

"Si les dedican tan sólo cinco minutos al día para conversar, los chicos habrán podido liberar la tensión", finaliza.